Después de la tempestad

He evitado siempre comentar sobre temas políticos, sencillamente porque no es mi especialidad, pero la realidad vivida en mi país en 18 días de paro no deja tranquilo ni estático a nadie, más aún, cuando uno se encuentra fuera de la patria y comenta necesariamente con decenas de compatriotas que viven igual preocupación, asomando responsabilidades que en mi caso debo asimilarlas, pues sin quererlo me transformo en el portavoz de sus inquietudes, comprometiéndome indicar que también aquí en la ciudad de Memphis, Estado de Tennessee, de los EEUU, existimos una treintena de ecuatorianos, que semanalmente nos reunimos para intercambiar opiniones y demostrar de alguna manera que llevamos en el alma y corazón nuestro país, ahora desgarrado por una situación social que al parecer, se la veía venir a pasos agigantados y que el gobierno hizo muy poco para prevenirla.

Finalmente y gracias a la intermediación de la iglesia católica, se pudo lograr que las partes se pongan de acuerdo, no sin lamentar la muerte de seis hermanos y afectar físicamente a centenares de participantes de ambas partes, cuyo saldo es lamentable, llenándonos de vergüenza a quienes deseamos mejores días para nuestra patria.

Fue consenso general del grupo, afirmar que le faltó tino y firmeza al gobierno para superar la crisis, como también la certeza de los rebeldes a exponer una realidad social y económica que ha sido olvidada por los gobiernos de turno, en especial la atención al agro, que debe hacer recapacitar a las autoridades, al tratarse de la principal fuente natural que poseemos como país y que necesita atención urgente, rápida, veraz y contundente; existiendo por otro lado en sus planteamientos, dislocaciones evidentes como el pedido de disminución del precio de los combustibles, desconociendo realidades del país y del mundo y otras que alejan la inversión extranjera.

joaguila50@gmail.com

La cuarta dosis

El tema continúa siendo importante para mis lectores de mi país Ecuador y lógicamente para mis allegados latinos residentes en este gran país del norte, por cuanto los azotes del coronavirus no nos abandonan, sino que se acentúan por tiempos definidos, traslocando los sistemas de Salud de muchos países, que incluso han decidió bajar la guardia frente a su incidencia, causando graves problemas, que han puesto nuevamente en estado de alerta sanitaria, como medida para controlar su avance.

No cabe duda, que los esfuerzos realizados por la ciencia médica obteniendo en poco tiempo la vacuna, han dado sus efectos positivos, lográndose ver la luz al final del túnel, pero esa visión no la podemos calificar todavía como muy clara, pues la presencia de las variantes últimas (Delta y Ómicron), han obligado a los científicos ser más cautos, pues en estos días el mundo se convulsionó con su presencia, volviendo a la palestra la necesidad de robustecer la inmunidad a quienes recibieron las tres dosis exigidas, que independiente al tipo de vacunas elegidas, su inmunidad llegó al 90%, demostrándose la efectividad de las mismas.

Vuelvo a insistir a mis lectores, la necesidad de considerar recibir la cuarta dosis contra este virus, que seguro nos acompañará por mucho tiempo como endemia; pero traduciendo lo que la ciencia indica, deben recibirla especialmente las personas mayores de 60 años y aquellas que tienen alguna enfermedad crónica que debilite sus sistema inmune, después de transcurrir un mínimo de cuatro meses de haber recibido la tercera dosis, seguro cuando su nivel inmunitario bordea el 40 a 45% de anticuerpos o humoral, siendo necesario elevarlo a la cifra esperada del 90%, recibiendo la cuarta dosis.

Merece por obligación médica insinuar, que no debemos dejar de utilizar las medidas de control rutinarias: uso de mascarillas, distancia social y desinfección normal, más aún en países o lugares donde la presencia de las variantes de este virus es notoria. Preparémonos a recibir la cuarta dosis, para reforzar nuestra inmunidad humoral y celular.

joaguila50@gmail.com

Vuelve el COVID-19

Lamentablemente así parece que ocurre, pues el aumento de casos en el mundo lo confirma. Así alertó la semana pasada la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicando que después de varias semanas de descensos, los casos de Covid 19 volvieron a subir en un 8%, advirtiendo que esto podría ser “la punta del iceberg”, llamando la atención al mundo sanitario, que deben volver a revisar sus políticas de prevención, como una actitud obligada, si se desea evitar brotes masivos de la pandemia, en especial en países o regiones donde las medidas de control han desaparecido o han disminuido ostensiblemente, respondiendo más a presiones económicas y/o políticas, que lamentablemente han demostrado supremacía.

Tedros Adhanom, Director de la OMS, agregó, que el aumento de casos obligó a tomar medidas extremas en Asia y preocupaciones en todo Europa; mientras el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los EEUU (NIH) dijo a la CNN, que “abrir la sociedad y hacer que las personas se mezclen en el interior, el algo que claramente contribuye al aumento de casos, así como también la disminución general de la inmunidad, lo que significa que realmente tenemos que estar atentos, advirtió.

Esta es la realidad que nuevamente vivimos, no con la incidencia inicial, donde la inmunidad poblacional no existía, hoy ventajosamente los niveles de protección inmunitaria han subido en todo el mundo, lo cual es el mejor escudo que el hombre tiene para protegerse de la acción viral, pero este escudo no deja de ser vulnerable, si la acción de las variantes continua y la renuencia a vacunarse es ostensible.

Según fuentes sanitarias, en Europa las variantes Delta y Ómicron son las prevalentes; mientras que en los EE. UU. y América los casos responden a la variante Ómicron, que ventajosamente deja espacios de acción médica que evita o reduce resultados fatales.

joaguila50@gmail.com

Inmigrantes indocumentados

Soy un inmigrante latino legalmente establecido en este país, que intenta levantar su voz, para sumarse a millones de voces que piden justicia social para poder legalizar su permanencia familiar y cumplir su sueño de ver a sus familias crecer normalmente, involucradas en la corriente de sana convivencia y de tranquilidad espiritual, base de un sano desarrollo integral.

Por respeto a los seguidores de mi país, Ecuador, interesados en el tema, relacionados con el prestigioso diario “La Hora” de mi ciudad Santo Domingo de los Colorados; y los nacientes lectores de este país, que a través del “Diario Judío” me siguen semanalmente, no puedo involucrarme en forma total en el tema expuesto, pues mi corta presencia me inhibe de hacerlo y fundamentalmente, la concienzuda razón de incursionar en un tema tan complejo que lleva más de 100 años de vigencia, con arremetidas permanentes incrementadas en los últimos veinte años, estimuladas por la inseguridad política existente en nuestros países.

Por esta razón, debo ser cauteloso, cuidadoso y respetuoso de hacerlo, e ir progresivamente reaccionando, paralelo a la terrible realidad que viven miles de inmigrantes, que esperan lograr, algún día, legalizar su presencia en este gran país, meta justa y lograble, mientras existan mentes lucidas norteamericanas que batallan en la lid política, encarnando la viva necesidad y anhelos de ellos.

Debo en razón a mi acuciosidad, detallar algunas aristas que resultan visibles a ser consideradas, si las organizaciones ligadas al proceso lo estimen: una para mi análisis que resultaría básica, es la unificación de organizaciones en unas pocas muy sólidas, pues con la atomización existente, pierde fuerza el movimiento a nivel nacional, se debe trabajar en ese delicado tema urgentemente; si eso se logra, lo demás se atañen por añadidura: el freno a las deportaciones masivas; la inmediata unificación familiar; el acceso a la educación; el respeto a nuestra presencia; el acceso al trabajo diversificado, y muchos más, que la realidad las mantiene vigentes, esperando su solución.

joaguila50@gmail.com

La viruela

Merece que mis lectores conozcan, o más bien, motivarlos a conocer, las particularidades de una enfermedad base que se puso en la palestra médica del mundo nuevamente: la viruela, enfermedad ancestralmente conocida que comparten los animales y el hombre, siendo en el hombre erradicada en 1979, manteniéndose vigente las variedades que afectan a los animales, cuya presentación ultima de traspaso del virus causante de los monos al hombre, ha llamado la atención, conociéndose como la “viruela del mono” siendo ya hasta este momento más de 20 casos registrados pero por fortuna, ninguno de gravedad letal.

Históricamente hace 10.000 años, apareció sobre la tierra una enfermedad que atacaba a los humanos, caracteriza por erupciones cutáneas, con afectaciones a la médula ósea, bazo y ganglios linfáticos y que cursaba con fiebre y vómito, causando millones de muertes contabilizadas en el tiempo y que alarmó a la humanidad; la historia médica resalta que en el año 1350 a de C. se registró la primera pandemia conocida, con un brote en el norte de África, siendo Egipto su sede, falleciendo el 30% de la población afectada y los sobrevivientes quedaron con secuelas toda su vida, para luego, extenderse la enfermedad por la guerra de las cruzadas, y ya en el siglo XVI, por los conquistadores españoles, falleciendo por esta causa cerca del 90% de la población indígena, entre ellos, la cultura azteca, eliminando según las fuentes, a más 3.000.000 de aborígenes, causa que facilitó la conquista de los escasos invasores a las culturas primigenias.

Causada por un virus moteado de 200 a 300 nm (nanómetros), muy grande, con dos capas en su recubierta, que pertenece a la familia de los Poxviridae y que afecta a los humanos, simios, bovinos, aves, siendo en estas dos últimas especies, muy ampliamente conocidas por la medicina veterinaria mundial, cuya presentación es usual hasta estos días.

joaguila50@gmail.com

Viruela del mono

No es un espejismo, es una realidad sanitaria que nuevamente se cierne sobre el mundo, pero que ventajosamente no es para alarmar a mis lectores, sino motivarlos a que se mantengan alertas y aumentar por ende su grado de cultura sanitaria, que permita, si se da el caso, estar preparados para superar cualquier peligro que nos aceche.

El 7 de mayo pasado, la OMS lanzó al mundo su ‘alerta sanitaria’, luego de reunir información clasificada con anterioridad y observar el caso patético en un paciente del Reino Unido que había viajado a Nigeria y que presentó: fiebre, dolor de cabeza, cansancio, fuertes dolores articulares, con hipertrofia y dolor de los ganglios regionales del cuello e inguinales, síntomas clínicos que desembocaron en la presentación de pústulas, que luego se transformaron el pus, con la picazón y ardor característico de la viruela humana, caso que rápidamente se propagó en ese mismo país a 9; en España 7 casos; Portugal 5 y otros en menor cuantía en EEUU, Canadá y algunos países de América Latina, que ya han denunciado casos.

La ‘Viruela del Mono’ como se la conoce, fue diagnosticada por primera vez en el mundo en 1958 en monos de África, producida por un Poxvirus muy grande, que contiene más de 200 genes, y que responde a un genoma ADN, diferente al COVID 19 que es un Coronavirus con genoma ARN, causante de la terrible pandemia que paralizó al mundo y nos mantiene en zozobra.

Genéticamente, los virus ADN, como el descrito, son virus muy estables, que difícilmente mutan, aunque se ha demostrado dos variantes de cuidado: la de África Occidental y la del Congo (más infectiva), que son las causantes de los cuadros conocidos hasta el momento; sin embargo, su estabilidad genética es una ventaja muy importante para controlar su propagación, según indican los expertos.

Como podemos notar, amables lectores, se trata de una enfermedad zoonótica (transmitida por lo animales al hombre y viceversa), donde la medicina veterinaria tiene una presencia visible, siendo su experiencia muy importante para esquematizar las acciones de control de esta patología, en el caso de ser necesaria.

joaguila50@gmail.com

Fernando Velarde Segovia

Te tocó partir, elevado amigo a las lejanías ignotas de lo eterno, donde tu alma descansa bajo la custodia milagrosa del ser supremo.

Ahora aquí en la tierra, tu grandeza material se redujo a un puñado de ceniza, que gira en los ocultos círculos del cementerio, que gustoso te cubrió de aromas, para permitir que las flores, tomen dulzura y luz, en el fino polvillo de tus restos, recogidos como un ojo silencioso, que mira fijamente el horizonte de tu pueblo que tanto amaste, y por el cual invertiste los mejores días de tu vida, a darle grandeza y prosperidad.

Ahora yaces estático, oyendo más nítidamente que nosotros, la respiración agitada de los pájaros, sobre la amplitud arbórea del Santo Domingo de tus sueños, y el trinar de las golondrinas veraniegas, en el amable alero del mediodía; viviste para servir, para confundirte con la historia, para planificar el desarrollo, para producir un eco que resonará por siempre en los oídos, invitándonos a ser parte activa de los mejores días para nuestro pueblo.

Llegaste a estas hermosas tierras coloradas, siendo niño, formando parte de una gran familia que fueron tus padres, quienes sembraron muy hondo, produciendo frutos sólidos en un amplio abanico de grandezas, desde la sociología, hasta la arquitectura, pero todos confundidos en aportar al engrandecimiento de esta tierra.

Te graduaste de arquitecto, iniciando un próspero camino, donde la planificación fue tu soporte y guía, que nos invito a seguirte en una consultora, de la cual formamos parte muchos profesionales, produciendo los planes de desarrollo de la nueva provincia Tsáchila y la del naciente cantón de La Concordia.

Pero tu grandeza y decisión no tuvieron límites, formaste un ejemplar hogar y condujiste con manos limpias a varias entidades de la hoy nueva provincia, legado al cual te entregaste con entereza y pasión, formando parte de los cuadros de profesionales participantes, con los resultados visibles que nos sostienen. Descansa en paz amigo, porque cumpliste en vida, lo que la vida te impuso… ¡espéranos! que seguro te alcanzaremos, a pesar de la eternidad que nos separa.

joaguila50@gmail.com

Día de las madres

En este esplendoroso y diáfano día primaveral de mayo, deslizo mi pluma para resaltar al ser más sublime que Dios puso sobre la tierra: la madre, ser imposible de describir su misión y mensaje con palabras terrenales, pero que con su silenciosa acción divina, ha permitido que la tierra entera se llene de vida, para perennizar la vida sobre el planeta; yo, inclino mi frente para felicitar en este día a todas las madres de este gran país, como lo hago con enorme reverencia a las madres de mi país Ecuador, que estiraron sus vientres para albergar su fruto, amarlo, formarlo y cuidarlo, hasta dar como consecuencia, la grandeza de una patria, que hoy nos sostiene y nos permite vivir, anhelantes de mejores días.

Desde que el hombre valoró su rol sobre la tierra, se venera a las madres; en la antigua Grecia Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Alex, era venerada por los suyos con elevado respeto, hasta que el cristianismo, lo hizo, elevando a María, la madre de Jesús a los altares, donde debe estar y permanecer.

En 1865, la poeta y activista norteamericana Julia Werd Hower, propuso al mundo moderno, resaltar la misión suprema de las madres, iniciando una cadena de respuesta que hoy cubre al mundo; en los EEUU, el presidente Woodrow Wilson en 1914, decreto al segundo domingo de mayo como el día de las madres, siguiéndole otros países y generalizando a este día como lo que es hoy, aunque algunos países lo hacen en otro día, pero siempre de mayo, donde las flores emergen con su hermosura, dándole un brillo especial a esta celebración. Loor a las madres hoy y siempre.

joaguila50@gmail.com

Salud pública

Es el compromiso elevado y científico de dos profesiones que se dan la mano, al momento de asumir responsabilidades: la medicina humana y la medicina veterinaria.

Ahora, con motivo de esta pandemia que tiene aún en alerta al mundo entero, estas dos ciencias volvieron a entrecruzar sus saberes, para lograr un objetivo común: la salud del hombre, como expresión suprema de su esfuerzo, ajeno a lo actuado por las organizaciones de salud universales, que sin justificación alguna, marginó a la segunda de su principal objetivo; pero esa actitud más bien ha estimulado a la veterinaria a demostrar su importancia social y fundamentalmente científica, a tal punto que, son las mismas organizaciones las que han conmutado sus acciones para aceptar una verdad inobjetable: la fusión científica de estas dos ramas, sumando ahora una tercera relacionada con el manejo del ambiente, denominada “Una sola salud”.

La unión de las dos medicinas deja de ser un simple enunciado, en la formación profesional de ambas, se comparte varias disciplinas, sobresaliendo la salud pública, materia que permite a la medicina veterinaria desarrollar una enorme experiencia en el manejo epidemiológico de las pandemias, muchas de ellas, de carácter zoonótico (enfermedades trasmitidas de los animales al hombre y viceversa), apareciendo el término “cuarentena”, de mucho uso en la pandemia que padecemos.

El origen del término, data del siglo XIV, en Venecia, como medida de control de las epidemias de peste negra que azotaban a Europa y que obligaba a los barcos y personas que provenían de Asia a esperar 40 días, justo al lado de Lido en el borde oriental de la laguna veneciana, que lleva el nombre de Lazzaretto Vecchio o Lazareto Viejo, antes de entrar en la ciudad, tras la comprobación del estado de salud de los viajeros, enfermedad está zoonótica, que me priva aumentar comentarios de esta histórica relación.

joaguila50@gmail.com