Dormir con luz afecta al corazón y propicia la diabetes

Expertos recomiendan apagar el televisor, celulares y lámparas para descansar bien.

Un estudio mostró que la exposición nocturna a fuentes de luz, aunque sean moderadas, eleva el ritmo cardíaco y genera resistencia a la insulina.

MADRID. Cerrar persianas, cortinas y apagar lámparas o televisores cuando llega la hora de dormir es lo mejor para la salud, pues una exposición a la luz, aunque sea moderada, aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y la resistencia a la insulina, indica un estudio que publica este 14 de marzo de 2022 Pnas.

«Una sola noche de exposición a una iluminación moderada de la habitación durante el sueño puede perjudicar la regulación de la glucosa y el sistema cardiovascular, que son factores de riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y síndrome metabólico«, según la autora principal de la investigación Phyllis Zee, de la Universidad Northwestern (Estados Unidos).

Al dormir en un habitación moderadamente iluminada por la noche, frente a hacerlo en una con luz tenue, el sistema nervioso autónomo se activa, lo que es malo, pues normalmente el ritmo cardíaco y otros parámetros cardiovasculares son más bajos de noche y más altos durante el día, explicó Daniela Grimaldi, otra de las firmantes.

La resistencia a la insulina se producía a la mañana siguiente. Esta aparece cuando las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden bien a la insulina y no pueden utilizar la glucosa de la sangre para obtener energía. Para compensarlo, el páncreas produce más insulina y, con el tiempo, el nivel de azúcar en sangre aumenta.

En la actualidad hay evidencias de que la exposición a la luz durante el día incrementa el ritmo cardíaco a través de la activación del sistema nervioso simpático, que pone el corazón en marcha y aumenta el estado de alerta para afrontar los retos del día.

«Nuestros resultados indican que también se produce un efecto similar cuando la exposición a la luz se produce durante el sueño nocturno«, dijo Zee.

Un estudio previo publicado en Jama Internal Medicine examinó a un gran número de personas sanas que se exponían a la luz durante el sueño y se vio que había más sobrepeso y obesidad.

«Ahora mostramos un mecanismo que podría ser fundamental para explicar por qué ocurre esto», destacó la experta, pues afecta a la capacidad de regular la glucosa.

El estudio probó el efecto de dormir con 100 lux (luz moderada) en comparación con 3 lux (luz tenue) en los participantes durante una noche.

Los investigadores descubrieron que la exposición a la luz moderada hacía que el cuerpo entrara en un estado de alerta mayor, en el que el ritmo cardíaco aumenta, así como la fuerza con la que se contrae el corazón y la velocidad con la que la sangre es conducida a los vasos sanguíneos.

La exposición a la luz artificial por la noche mientras se duerme es habitual, ya sea a través de dispositivos que emiten luz en el interior o de fuentes externas al hogar, sobre todo en las grandes zonas urbanas.

Además, una proporción significativa de individuos (hasta el 40%) duerme con una lámpara de cabecera encendida o con una luz en el dormitorio y/o mantiene la televisión encendida, indica el estudio.

Los autores recomiendan no encender la luz por la noche, pero si es necesario, por ejemplo en el caso de ancianos por motivos de seguridad, es mejor que sea tenue, esté cerca del suelo y se opte por un color ámbar o rojo/naranja, que es menos estimulante para el cerebro que la blanca o azul. EFE

Crean células pancreáticas que metabolizan glucosa

La deficiencia de producción de insulina obliga a los diabéticos a inyectarse la hormona.

El avance fue probado con éxito en ratones y se considera un paso importante para la recuperación de la función de producir insulina en enfermos de diabetes.

BARCELONA. Científicos del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona (noreste de España) y de la Universidad de Helsinki dieron un nuevo paso para lograr recuperar la producción de insulina en enfermos de diabetes al lograr por primera vez crear células beta pancreáticas funcionales a partir de células madre, que probaron con éxito en ratones.

La investigación, que publica hoy (3 de marzo de 2022) la revista ‘Nature Biotechnology’, demuestra por primera vez que las células madre pueden formar células que imitan de cerca la estructura y función de los islotes pancreáticos normales.

Los científicos trasplantaron estas células beta derivadas de células madre en ratones y demostraron que pueden controlar eficazmente el metabolismo de la glucosa, «incluso mejor que los islotes pancreáticos aislados de donantes de órganos», aseguró el investigador del CRG Diego Balboa, que ha remarcado que tratar a los pacientes con diabetes con este tipo de células «ya no pertenece al ámbito de la ciencia ficción».

Balboa recordó que la insulina es una hormona vital producida por las células beta del páncreas y que la diabetes tipo 1 está causada por la destrucción de estas células, lo que hace que los pacientes tengan que inyectarse insulina múltiples veces al día para controlar sus niveles de azúcar en sangre.

Las personas con diabetes pueden recuperar la capacidad de producir insulina mediante el trasplante de células beta aisladas del páncreas de donantes de órganos, pero este tratamiento es complejo y poco habitual, ya que se necesitan al menos dos donantes para tratar a una persona.

Durante mucho tiempo se intentó producir células beta funcionales a partir de células madre para usarlas en los trasplantes, pero hasta ahora no habían conseguido que regularan bien la secreción de insulina.

Ahora, un equipo de investigación encabezado por el profesor Timo Otonkoski en la Universidad de Helsinki, y por el investigador del CRG Diego Balboa, anteriormente estudiante de doctorado en el laboratorio del profesor Otonkoski, pudieron optimizar la funcionalidad de las células pancreáticas producidas a partir de células madre.

«Nuestro estudio muestra que la secreción de insulina se regula de manera adecuada en las células, y que las células responden a los cambios en el nivel de glucosa incluso mejor que los islotes pancreáticos aislados de donantes de órganos que se usaron como controles», explicó en un comunicado Väinö Lithovius, miembro del grupo de investigación de la Universidad de Helsinki.

«Es un avance importante para transformar las células madre y convertirlas en piezas de repuesto para reemplazar las células beta del páncreas destruidas o estropeadas, que son las causantes de la diabetes«, resumió Balboa, que admite que «aunque queda trabajo por hacer, estos hallazgos nos acercan un paso más al tratamiento de personas con diabetes con células beta derivadas de células madre«.

De momento, los científicos demostraron la función de las células beta derivadas de células madre tanto en cultivos celulares como en estudios con ratones, en los que comprobaron que controlan de manera efectiva el metabolismo de la glucosa.

Según los investigadores, los niveles de glucosa en sangre son más altos en ratones que en humanos, aproximadamente entre 8 y 10 milimolares, y tras el trasplante de células el nivel disminuyó al que se había observado en humanos, aproximadamente de 4 a 5 milimolares, y se mantuvo en este nivel, lo que demuestra que el trasplante derivado de células madre era capaz de regular a largo plazo los niveles de glucosa en sangre en ratones.

Balboa informó de que los islotes derivados de células madre también son útiles para estudiar los mecanismos de la patología que subyace en la diabetes, un trabajo que sigue desarrollando en el CRG.

«Podemos generar millones de estas células en el laboratorio y hacer preguntas sobre qué defectos en los genes y la maquinaria celular hacen que las células fallen, lo que nos ayuda a desentrañar las causas moleculares precisas de la diabetes y a identificar nuevas dianas terapéuticas. También usamos las células para explorar los efectos de nuevos medicamentos para tratar la diabetes«, detalló. EFE

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Cenar menos de dos horas antes de dormir eleva riesgo de diabetes

Comer muy tarde y de modo abundante no solo perturba el sueño, sino que afecta a la salud.

Según los resultados de un estudio, comer muy cerca de la hora de meterse en la cama afecta el nivel de tolerancia a la glucosa del organismo.

MADRID. Cenar tarde, menos de dos horas antes de acostarse, aumenta en un 50% el riesgo de padecer diabetes, según un estudio.

Liderada por la catedrática de la Universidad española de Murcia Marta Garaulet, en colaboración con la universidad estadounidense de Harvard y el hospital general de Massachusetts, de Boston, la investigación apunta a que tomar la cena a una hora muy cercana al momento de meterse en la cama afecta a la tolerancia a la glucosa, especialmente en aquellas personas con una variante genética de riesgo en el receptor de la melatonina denominada MTNR1B.

Eso ocurre, indica el estudio, financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, porque la melatonina endógena, que se genera durante la noche cuando se acerca la hora del sueño, está implicada en las alteraciones de la glucosa que se producen en el metabolismo.

Las personas que además tienen la variable genética mencionada presentan una menor secreción de insulina por el páncreas cuando comen tarde por la presencia de esa melatonina.

Los resultados sugieren que, en presencia de alimentos, la melatonina provoca que el páncreas reduzca la producción de insulina, lo que hace que aumente el nivel de azúcar en sangre.

Según estudios previos de Garaulet, se considera una cena tardía aquella que se hace unas dos horas antes de irse a la cama, ya que el cuerpo comienza a producir melatonina una media hora antes de dormir.

La principal novedad del estudio es que se ha logrado establecer la relación entre el funcionamiento de la insulina del páncreas y la melatonina. EFE

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Insulina un siglo con nosotros

LUIS COELLO KUON YENG
LUIS COELLO KUON YENG

Hace casi 100 años (12 de diciembre) se llegó a un importante punto de inflexión a lo que se refiere a la esperanza de vida de las personas diabéticas de todo el mundo. Aunque la diabetes se conocía desde la antigüedad (hay datos que constan en el papiro de Ebers), seguía sin existir un tratamiento eficaz.

Gracias a los descubrimientos de Frederick Banting y Charles Best, en el año 1921 comenzaron sus experimentos extirpando el páncreas de algunos perros y pudo comprobar que los animales incrementaban su nivel de azúcar en la sangre y comenzaban a beber mucha agua y a debilitarse.

Los perros habían desarrollado diabetes. Posteriormente, Banting y su ayudante centraron su investigación en mezclar el páncreas de otro de los perros con aguas y sales para después congelarlo y filtrarlo. Esto le permitió aislar la hormona pancreática a la que en un principio denominó isletin.

Inyectó la sustancia en el perro diabético y se asombró al comprobar que los niveles de glucosa en la sangre se redujeron notablemente y el animal recuperó el vigor y la fuerza. Después de someter al perro a varias inyecciones de la nueva sustancia, los síntomas de diabetes desaparecieron.

 ¡Eureka, descubrieron la insulina! El primer paciente en recibir extracto de páncreas vacuno con insulina, fue un niño de 14 años, Leonard Thompson, que estaba a punto de morir por culpa de la diabetes. Tras recibir las inyecciones de insulina el menor recuperó rápidamente las fuerzas y el apetito. Tras el éxito obtenido con el primer paciente, Banting comenzó a recibir solicitudes de decenas de diabéticos que querían participar como voluntarios. Todos reaccionaron positivamente a la insulina.

Luego de aquello la vorágine de eventos científicos para descubrir nuevas y más eficientes insulinas, con menores efectos adversos y menos riesgo de provocar hipoglicemia (baja de la glucosa – azúcar- en la sangre), lograron sintetizar los análogos de insulina. Insulinas análogas de acción ultrarrápida; lispro, aspart, glulisina. Insulinas análogas de acción prolongada-basal: glargina, determir. Y la insulina análoga de acción ultra-prolongada-basal: degludec. Deseo terminar con una reflexión: insulinas más modernas son un enorme acierto de la tecnología al alcance de los pacientes. Abaratar costos, educar más sobre su noble uso y principalmente adquirirlas pensando en beneficio de los usuarios diabéticos.