Inflación sin tregua, un lastre para las pensiones en América

La elevadísima inflación que registra Argentina mina mes a mes el poder de compra de los ciudadanos, un fenómeno especialmente preocupante entre los jubilados. EFE

La revalorización de las pensiones se verá afectada por factores como la guerra en Ucrania, el incremento en los precios de los combustibles y los efectos de la pandemia.

REDACCIÓN AMÉRICA. El efecto de la inflación que golpea con especial dureza en los últimos meses está haciendo tambalear los sistemas de pensiones de las principales economías de América, que enfrentan la crisis con diversas estrategias que, a buen seguro, requerirán esfuerzos adicionales.

La revalorización de las pensiones se verá afectada en Estados Unidos, México, Brasil, Colombia, Argentina y Chile, países que a pesar de tener modelos distintos coinciden en una circunstancia: todos acusan el impacto de la subida de los precios y servicios derivada de la guerra en Ucrania, la pandemia, el aumento de las tarifas del transporte y la energía y los desajustes en la cadena de distribución global.

En Colombia, Mauricio Olivera, vicerrector académico de la Universidad de los Andes en Colombia y gerente general de Econometría Consultores, explica que las dos crisis -la pandemia y la inflación- están sacudiendo sobre todo a los países más débiles fiscalmente y ponen en riesgo los sistemas de pensiones a mediano y largo plazo, además de que algunos de ellos ya arrastraban fallas desde hace tiempo.

En México, un trabajador formal promedio recibe menos del 30% de su salario cuando se jubila, por debajo de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según un reporte del Banco de México, lo que está llevando a algunos sectores a reclamar la eliminación del sistema privado de pensiones.

Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha descartado nuevas reformas tras la promulgada en 2021, que aumentó en un 40% el ingreso de los jubilados, redujo el requisito de 25 años de cotización a 15 e incrementó el aporte total del Estado y las empresas a la pensión del 6,5% al 15% sin aumentar la cuota de los trabajadores.

Soluciones insuficientes

En Estados Unidos, los ingresos para los pensionados dependen de diferentes fuentes, como pagos de la Seguridad Social o fondos de pensiones, y no se espera, por lo general, que se reduzcan a una sola.

Ante tasas de inflación que no se veían desde la década de 1980, los beneficios de la Seguridad Social, un sistema público de pagos que se nutre de contribuciones obligatorias, contempla aumentos mensuales según las subidas de la inflación. Pero esto no es suficiente: los incrementos van del 2% al 3% anual, muy por debajo de la tasa de subida de los precios, que fue del 8,3% en agosto.

En tanto en Brasil Congreso aprobó en 2019 una reforma que impuso la edad mínima de jubilación de 62 años para las mujeres y de 65 para los hombres, con un tiempo mínimo de contribución de 15 y 20 años, respectivamente. Hasta entonces, los brasileños se jubilaban con poco más de 50 años, puesto que el sistema permitía hacerlo tras contribuir durante al menos tres décadas.

En 2021, el sistema de pensiones sufrió una reducción nominal del 4,6% frente al año anterior.

Sistemas mixtos

En Colombia existe un sistema mixto de pensiones que permite a los trabajadores cotizar en la estatal Colpensiones, bajo el sistema de prima media, o en los fondos privados, que funcionan desde 1993 como cuentas individuales de capitalización que reciben los aportes del trabajador y determinan el monto de la pensión.

El presidente Gustavo Petro ha propuesto crear un nuevo sistema basado en un esquema de pilares, partiendo por el más básico, para dar mayor cobertura a las personas pobres de la tercera edad, que actualmente carecen de una pensión, y siguiendo por otros dos que varían según los ingresos del trabajador.

Al referirse al impacto de la inflación, Juliana Morad, codirectora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana de Bogotá, explica que las pensiones tienen que mantener el valor adquisitivo de la moneda y por lo tanto han de ajustarse anualmente. «Los pensionados pueden estar tranquilos», detalla.

Un sistema similar funciona en Perú, donde la afiliación a un sistema de pensiones es obligatoria para todos los trabajadores dependientes, que deben escoger entre el modelo privado, con al menos 20 años de cotización del 13% del sueldo o ingresos, o el público, para lograr una pensión mínima de 500 soles (unos 130 dólares).

El aumento de los precios, que hasta agosto acumula el 6,3%, ha provocado en los últimos años que las personas quieran retirar parte de sus fondos privados, lo que está generando tensiones en el sistema bancario. Ante esto, el presidente peruano, Pedro Castillo, anunció en mayo pasado la disposición de un equipo técnico que trabaje en la eterna reforma prometida.

Capitalización individual

Chile fue pionero en la región en desechar el modelo de reparto: cada trabajador formal aporta el 10% de su salario mensual a una cuenta personal de la que puede disponer cuando se jubile (60 años las mujeres y 65 años los hombres) y que es tutelada por una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP), empresas privadas reguladas por el Estado que obtienen beneficios millonarios tras invertir esos ahorros en los mercados, que suman cerca del 8% del PIB chileno.

Pero en noviembre del año pasado, la pensión promedio para los hombres fue de 360.000 pesos (cerca de 360 dólares) y para las mujeres de 239.000 pesos (cerca de 239 dólares), según la Superintendencia de Pensiones, cifras inferiores al sueldo mínimo, que actualmente se ubica en los 400.000 pesos (casi 400 dólares).

En 2008, se hizo una reforma y se creó una pensión financiada por el Estado, dirigida al 60% más pobre que nunca había cotizado o que recibía pensiones muy bajas, un aporte que se amplió en 2021 hasta los 185.000 pesos mensuales (cerca 200 dólares).

Los especialistas creen que este componente, llamado «pilar solidario», es el que más podría verse afectado por las históricas alzas inflacionarias que vive el país, hoy en su máximo nivel en 14 años, con un 14,1 % interanual en agosto. «La inflación ha sido un problema en los sistemas de pensiones a nivel internacional en tanto ha significado un fuerte incremento en los presupuestos fiscales«, señala Francisco Castañeda, de la Universidad de Santiago.

Sistema de reparto

En Argentina, en cambio, el sistema de pensiones vigente es estatal y de reparto o solidario, es decir, se nutre con los aportes a la seguridad social de un porcentaje de los ingresos obligatorios de los trabajadores independientes y asalariados. La ley establece que la jubilación debe ser equivalente a un 82% del ingreso con el que el trabajador se retiró y además actualizarse periódicamente.

Sin embargo, según cálculos del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2022 -suponiendo que este año acabe acumulando una inflación del 95%-, los precios al consumidor habrán sumado un alza del 300%, mientras que las jubilaciones solo se incrementarán el 257%.

Finalmente, dadas las sucesivas crisis económicas en el país, se han aplicado medidas excepcionales llamadas «moratorias previsionales» que permiten jubilarse con menos años de aportes, pero cobrando una pensión menor.

La última «moratoria previsional» está vigente desde 2014 y, según un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), ha permitido el acceso a jubilación a unos 3 millones de personas que no cumplían con los requisitos para recibir el beneficio. «Si la moratoria no existiera, solo se podría haber jubilado el 35% de las personas en edad de hacerlo», indica el informe.

Olivera concluye que ante el panorama frágil para las pensiones por la inflación, en América no se puede pensar en un sistema de pensiones independiente del laboral.

“Aquí la baja productividad laboral no es por el trabajador, es porque la formación para el trabajo en competencias y en habilidades es baja. El Estado no debe pensar solo en la pensión sino en cómo prevenir crisis mejorando el sistema laboral”, concluye. EFE

Aparatos electrónicos y ropa entre los que bajaron de precio en el último año

Con corte a agosto de 2022, la inflación en el país se desaceleró. El encarecimiento de los productos es tres veces más bajo que promedio regional. Hay categorías en donde o hubo aumento, sino caída de precios.

A nivel general, según el último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la inflación del Ecuador, o la subida de precios, fue del 3,77% hasta agosto de 2022. Ese porcentaje es menor que el 4,23% de junio pasado, de la mano de los 18 días de protestas violentas.

Actualmente, existen signos de que la inflación pasó su pico, y la economía ecuatoriana es la segunda de la región, solo después de Bolivia, con menor encarecimiento de los bienes y servicios en medio de la crisis. La diferencia llega a casi 3 veces con relación a otros países como Chile, Brasil o Colombia que tiene incrementos del 10% o más.

Sin embrago, las mayores subidas en el país se concentran en productos de primera necesidad como la harina, el pan, el combustible, el aceite (aunque con un porcentaje más bajo que en otros meses).

Por el otro lado, se registran grupos de bienes que tiene porcentaje negativos de crecimiento, es decir, que han sufrido rebajas en lugar de incrementos.

Por ejemplo, hay varios aparatos electrónicos que se han abaratado. En primer lugar, los juegos electrónicos y las computadoras de escritorio registraron reducciones del -15,01% y -11,79%, respectivamente, según el reporte del INEC con corte a agosto de 2022.

Asimismo, otras rebajas se dieron en productos y servicios vinculados a la tecnología: reproductor de video (-8,70%); equipo de procesamiento de información (-7,55%); teléfono celular (-6,98%); servicio de telefonía celular (-6,28%); televisor (-5%); computadora portátil (4,93%); audífonos de corrección (4,10%); quipo audiovisual, fotográfico y de procesamiento de información (-2,94%); equipo para la recepción, grabación y reproducción de sonidos e imágenes (-2,87%), cámaras fotográficas e impresoras (entre -1,45% y -1,47%).

Por otro lado, otras disminuciones de precios se dieron en varias categorías de ropa. Entre las principales se registraron las siguientes: zapatos deportivos para niñas y niños (-7,59%); falda y blusa para mujer (entre -7,15% y 7,41%); ropa para dormir para mujer (-6,38%); corbata (-5,41%); chompa para mujer (-5,29%); conjunto para niños y niñas (-5,15%); blusa para niñas (-5,07%); camiseta para bebé (-4,48%); zapatos de niños y niñas de 0 a 2 años (-4,44%); pantalón de licra para mujer (-4,03%); ropa interior para bebé (-3,95%); zapatos de niños y niñas de 3 a 12 años (-3,52%); prendas de vestir de mujeres de 13 años y más (-3,40%); chompas de niños de niñas (-2,51%); camiseta para hombre (-2,37%).

Esta situación, según Esther Hidalgo, economista e investigadora en temas de consumo, explicó que, en muchos casos, estas reducciones solo compensan aumentos que se venían arrastrando de años anteriores. Además, la reducción en los ingresos de los hogares ecuatorianos, que se potenció con el inicio de la pandemia, también ha provocado que el impacto no se sienta de manera apreciable en los sectores más pobres y de clase media.

» Sin embargo, en Ecuador es claro que la inflación está bajo control; y no a costa de sobre endeudarse para aumentar los subsidios como en el caso de Bolivia», puntualizó.

¿Qué pasó con los alimentos y bebidas?

Los productos con mayores caídas de precios fueron la arveja tierna y el melón, con -10,77% y -9,12%, respectivamente. Otras rebajas se dieron en el tomate riñón (-5,57%); camarón (-4,66%), col (-4,65%); cebolla blanca (4,54%); ajo (-4,17%); chocolates y mostaza (-3,72%); gaseosas (-2,30%); carne con hueso (-1,76%); presas de pollo (-1,07%); chuleta de cerdo (-0,97%).

Sin embargo, los alimentos y las bebidas, en términos globales tuvieron una inflación acumulada de casi el 6% en agosto de 2022. Esto provoca un mayor impacto en el ya ajustado presupuesto de las familias más pobres y de clase media, en donde esos productos representan entre el 45% y más del 50% del gasto mensual.

En el caso de los aceites, se ha producido en algunos casos una reducción de hasta el 12% en el precio final, pero porque muchas empresas han hecho esfuerzos por ofrecer descuentos especiales. Así, aunque si se registra unos menores costos de las materias primas y los productos importados, todavía los costos de producción siguen más altos que hace un año.

En el mejor de los casos, se puede hablar de una estabilización de precios. Las opciones van desde la más barata en alrededor de $2,60 a más de $8 y $10 en las más caras.

DATO. – Según el INEC, el bien con mayor rebaja durante el último año fue, con un -22,97%, la entrada a espectáculo deportivo.

El margen de ganancia de los supermercados, en promedio, no supera los 8 centavos por cada dólar vendido

COMERCIO. El consumo en grandes cadenas aumentó con respecto a las tiendas de barrio.

La prioridad de estos negocios es vender muchos productos a lo largo del año.

Según un estudio de la empresa de análisis de mercado Ipsos, el 98% de los ecuatorianos encuestados aseguró que ha sentido el incremento de precios de manera significativa en su bolsillo y su vida diaria.

De este total, más de 8 de cada diez dijo que donde más se evidencia esta realidad de encarecimiento de los productos, sobre todo alimentos y bebidas no alcohólicas, es en los grandes almacenes o supermercados.

Esto ha llevado a sectores políticos y sociales a pedir controles de precios, es decir, a exigir que se pongan límites a lo que las grandes tiendas pueden cobrar a los consumidores. La premisa es que esos negocios aprovechan las circunstancias y ganan altos márgenes a costa de la ciudadanía.

En concreto, dentro de las mesas de diálogo, el movimiento indígena quiso imponer precios políticos a 44 productos; pero eso no fue aceptado por el Gobierno.

Sin embargo, la idea de que los supermercados ganan demasiado en el Ecuador siempre queda en el aire, y sirve para el discurso de sectores políticos.

Ganancia por volumen

Basta mirar los balances auditados de las principales cadenas de supermercados en el país, los cuales están publicados en la página de la Superintendencia de Compañías. Esas cifras cuentan una historia diferente a la de las supuestas ganancias desorbitantes.

En los dos últimos años, por ejemplo, Corporación Favorita ganó un promedio de $0,079 por cada $1 vendido, es decir, un margen operativo, antes de pagar impuestos y otros gastos por fuera de su actividad de comercio, de menos del 8%.

En el mismo periodo, Grupo El Rosado, tuvo una ganancia promedio de $0,042 por cada $1 vendido; lo que representa un margen de menos del 5%.

En otras palabras, si se incluyen otras cadenas más pequeñas, los supermercados generan una utilidad operativa de entre el 4% y 8%. Esto, según Andrés Romero, economista e investigador en procesos empresariales, quiere decir que el verdadero negocio de estas empresas no está en sacar el mayor beneficio por unidad comercializada a los consumidores, sino en rotar mucho sus inventarios o vender grandes volúmenes.

“La poca ganancia por unidad vendida se compensa con vender muchas unidades a lo largo de un año. No ganan dinero por su beneficio unitario, sino por la rotación de su capital, es decir, revenden muchas veces su inventario”, puntualizó.

En este escenario, el espacio para bajar el precio de venta vía decreto, o subir el precio de compra a los productores bajo criterios políticos, es bajo. De acuerdo con Lorena Rodríguez, economista, si se establecieran controles de precios como los que pretendía el movimiento indígena, los supermercados optarían por dejar de vender los productos que no son rentables.

Así, lo que se provocaría es que los consumidores tengan menos opciones, o incluso que se genere escasez.

Costos de operación

Cuando más se encareció la economía ecuatoriana fue entre 2008 y 2015. En esos ocho años, la inflación promedio fue de más del 4,6%, llegando a un pico de más del 8% anual.

En ese periodo, se burocratizaron procesos, se impusieron trabas a las importaciones, se hicieron inversiones sin criterio técnico en centros de acopio para el campo, se acumularon trabas para hacer negocios y para invertir.

Uno de los sectores más afectados fue el sector agropecuario, donde se invirtió poco y mal, de acuerdo con Romero. El resultado es que ese sector es el de la productividad más baja en el país; y donde una mezcla de intermediarios y anticuados procesos han hecho poco eficientes y caras a la mayoría de las cadenas productivas.

En este escenario, donde el índice de precios al productor es casi del doble que para el consumidor, la solución, antes que controles de precios, es apostar por modelos éxitos de asociatividad, eliminar trabas burocráticas para la producción, reducir costos excesivos en la importación, invertir en tecnología e innovación, y en abrir más la economía nacional para que entre más competencia (con mayores economías de escala) en actividades como la de comercio a través de supermercados.

“En todos los sectores se pueden hacer optimizaciones, se pueden mejorar procesos. Ahí se debe trabajar de la mano entre sector público y privado. Los productores y comercializadores de alimentos han reducido sus márgenes de ganancia ante la alta inflación; pero eso tiene un límite si la economía sigue burocratizada e ineficiente”, concluyó Rodríguez. (JS)

El margen de ganancia es el resultado de restar todos los costos de venta (transporte, almacenamiento, compra de productos, sueldos, servicios básicos, planta y equipos) a los ingresos por ventas.
Si se incluyen impuestos, contribuciones y gastos financieros, la utilidad de La Favorita baja a $0,068 por cada $1 vendido; y para El Rosado es de $0,019 por cada $1 vendido.

El bajo ingreso familiar hace más pesado el gasto en alimentos

De acuerdo con la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), una familia de cuatro miembros debe gastar como mínimo $249,89 al mes en los alimentos más básicos.

Ese valor representa más del 31% del presupuesto promedio disponible de $793,33 mensuales para esa misma familia tipo. El porcentaje sube hasta más del 50% en el caso de los hogares más pobres.

En un video ampliamente difundido por el correísmo, la asambleísta de UNES, Esther Cuesta, afirmó que en Ecuador los alimentos son más caros que en países como España.

Sin embargo, según el Instituto Nacional de Estadística de ese país, el gasto mínimo de una familia española en alimentos es de 381,5 euros, es decir, $387 (al cambio actual). La diferencia es que tiene mejores niveles de ingresos, o presupuesto disponible, que hace que el peso de los alimentos sea del 17% al 25% en promedio.

El nivel de precios sigue creciendo, por lo que Ecuador ya pasó el pico inflacionario durante 2022

PRECIOS. Los alimentos siguen siendo los más afectados por la inflación.

Las proyecciones se enfocan a que haya una inflación menor al 4% en diciembre, es decir, menos de la mitad del promedio regional del 10%.

Lo peor ya pasó. Luego de llegar a un pico inflacionario de 4,23% en junio de 2022 (de la mano del paro violento); el aumento en el nivel de precios comienza a perder velocidad y fuerza.

En julio, la inflación se ubicó en 3,86% y en agosto bajó a 3,77%. Esto quiere decir que el encarecimiento de productos y servicios es menor del que se preveía en los escenarios más pesimistas de marzo y abril de este año.

Según un último análisis de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), las proyecciones son alentadoras y, si no hay un shock externo inesperado, la inflación en Ecuador cerrará por debajo del 4% en 2022.

Otras instituciones como Citi Research incluso estiman un aumento de menos del 2% en el nivel de precios para 2023.

Juan Alberto Espinosa, economista y consultor empresarial, comentó que la dolarización es el mayor blindaje de la economía ecuatoriana. También tiene impacto la “odiada austeridad fiscal” del actual Gobierno.

“Sin la dolarización, con toda la inestabilidad política y la presión de grupos como la Conaie, Ecuador tranquilamente tendría niveles inflacionarios cercanos a los de Argentina. Asimismo, la reducción del déficit fiscal (más gastos que ingresos) e incluso el menor ritmo de endeudamiento público han hecho que no tengamos niveles de más del 8% o 10% de inflación como en otros países”, puntualizó.

El lado oscuro es que la baja inflación ecuatoriana está relacionada a un crecimiento económico que se estanca, y a unos niveles de empleo mayoritariamente informales.

En otras palabras, el sistema monetario blinda indicadores como los precios, pero sin reformas estructurales, más competencia, y más productividad, la economía real de los ciudadanos se ve afectada por malos o nulos trabajos (con bajos ingresos).

Alimentos básicos

Más del 50% de la inflación que han sentido los ecuatorianos hasta agosto de 2022 tiene que ver con los alimentos y bebidas no alcohólicas.

De acuerdo con Cordes, los incrementos más pronunciados se registran en bienes que a escala internacional han mostrado esa tendencia. Así, el precio de los aceites vegetales registra un 29% de aumento, el pan de 11% y  la harina de 9%. Como consecuencia, también se encarecen los fideos y las galletas.

Esos productos se encarecieron a escala mundial desde la segunda mitad de 2021 pero el alza se exacerbó a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania. Pero, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los precios internacionales de los cereales y los aceites se vienen reduciendo en los últimos meses.

Otros productos alimenticios con alzas importantes en sus precios a escala nacional son algunos lácteos (queso, yogurt, mantequilla) y algunos cárnicos.

El problema de fondo, que se debe acatar con mejores ayudas sociales, asociatividad en el campo y reducción de costos de producción, es el encarecimiento de los 75 productos y servicios dentro de la Canasta Básica.

Esos productos y servicios tienen una inflación del 5,8%, que es mayor del 3,77% a nivel general. Según Andrea Domínguez, economista, esto afecta sobre todo a los segmentos más pobres y de la clase media baja.

Costo de transporte

La mayor parte del incremento en el costo del transporte está ligada a los precios de los combustibles. Si bien el Gobierno, para poner fin al paro de junio, decidió reducir en quince centavos el precio del galón del diésel y de la gasolina extra (y ecopaís), ambos combustibles aún registran aumentos interanuales.

Entre el 12 de agosto y el 11 de septiembre de 2021, cuando la política de bandas de precios para los combustibles seguía vigente, el precio de venta al público del diésel era de $1,60 por galón (menor a los $1,75 actuales) y el de la extra era de $2,28, también por debajo del precio actual ($2,40).

Pero, salvo que se acuerden cambios en la política de subsidios, en los últimos meses de este año el diésel y la extra ya no mostrarán aumentos interanuales en sus precios, sino caídas que ayudarán a reducir la incidencia de la división transporte en la inflación general.

Además, para la próxima actualización del precio de la gasolina súper, durante el 12 de septiembre de 2022, se proyecta una apreciable reducción como consecuencia de que los costos internacionales han estado a la baja en los últimos 85 días.

Según Iván Casanova, vicepresidente Cámara Nacional Distribuidores de Combustibles, el galón de súper debería bajar hasta los $4,17; mientras que la nueva Ecoplús 89, que está en fase piloto, tendría una reducción a $3,53 por galón. (JS)

Las mesas de diálogo no solucionan nada

Rodrigo Gómez de la Torre, expresidente de la Cámara de Agricultura de la Primera Zona explicó que exigencias como controles de precios a 44 productos de la Canasta Básica son más de lo mismo, y no solucionan nada. En este sentido, las mesas de diálogo, desde el inicio, se encaminaban al fracaso.

“Lo que el Ecuador necesita para bajar el precio de los alimentos es producir más; y atacar los problemas de los costos de producción. La fijación de precios, aunque suena bonito a todo el mundo, es nefasta para la producción. Se puede revisar la historia en la fijación de precios en Venezuela, en Cuba, en Argentina”, puntualizó

De acuerdo con Gómez de la Torre se debió buscar acuerdos en temas como ir eliminando los costos adicionales en la cadena productiva, con el fin de que al consumidor le llegue un producto más barato.

Además, se debían buscar consensos para fomentar la asociatividad y otros mecanismos para reducir la pesada red de intermediarios. Una opción son las ferias populares donde los productores puedan comercializar de manera directa.

“Se debe trabajar para que esas ferias no dependan del Gobierno de turno; y para quitarle poder a ciertos municipios que están vinculados a las mafias de los mercados mayoristas”, puntualizó.

Inflación países de América Latina

Corte al 31 de agosto de 2022
     
País % de inflación  
Venezuela 153  
Argentina 74,1  
Chile 14,1  
Nicaragua 11,5  
Colombia 10,8  
Paraguay 10,5  
Honduras 10,4  
Brasil 10,1  
Uruguay 9,4  
Costa Rica 8,7  
México 8,7  
El Salvador 7,7  
Perú 7,5  
Ecuador 3,77  
Panamá 3,5  
Bolivia 1,6  

La inflación se mantuvo por debajo del 4% en agosto

Organismos internacionales apunta a que la inflación caerá a menos del 2% en 2023

Una familia de cuatro miembros necesitó, como mínimo, $25,14 diarios para cubrir el consumo de la canasta básica. La ciudad más cara fue Manta. 

En junio de 2022, como resultado del paro violento, la inflación llegó al 4,23%; pero se redujo al 3,86% en julio. Este 6 de septiembre de 2022, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en su último reporte con corte a agosto de 2022, estableció que la inflación se ubicó en 3,77%. Esto quiere decir que, si bien el precios de los bienes y servicios sigue subiendo en la economía nacional, el incremento tiene un menor ritmo y ya va más de dos meses por debajo del 4%.

Ecuador, en comparación a los otros países de la región (promedio supera el 8%), sigue siendo uno de los que tiene la menor inflación. El único país con menos inflación es Bolivia, pero en el caso de esa economía, los bajos precios se mantienen a costa de más gastos público, una creciente deuda e incluso el lavado de dinero.

Con corte a agosto de 2022, una familia de cuatro miembros necesitó al menos $25,14 diarios para cubrir el gasto necesario de la llamada Canasta Básica Familiar (CBF). En otras palabras, para comprar 75 productos u servicios, entre alimentos, vestimenta, salud y educación, un hogar debe tener como mínimo un presupuesto de $754 mensuales.

Las tres ciudades más caras son Manta, donde se necesita más de $785 al mes; seguida por Cuenca con $782 y Quito con $772. Por otro lado, el consumo mensual más bajo está en Santo Domingo, debido a que una familia de cuatro miembros necesita $694 para cubrir la Canasta Básica Familiar (CBF).

Los siete sectores donde se siente más el aumento de precios son: alimentos y bebidas no alcohólicas, transporte, bienes y servicios diversos, muebles y artículos para el hogar, restaurantes y hoteles, educación, alojamiento y servicios básicos. (JS)

¿Cuáles son los barrios con los arriendos más baratos en Quito?

El barrio más barato de la capital es Quitumbe.

Dentro de las diez zonas más económicas para la clase media, los alquileres fluctúan entre $220 y $324 mensuales. 

El arriendo de una vivienda representa, luego de la alimentación y la educación, el tercer gasto más importante de una familia de clase media en Quito. La creciente inflación, y el encarecimiento de los alquileres, hacen que cada vez sea más importante tener información sobre cuáles son las mejores opciones, es decir las más económicas, dentro de la ciudad.

Al respecto, un estudio de la plataforma inmobiliaria Properati ha establecido cuáles son los barrios más baratos. En primer lugar, al sur de la urbe, está Quitumbe. En ese barrio, el alquiler mensual ha tenido una reducción de casi el 46%, y promedia los $220,1. Esto representa casi 78% menos que el alquiler en la urbanización Jardines del Este en Cumbayá, que es uno de los barrios más caros de Quito. Entre otros barrios en la zona del valle de Cumbayá y Tumbaco, estásn las urbanizaciones Lomas de Cumbayá, Jardines de Santa Inés, Casa de Campo, La Vieja Hacienda y La Viña.

En segundo y tercer lugar, dentro de los sectores más asequibles al bolsillo de las familias con ingresos de hasta $750 mensuales, están los barrios de San Antonio de Pichincha y Pusuquí con alquileres de $235,7 y $297,2 al mes, respectivamente.

La mayor parte de los arrendatarios en Ecuador se concentra en los estratos con niveles de ingresos de entre $490 y $1.258 mensuales. La principal recomendación es que el gasto en alquiler no supere el 40% del presupuesto familiar; y en el caso del crédito hipotecario, no sea mayor al 45%.

Por eso, antes de tomar una decisión, se debe hacer un análisis sobre la opciones que hay en el mercado y la real capacidad de pago de la persona o familia.

La lista de los diez barrios más baratos de Quito para arrendar un departamento, de entre dos y tres habitaciones, se completa con los siguientes sectores: La Luz ($299,5); La Pampa ($301); Real Audiencia ($313,8); La América ($314,3); La Armenia 2 ($316,1); Conocoto ($316,9); Calderón ($324,4). (JS)

Argentinos marchan y rezan a San Cayetano ante «asfixiante» inflación

Se prevé que el nivel de precios aumente hasta un porcentaje cercano al 90% hasta finales de 2022. La crisis económica y el deterioro de lo ingresos se profundiza.

Buenos Aires, 7 ago (EFE).- Organizaciones sociales y políticas participan este domingo de la tradicional marcha de San Cayetano, que cada año se celebra en Buenos Aires en honor del patrono del pan y del trabajo y que en esta ocasión se produce en el complicado escenario económico que arrastra Argentina, de «asfixiante» inflación, devaluación del salario y elevadas cifras de pobreza.

Las organizaciones sociales se concentraron este domingo en el barrio capitalino de Liniers, a metros del santuario, donde cada agosto incontables devotos del santo italiano acampan varios días en los alrededores del templo para poder ingresar el día 7 a pedir trabajo o agradecer el que han conseguido con su favor, y que este año volvió a abrir sus puertas tras dos años de pandemia.

El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de Argentina, Mario Poli, presidió este domingo la misa central en el santuario, donde advirtió que el pan “se hace mas inalcanzable a causa de la inflación asfixiante” que padece Argentina y “que genera miseria”, tras exhortar a las «actitudes solidarias y fraternales» que “permitan reconstruir esta Argentina” que hoy “duele a todos”.

Salario Universal

Mientras tanto, la columna de manifestantes de las organizaciones sociales marcharon al centro de la ciudad de Buenos Aires, con el fin de “pelear” por pan, paz, tierra, techo y y trabajo e “impulsar” una ley para crear un marco a la llamada «economía popular» con propuestas como el salario universal y el acceso a la tierra, según la consigna difundida por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que impulsa la marcha.

Las organizaciones sociales que marchan están ligadas al oficialismo y lo hacen menos de una semana después que asumió el nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, que anunció medidas que no respondieron a sus demandas, en un contexto en que la expectativa de inflación es superior al 90 % para este año y la de pobreza por encima del 40 % en el marco de fuertes desequilibrios macroeconómicos.

«Frente a la agenda del sector concentrado que puja por intereses particulares en detrimento de las mayorías, especulando y remarcando sin resignar nada», la UTEP colmó las calles para «imponer» su «agenda que puja por los intereses y las necesidades» de los de abajo, reza la consigna.

Informalidad

Las demandas por los más vulnerables se dan también en un contexto en que la tasa de desempleo de Argentina era de sólo 7 % en el primer trimestre de este año.

“En Argentina lo que hay es mal trabajo”, dijo a Efe el presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, ya que “la tasa de desempleo es relativamente baja, de un dígito, pero la informalidad es del 50 %”, respecto de los asalariados que trabajan en negro y los cuentapropistas.

“La mitad de la gente está en la informalidad, tiene trabajo, pero mal pago y precario”, precisó.

Con esos empleos mal pagos, los argentinos enfrentan una inflación que ya corría al 64 % en junio pasado y que es la que “aleja las inversiones», sin las cuales «no hay creación de empleo formal, de buena productividad”, explicó Colina. “La informalidad es la válvula de escape al desempleo”, agregó.

Para Colina, “los pobres son gente que trabaja en la informalidad, que trabaja mucho, pero no le alcanza para salir de la pobreza”.

En este contexto, los trabajadores vulnerables reciben tres tipos de ayuda sociales, la llamada Asignación Universal por Hijo, la tarjeta alimentaria y los planes sociales, que llegan a trabajadores informales o personas que no buscan trabajo, explicó Colina.

Las organizaciones sociales que intermedian esos planes sociales abonados por el Estado están siendo cuestionadas por la política y la ciudadanía y algunas de ellas son las que este domingo marcharon desde el santuario de San Cayetano.

De hecho Massa promueve una auditoría de los planes sociales y programas de capacitación para la vuelta al trabajo formal. EFE

El gasto mensual para cubrir la canasta básica aumentó en más de $41 durante el último año

La única ciudad donde la canasta básica no supera los $700 mensuales es Santo Domingo; mientras Cuenca es la urbe más cara, con un costos de más de $785 al mes.

Con corte al 31 de julio de 2022, la inflación anual se ubicó en 3,86%. Ese porcentaje es mucho mayor que el 0,45% correspondiente a julio de 2022. El mayor impacto al bolsillo de los ciudadanos viene con el encarecimiento de los alimentos y las bebidas no alcohólicas.

Cada mes, una familia ecuatoriana necesita al menos $250,58 para comprar los productos mínimos indispensables para su alimentación. Hace un año, el monto llegaba a los $230,89.

La inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas era de -0,85% en julio de 2021, con una economía que todavía no daba síntomas de recuperación. Ahora, el porcentaje es de 6,18%, pero si se toma en cuenta productos como aceites y grasas, el aumento de precios supera el 30% en el último año.

En total, se necesita un presupuesto mínimo de $753,62 mensuales para cubrir la llamada Canasta Básica familiar, que contiene un conjunto de 75 productos y servicios. En julio de 2021, esas Canasta Básica Familiar costaba $711,68. En otras palabras, en 12 meses, la inversión que debe hacer una familia ecuatoriana aumentó en $41.94 al mes.

Ese actual costo representa más del doble de lo que gana un hogar donde los dos aportantes están en el sector informal de la economía. En ese tipo de hogares, los ingresos totales promedian los $350 mensuales.

Santo domingo es la ciudad más barata con una Canasta Básica Familiar de $696,87; ,mientras Cuenca es la más cara, con un costo de $785,07. En tercer lugar está con $773,37; seguida por Manta con $771,66 y Quito con $768,63.

Según organismo multilaterales como el Fondo  Monetario Internacional (FMI), la inflación en Ecuador podría cerrar 2022 en un 5,7%. A pesar de esto, el nivel de precios en el país quedaría lejos de lo que sucede en otras economías de América Latina, en donde el promedio ya supera el 10% anual. (JS)

 

¿ Cómo está afectando la inflación mundial a las exportaciones ecuatorianas?

Desde el puerto de Guayaquil sale gran parte de la oferta exportable del país

El aumento en el costo de los insumos, y la caída de la demanda mundial, están impactando seriamente al comercio exterior nacional. La crisis inflacionaria en países como Argentina golpean todavía más a sectores como el bananero. 

El sector exportador ecuatoriano, que sostuvo gran parte de los ingresos de divisas durante el periodo más duro de la pandemia, están enfrentado crecientes problemas vinculados a la inflación y a la cada vez más evidente recesión o desaceleración económica a nivel mundial.

Xavier Rosero, vicepresidente ejecutivo de la Federación de Exportadores del Ecuador (Fedexpor), explicó que a todo este escenario se sumó el impacto negativo de 18 días de paro violento durante junio de 2022. Como resultado, el sector está más cerca del estancamiento que del aumento en sus ventas.

“Las cifras al primer quimestre de 2022, antes del paro, reflejaban que las exportaciones no petroleras y no mineras del país habían crecido a un ritmo superior al 26%. Sin embargo, ya se visualizaba un serio problema en el sector agrícola y agroindustrial. Ahora, estas exportaciones están mucho más cerca del estancamiento que del crecimiento”, puntualizó.

Según un último análisis de la Federación Ecuatoriana de Exportadores, actualmente se han identificado tres efectos directos que está dejando la crisis mundial en el comercio exterior nacional:

1. Por una parte, los insumos productivos importados que se utilizan en los sectores agrícolas y agroindustriales han registrado incrementos en su precio del 45% en promedio en lo que va del año en comparación con el año anterior.
Este incremento impacta directamente a la estructura de costos del sector exportador que, para productos del ámbito agrícola, cerca del 10% de los costos se destinan a insumos como agroquímicos, fertilizantes, pesticidas, empaques plásticos y de papel que han incrementado su precio.

2. El problema radica en que los precios de los productos de exportación del sector agrícola-agroindustrial no se han incrementado al mismo nivel que el incremento registrado en los precios de insumos importados. Es decir, se está generando una presión en costos vía precios de insumos que no puede ser compensada con aumento de precios porque los exportadores no pueden trasladar al precio
final tal incremento. Esta situación acelera el incremento de costos, manteniendo casi constante el nivel de ingresos de las empresas exportadoras.

2. Mientras los precios energéticos se mantengan elevados, el presupuesto destinado al consumo de otros productos de
la canasta habitual del consumidor internacional será reducido. Esto representa un riesgo de menor demanda que se traducirá en menores volúmenes exportados.

El poco analizado impacto del desastre económico en Argentina

La economía argentina durante los últimos años ha registrado problemas en su desempeño, principalmente en el ámbito monetario y externo. Estas progresivas complicaciones han afectado el poder adquisitivo de los argentinos que, al término del 2021 ya perdieron el equivalente de un trimestre de ingresos del 2017.

En lo que va del 2022, la economía argentina se ha deteriorado aún más. Muestra de aquello se refleja en la depreciación que ha
sufrido el peso argentino que hoy alcanza los 128 pesos para el mercado oficial y 275 pesos en el mercado paralelo por cada
dólar, cuando en 2019 (prepandemia) el dólar se cambiaba por 49 pesos. Esto debilita la capacidad de consumo de bienes importados desde la Argentina con mayor impacto en bienes producidos en países dolarizados.

Según datos del Banco Central del Ecuador, las exportaciones no petroleras hacia Argentina alcanzaron $246 millones en 2021, equivalente a un incremento del 11% en relación a 2020, que posicionó a este mercado como el décimo destino de exportación.

Sin embargo, datos del Centro de Comercio Internacional reportan que durante los primeros 5 meses de 2022, las importaciones
no petroleras no mineras de Argentina están cayendo a un ritmo del 5% interanual. A partir de las estimaciones de Fedexpor, las
expectativas de un mayor deterioro de la economía argentina abren escenarios de impacto negativo para las exportaciones del
Ecuador:

• Escenario de menor impacto: pérdida de $12 millones en exportaciones al término de 2022, manteniendo el ritmo de reducción actual de compras desde la Argentina.

• Impacto intermedio: reducción de exportaciones entorno a $37 millones

• Alto impacto: disminución de hasta $62 millones frente a 2021.

La diferencia entre uno y otro escenario dependerá de las -mayores o menores distorsiones que puedan provocar las
medidas de administración cambiaria y del comercio que adopten las nuevas autoridades económicas en ese mercado.

Los productos de exportación más afectados son: banano y plátano, conservas de atún, preparaciones alimenticias, derivados de cacao y grasas y aceites vegetales; que concentran el 90% de los envíos no petroleros.

Esto es aún más relevante para productos como banano, donde más del 50% del banano importado en Argentina proviene de Ecuador; o, las conservas de atún, donde más del 80% del consumo importado es ecuatoriano.

El sector bananero ecuatoriano, no solo por la situación en Argentina y la inflación mundial, sino también por los efectos de la guerra de Ucrania, ya están proyectando pérdidas en ventas por alrededor de $220 millones hasta finales de 2022.

Principales desafíos externos para las exportaciones en los próximos tres meses

I. Mayor fortalecimiento del dólar. – Se prevé que la política monetaria de Estados Unidos refuerce la tendencia de revalorización del dólar que afectaría la competitividad cambiaria de exportaciones del Ecuador.

II. Debilitamiento de la demanda mundial. – Las presiones inflacionarias a escala global, extensión del conflicto entre Rusia y Ucrania y las interrupciones logísticas que afectan puertos en China y Estados Unidos son factores que pueden disminuir las perspectivas de consumo en Europa y Norteamérica, principalmente.

Principales desafíos internos para las exportaciones en los próximos tres meses

I. Precios elevados de insumos para producción. – Materias primas con altos precios dificultarán una estabilización de precios a la baja y capacidad de competir en mercados externos considerando la flexibilidad en costos que tienen los competidores directos del Ecuador.

II. Reducción en recargos asociados a insumos y cadena logística. – Revisión de carga tributaria para el sector exportador, particularmente, considerando los recargos que actualmente se pagan sobre insumos, maquinaria, así como el ISD en cadena logística pueden amortiguar los impactos de altos precios internacionales.

III. Plan integral de seguridad de carga en puertos. – Definición de acciones que eleven obligatoriamente todos los estándares de
seguridad en puertos y zonas extraportuarias para evitar contaminación de carga y refuerce la presencia de fuerza pública para controlar puntos de vulneración de seguridades.

IV. Adaptar condiciones de financiamiento blandas a la dinámica de los sectores exportadores. – En el entorno adverso, es clave precautelar la liquidez de las empresas y la flexibilidad para renovación de equipos con líneas de crédito que se acoplen a los
ciclos de exportación