La inversión extranjera cayó 45% durante primer trimestre de 2022

La construcción es uno de los sectores con peor desempeño

La cifra representa el peor desempeño desde 2013. La imposibilidad del Gobierno de concretar reformas estructurales pesa.

Entre enero y marzo de 2022, Ecuador recibió $138 millones de Inversión Extranjera Directa (IED). Ese monto es 45% menos que los $249 millones registrados en el mismo periodo de 2021.

Según datos del Banco Central del Ecuador (BCE), este desempeño es el más pobre desde 2013; y refleja directamente los escasos proyectos concretados de gran infraestructura. Además, también demuestra que, luego de que concluyera la construcción de las dos mega minas (Mirador y Fruta del Norte), sectores como el minero y petrolero están frenado por la inestabilidad política y económica del país.

El ministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, Julio José Prado, durante una entrevista con Diario La Hora del 21 de marzo de 2022, aseguró que se están haciendo esfuerzo para revertir años de políticas en contra de la inversión privada. Pocos días después de esa fecha, el Gobierno sufrió un duro golpe para sus planes de crecimiento económico. La Asamblea negó y archivó la Ley de Inversiones, con lo que se perdieron oportunidades inmediatas y a mediano plazo.

Andrés Rojas, economista y docente universitario, explicó que desde la administración de Lasso se han hecho esfuerzos para provocar el famoso «shock de inversiones» que se prometió desde la campaña.

“Se ha anunciado un portafolio de alrededor de $14.000 millones en obras de vialidad y transporte. Eso debe ser 80% inversión privada y 20% inversión pública, a través de las llamadas Alianzas Público- Privadas, concesiones u otras figuras. Sin embargo, si bien se ha avanzado en algunas obras estatales en sectores como educación  y salud, los niveles ejecución son todavía bajos. ”, dijo.

En un sector tan importante como la construcción, la IED no superó los $500.000 durante el primer trimestre de 2022. Esto tiene repercusiones grandes sobre las expectativas de crecimiento económico. El BCE había establecido un aumento del 2,8% del PIB para 2022; pero, luego de paro, las proyecciones apuntan a una cifra por debajo del 2%.

En este contexto, bancas de inversión y organismos multilaterales apuntan a que el Ecuador tiene que buscar mecanismo para acelerar las inversiones, e impulsar reformas laborales aunque sea parcial, de lo contrario se podría vivir una fuerte recesión que haría retroceder todo lo avanzado durante la reactivación de 2021.

Desde el ministerio de Obras Públicas se asegura que están listos proyectos por más de $500 millones, pero se necesita la asignación de los recursos necesarios para que se concreten. En este punto, uno de los personajes más relevantes de los próximos meses será el nuevo ministro de Economía, Pablo Arosemena. (JS)

 

La Inversión Extranjera Directa cayó 80% en 2021

El proyecto Fruta del Norte ha sido de las contadas grandes inversiones.

En los cuatro años previos, los niveles fueron más altos debido al impulso de la construcción de dos megaminas. El aporte de los contratos de inversión firmados por el Gobierno de Lasso demorarán en sentirse.

Al cierre de 2021, y sin el impulso de nuevos proyectos en fase de construcción dentro del sector minero, la Inversión Extranjera Directa (IED) llegó a $620,59 millones. Ese monto es una caída del 80% con respecto a los $1.104,19 millones alcanzados en 2020, en medio del primer golpe de la pandemia.

Entre 2018 y 2020, la construcción de las dos megaminas (Mirador y Fruta del Norte) fue el gran motor para la inyección de capitales foráneos en la economía ecuatoriana. Esa construcción ya está concluida y, durante el año pasado, no se registraron nuevas obras de infraestructura del mismo o mayor dimensión para reemplazarlas.

La actividades de minas y canteras representaron $535,31 millones del IED durante 2020; pero al año siguiente, el aporte cayó a $99,75 millones. Asimismo, el sector de la construcción pasó de generar $176,79 millones a $93,56 millones.

Así, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), el 0,58% de IED durante 2021 es el nivel más bajo de los últimos 11 años. Los picos más altos se consiguieron en 2015 (1,3%), 2018 (1,3%) y 2020 (1,1%). Esos periodos coinciden con la reactivación de las inversiones en el sector minero, luego de que se acabó el segundo boom petrolero.

Esta realidad hace más imperiosa y evidente la necesidad de que se concreten lo más rápido posible los $30.000 millones en grandes proyectos de inversión, los cuales están incluidos en el portafolio elaborado por el Gobierno de Guillermo Lasso.

Esos grandes proyectos están enfocado sobre todo en tres áreas: infraestructura vial, petróleo y minería.  En su momento, el exministro de Economía, Mauricio Pozo (el último del periodo de Lenín Moreno), resaltó que esos grandes proyectos ya ha demostrado su impacto en el crecimiento y la generación de empleo.

Por ejemplo, entre 2002 y 2005, la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) contribuyó a mantener niveles de más del 4% de aumento anual en el PIB (llegando a un pico de más del 8%).

“Si usted aglutina tres o cuatro proyectos y mete una especie de turbo a la economía se podrán alcanzar tasas de crecimiento mayores. Este es un país pequeño, y con relativa poca plata en el mercado interno, se puede activar”, acotó Pozo.

El aporte de los contratos de inversión se sentirá a mediano plazo

En entrevista con Diario LA HORA, publicada el pasado 21 de marzo de 2021, el ministro de Producción, Julio José Prado, reconoció que la reducción del IED es real, pero recalcó que cambiar 15 años de mal manejo económico, y de deficiente políticas de atracción de inversiones, no es un asunto de que dé resultados inmediatos.

Entre mayo y diciembre de 2021, se firmaron $2.200 millones en nuevos contratos de inversión; y para 2022, la meta es llegar al menos a $4.000 millones más. Durante el primer trimestre  de este año, ya se había alcanzado el 32% de esa meta, es decir, se concretaron $1.300 millones en acuerdos adicionales.

Sin embargo, el ministro Prado advirtió que esos recursos no ingresan de manera inmediata a la economía, sino que su impacto se irá sintiendo de manera paulatina de acuerdo al plazo establecido en los contratos (entre 5 y 10 años en promedio).

Además, alrededor de 55% de esos acuerdos son con empresas extranjeras, lo que significa que las cifras de IED tendrán un repunte constante en los próximos años. (JS)

Ecuador es un destino riesgoso para los inversionistas por tres razones

A pesar del discurso pro empresa privada, la llegada de capitales extranjeros cayó más de 57% en el último año.

Durante 2021, Colombia recibió $9.402 millones de Inversión Extranjera Directa (IED). Más del 80% de esos capitales no fueron a industrias extractivas como petróleo y minería, sino a actividades con más valor agregado en industria y comercio.

En Perú, a pesar de los problemas no resueltos de la pandemia y la inestabilidad política, la IED sumó más de $6.100 millones.

En ambos casos, se registró una recuperación con respecto a la caída de 2020.

Sin embargo, la situación en Ecuador es diametralmente distinta. A pesar del discurso pro empresa privada, la inversión extranjera se redujo en lugar de recuperarse, en el último año.

Con datos preliminares, elaborados por el Banco Central del Ecuador (BCE), la IED llegó a $493 millones en 2021. Este monto representa $657 millones menos que los $1.150 millones alcanzados en 2020, en medio de la primera ola de propagación de la COVID-19.

Andrea Mendoza, economista y docente, puntualizó que esa reducción se debe a que están estancadas las nuevas inversiones en el sector minero, luego de que se consolidaran las únicas dos minas a gran escala en el país: Mirador y Fruta del Norte.

“Ecuador todavía es muy dependiente de las industrias extractivas. El actual Gobierno ha dado pasos importantes en la atracción de Inversión Extranjera Directa, pero la mayoría de los acercamientos están todavía en el terreno de las buenas intenciones”, dijo.

Ajustar leyes para mejorar la inversión

A inicios de este 2022 ha habido buenas noticias como el anuncio de la instalación de una planta de Mercado Libre en el país; pero, dentro de la Ley de Inversiones se deben incluir cambios claves para hacer de Ecuador un destino menos riesgoso para los inversionistas internacionales.

“Los incentivos y facilidades son importantes; pero si no se establecen garantías reales, los capitales buscarán mejores opciones. Actualmente, hay recursos que están saliendo de otros países de la región y no se puede desaprovechar esa realidad”, aseveró Mendoza.

¿Cómo Ecuador puede dejar de ser un destino riesgoso?

Óscar Del Brutto Andrade, abogado especialista en litigios y arbitrajes comerciales, explicó que, si la Ley de Inversiones se aprueba tal como la envió el Gobierno, Ecuador seguirá siendo un destino riesgoso para los inversionistas por tres razones.

En primer lugar, en cualquier momento se puede ordenar, sin necesidad de mayores sustentos, la prohibición de salida del país del representante de una compañía.

En segundo lugar, a través de la figura de las llamadas medidas cautelares constitucionales, se permite a cualquier juez paralizar inversiones so pretexto de proteger derechos constitucionales.

En tercer lugar, existe un largo historial de procesos judiciales corruptos, como el de Chevron, los cuales pueden terminar en millonarias indemnizaciones en contra de los inversionistas.

Con todos estos antecedentes, Del Brutto Andrade propone que se añadan cambios claves en el proyecto de Ley, que actualmente está próximo al primer debate en la Asamblea.

Lo primero es que se declare la validez de las cláusulas contractuales en las que se limita el monto de la responsabilidad del inversor. Con esto, las personas que traigan parte de sus capitales al Ecuador podrán calcular el máximo de su exposición y valorar si resulta un buen negocio.

Segundo, se podrían incluir reformas que protejan a los representantes de posibles responsabilidades personales y que limiten la intromisión de medidas cautelares constitucionales en la inversión.

Y, tercero, la ley podría permitir la libre transferencia de las participaciones para que el inversionista pueda vender sus acciones y participaciones, en cualquier momento, a quienes estén en mejor posición de diversificar el riesgo.

“No hay comité o secretaría que pueda atraer inversionistas a un país que genera tantos riesgos como Ecuador. A menos que se tomen medidas para que el inversor se sienta más seguro, seguiremos viviendo en un país en donde, en términos de inversión extranjera, nada pasa”, puntualizó. (JS)

Próximo Gobierno deberá aplicarse en cinco temas para atraer Inversión Extranjera Directa

REALIDAD. Más del 40% de las inversiones provienen de la minería.

En los últimos 10 años, Ecuador ha recibido 12 veces menos inversión que Colombia y Perú. No hay seguridad jurídica y sacar un RUC puede tomar más de un mes

Si queremos una economía que crezca a tasas que permitan reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida (4% – 5% anual), Ecuador necesita atraer la inversión de más empresas serias, generadoras de empleo, innovadoras y con tecnología.

Sin embargo, hemos reprobado, consistentemente, en los principales temas que hacen a un país atractivo para la llegada de capitales privados.

Agustín Acosta Cárdenas, socio de Paz Horowitz Abogados y experto en asesoramiento para inversiones, dice que nos ahogamos en inestabilidad normativa. “Desde (Rafael) Correa ha habido decenas de cambios en leyes tributarias, reglamentos, entre otros. Esa inestabilidad crea incertidumbre sobre si se van a respetar los acuerdos y contratos firmados”, acotó.

En promedio, hemos tenido dos reformas anuales en los impuestos; y constantes actualizaciones de requisitos para importar, crear empresas y hacer negocios de cualquier tipo.

Los incentivos, impulsados por el actual Gobierno, se diluyen en la inestabilidad política, la cual se traduce en que cada nuevo ministro, en áreas tan importantes como Energía, Producción, Trabajo, establece objetivos y  enfoques diferentes.

Diego Olmedo, economista y empresario, explicó que los horizontes de acciones se atan a la duración del periodo de cada funcionario y no se logra establecer planes de Estado a mediano y largo plazo.

 La eterna promesa de reducir la tramitología

Todos los Gobiernos aseguran que quieren reducir la tramitología, pero en los hechos persiste la ineficiencia y las demoras. Por ejemplo, Acosta Cárdenas comentó que la aprobación del proceso de importación de materias primas para una cadena de hoteles, que se está construyendo actualmente en el país, demoró más de cuatro meses en el Comité de Comercio Exterior (Comex). Ese mismo proceso toma, en países vecinos, un par de semanas o máximo un mes.

 Asimismo, requisitos básicos como la obtención del Registro Único de Contribuyentes (RUC) tarda más de un mes, cuando debería ser automático en máximo en un par de horas.

En los últimos 10 años, Ecuador atrajo, en promedio, 12 veces menos inversiones que los vecinos de Colombia y Perú. Además, aunque se ha avanzado en la digitalización de un catastro de casi 5.000 trámites en el Gobierno Central, la mayoría siguen burocratizados y no optimizados.

Rigidez laboral y sin protección al inversionista

Acosta Cárdenas recalcó que el próximo Gobierno debe concretar una reforma integral del Código de Trabajo. Esa normativa, que data de 1930, ya está obsoleta y no permite ajustarse a la nueva realidad. “Se pueden establecer mecanismos de contratación por proyecto y por horas que, sin vulnerar derechos, permitan generar más oportunidades, sobre todo para los jóvenes”, aseveró.

Por otra parte, el actual Gobierno no hizo nada para restituir los convenios bilaterales de inversiones, los cuales fueron derogados por Rafael Correa durante los últimos días de su década en el poder.

Sin esos convenios, los potenciales inversionistas no ven mecanismos claros de solución de conflictos, y, en caso de algún reclamo, no saben si pueden acudir a los Centros de arbitraje más prestigiosos a nivel mundial como los chilenos, franceses o los de Naciones Unidas.(JS)

Seis sectores con potencial para las inversiones

El próximo presidente, desde el 24 de mayo de 2021, deberá tener bien claro que hay seis sectores con un potencial inmediato. En primer lugar, la minería y el petróleo, con base en buenas prácticas ambientales y sociales, podría duplicar o triplicar los $400 millones que representa anualmente. En segundo lugar, el turismo, a pesar de su estrepitosa caída durante la pandemia, también puede apalancarse en nuestra ubicación geográfica y las islas Galápagos.

Asimismo, la agricultura y la pesca, que atrae apenas $68 millones al año, podría producir cinco veces más porque tenemos terrenos cultivables en cualquier época y condiciones climáticas especiales. Por otra parte, el potencial es grande en temas de logística e infraestructura, a través de Alianzas Público- Privadas (APP), pero se necesitan cambios legales.

Finalmente, un sector de gran crecimiento es el desarrollo de Software. En el último año y medio, al menos dos grandes empresas internacionales han mostrado interés en operar desde Ecuador, debido a que hay profesionales de calidad y el uso horario se ajusta a las necesidades de países como Estados Unidos.

 

 Resumen de las cinco trabas a la inversión

  • Inestabilidad normativa: Desde 2007, en promedio, se ha reformado dos veces al año el régimen tributario
  • Inestabilidad política: Cada ministro establece nuevas prioridades y políticas en carteras claves como Energía, Producción y trabajo
  • Tramitología: Procesos esenciales demoran demasiado como apertura de RUC (más de 1 mes); aprobación de importación de materias primas (más de 4 meses)
  • Normas laborales desfasadas: El Código del Trabajo data de 1930 y no hay flexibilidad para la contratación
  • Falta de mecanismos de solución de conflictos: Desde 2017 se eliminaron los convenios bilaterales de arbitraje