Presidente kazajo ordena tirar a matar contra manifestantes

El gobierno de Kazajistán ha ejercido una fuerte represión contra los manifestantes.

El jefe de Estado de Kazajistán insistió en que las protestas obedecen a un plan organizado y que en ellas participan «terroristas y bandidos».

NUR-SULTÁN. El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, afirmó hoy (7 de enero de 2022), durante un discurso a la nación, que ha dado la orden expresa de «disparar a matar» contra los manifestantes que han ocasionado graves disturbios en los últimos días (a los que calificó de «bandidos») si ofrecen resistencia a las autoridades.

«Di la orden a los órganos de la policía y el Ejército de disparar a matar sin previo aviso», dijo el presidente, al alertar de que no dialogará «con bandidos armados y preparados, tanto locales como extranjeros».

El mandatario señaló que «los terroristas continúan dañando la propiedad estatal y privada» y «utilizan sus armas en contra de los ciudadanos».

«Desde el extranjero se escuchan llamados a las partes para llevar a cabo conversaciones con el fin de una solución pacífica. ¡Qué tontería! ¿Cómo se puede dialogar con criminales y asesinos?», argumentó.

Alertó que «la operación antiterrorista continúa»

«Los combatientes no han depuesto las armas, continúan cometiendo crímenes o se preparan para cometer nuevos. Hay que llevar la lucha en contra de ellos hasta el final. Los que no se rindan serán eliminados», advirtió.

El presidente aprovechó la ocasión para arremeter contra los servicios de seguridad kazajos, que no supieron prever la posibilidad de esta crisis.

«Es de una importancia crítica comprender por qué el Estado se quedó dormido y no advirtió la preparación clandestina de los ataques terroristas ni las células ‘dormidas’ de los combatientes», aseveró.

«Descubrimos que no tenemos suficientes tropas especiales, medios y equipamiento policial especial. Solucionaremos urgentemente este problema», subrayó.

Según Tokáyev, las acciones de los manifestantes «mostraron la existencia de un plan preciso contra las instalaciones militares, administrativas y sociales», además de «una coordinación precisa de sus acciones, una alta preparación militar y una crueldad animal».

«Además de los combatientes actuaron especialistas preparados para llevar a cabo sabotajes ideológicos», añadió.

Tokáyev aprovechó la ocasión para celebrar la rápida respuesta de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), alianza militar que agrupa a seis antiguas repúblicas soviéticas, y que respondió afirmativamente a la petición de Nur-Sultán de enviar tropas para ayudar a solucionar la crisis política en la nación centroasiática.

En particular, agradeció al primer ministro de Armenia, actualmente presidente pro tempore de la OTSC, y a los presidentes de Bielorrusia, Kirguistán y Tayikistán.

«Dirijo especiales palabras de agradecimiento al presidente de Rusia, Vladímir Putin. Reaccionó muy rápido, y sobre todo, con un cálido sentido de camaradería, a mi solicitud», añadió.

Además, expresó palabras de agradecimiento a los mandatarios de China, Uzbekistán y Turquía, así como a la ONU y otras organizaciones internacionales.

Por el contrario, criticó el «papel instigador» de medios independientes y políticos extranjeros, a los que acusó de «sentirse por encima de las leyes y considerar que tienen el derecho a reunirse y hablar de lo que les venga en ganas». EFE

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El precio del gas enciende la rebelión en Kazajistán

VIOLENCIA. Las autoridades de Kazajistán tratan las protestas como si se tratara de un tema de terrorismo, ante el temor de que la revuelta se extienda.

El gobierno kazajo reprime con el apoyo de Rusia con el uso de armas de fuego a los manifestantes, que también están armados. Hay víctimas en ambos bandos.

Redacción ALMATY

Las autoridades de Kazajistán reconocieron ayer la muerte de decenas de manifestantes y, al menos, 13 policías a causa de las protestas ocurridas la noche del 5 de enero en la capital, Almaty.

El Ministerio de Salud kazajo también anunció la existencia de miles de heridos, cientos de los cuales se encuentran hospitalizados.

Ese es el balance impreciso aún de los violentos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes en los que, según fuentes ciudadanas, ambos bandos portaban y hacían uso de armas de fuego. Según versiones, hasta la tarde del jueves se escuchaban ráfagas de ametralladoras en varios puntos de Almaty, por lo que el número de víctimas podría terminar siendo muy alto.

Pero cuál es el origen de las protestas.

El precio del gas, un pretexto

Las protestas comenzaron luego de que las autoridades de la ex nación soviética, rica en petróleo, liberaran los precios del gas licuado de petróleo, que muchas personas usan en sus automóviles, lo que causó un aumento en los precios al consumidor.

La indignación estalló el domingo en una localidad y para el martes la mayoría de las ciudades y pueblos del país veían concentraciones masivas y enfrentamientos con la policía.

Las manifestaciones rápidamente se volvieron violentas cuando la policía utilizó gases lacrimógenos y granadas paralizantes contra una multitud de miles de personas en la ciudad principal y antigua capital de Kazajistán, Almaty.

Tropas formadas por una alianza militar liderada por Rusia han sido enviadas para aplacar la violencia después de que el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokaev, solicitara ayuda.

Además del precio del gas hay otros motivos políticos para el descontento. Kazajistán es descrito como un país autoritario y la mayoría de las elecciones las gana el partido gobernante con casi el 100% de los votos. No existe oposición política efectiva. En definitiva, lo que buscaría la población sería la democratización de su país.

Tokaev asegura que las protestas son obra de «bandas terroristas» entrenadas en el extranjero. Rusia busca ayudar al gobierno en la «operación antiterrorista» y en «estabilizar» el país. (LAG)

Protestas dejan decenas de muertos en Kazajistán

La Policía y los militares kazajos tratan a los manifestantes como terroristas.

Tanto los manifestantes como los elementos de seguridad usan armas de fuego. En la capital kazaja se escuchan ráfagas de ametralladoras. 

ALMATY. La policía y el Ejército de Kazajistán llevan a cabo una «operación antiterrorista» en el centro administrativo de Almaty, en el marco de la cual han fallecido «decenas» de manifestantes, informó hoy (6 de enero de 2021) la portavoz de la policía de la ciudad, Saltanat Azirbek.

«Decenas de atacantes fueron liquidados. Establecemos sus identidades», indicó, sin especificar el número exacto, citada por Interfaz-Kazajstán.

«En la zona donde se encuentran tres edificios administrativos se lleva a cabo una operación antiterrorista. Instamos a los residentes y huéspedes de la ciudad a evitar salir de sus casas», afirmó.

La representante de la policía señaló que durante la madrugada «fuerzas extremistas intentaron tomar varias sedes administrativas, el departamento de la policía de Almaty, así como varias unidades regionales de la policía».

Según los medios locales, en la ciudad se escuchan ráfagas de ametralladoras y en las redes sociales los usuarios informan que tanto la policía y los militares como los manifestantes están armados.

La víspera las autoridades informaron sobre la muerte de al menos 13 uniformados durante los disturbios y los combates para expulsar a los manifestantes del aeropuerto de Almaty.

Este miércoles (5 de enero) el presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, asumió el cargo del Consejo de Seguridad y prometió actuar con firmeza ante las manifestaciones de protesta que han sacudido el país.

Posteriormente, el mandatario solicitó ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), alianza militar que agrupa a seis antiguas repúblicas soviéticas, entre ellas Rusia, que ya respondió afirmativamente a este pedido.

Las manifestaciones se desataron el pasado 2 de enero en respuesta al incremento de los precios del gas licuado, el principal combustible automotriz utilizado en esta nación centroasiática, pero derivaron en disturbios este martes y miércoles, con la toma de sedes administrativas y graves actos de vandalismo. EFE

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