Agente penitenciario recibió disparos que eran contra un reo

Edificio del SNAI, en la avenida 12 de Octubre de Quito, donde ocurrió el ataque.

De cuatro disparos, unos impactó en la cabeza del guía cuyo estado de salud se desconoce.

El sonido de las balas irrumpió la tranquilidad de quienes transitaban, este 6 de abril de 2022, por la avenida 12 de Octubre, en el centro-norte de Quito.

A las 14:30, según relatan testigos, un hombre bajó de un auto rojo y disparó, desde la calle, hacia el primer piso del edificio del SNAI.

Ahí se encontraba firmando su prelibertad un reo, presuntamente miembro de una de las bandas que se disputan el control de las cárceles.

Junto al reo estaba Danilo Cisneros, agente penitenciario, quien cumplía labores administrativas y se encargaba del control del libro de firmas de las personas que tienen beneficios penitenciarios.

Uno de los cuatro disparos que hizo el atacante (que huyó de inmediato) impactó en la cabeza de Cisneros, de 40 años. Él fue trasladado al hospital Eugenio Espejo para ser atendido de urgencia. Su estado de salud es reservado. En redes sociales se ha difundido la noticia de su muerte, pero ninguna fuente del Gobierno o del Hospital lo ha confirmado.

Patricio Carrillo, ministro del Interior, señaló que se determinó que el atentado iba contra el reo que firmaba su prelibertad; pero que fue el agente quien resultó herido.

El funcionario agregó que todo está siendo investigado pero que no puede dar más detalles.

Una amenaza de bomba

Luego de los disparos. A las 14:45, ingresó una alerta de amenaza de bomba, en el mismo edifico de SNAI. El personal evacuó, al tiempo que llegaban los paramédicos y la Policía Nacional para auxiliar a Cisneros.

Personal táctico anti explosivos llegó al lugar y descartó la amenaza. (AVV)

Pacientes mueren por falta de medicamentos en salud pública

Consecuencia. Sin medicamentos para sedar pacientes con Covid-19 no se los puede intubar, por ende no reciben ventilación y mueren.

En el sistema público, no se encuentran medicamentos esenciales para sedar e intubar, ni para ciertos tratamientos ajenos al Covid.

Qué dura que es la decisión de intubar a un paciente, y más cuando no se dispone del recurso”, son las palabras del médico Andrés Crespo quien detalla que en hospital de Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Ambato hay escasez de medicamentos básicos como midazolam y fentanilo que se usan para la sedación profunda de los pacientes.

Sin estos fármacos el paciente no puede acoplarse a la ventilación mecánica, esencial para salvar la vida cuando está en estado crítico por Covid-19. “Al no acoplarse al ventilador mecánico, el paciente fallecería”.

La lista es larga y se repite en centros públicos de salud a nivel nacional.

En Quito, Marlene Mosquera, secretaria general del Sindicato Único del Hospital Eugenio Espejo, dice que no es posible que un hospital de tercer nivel de referencia nacional tenga deficiencia de medicamentos, como relajantes, antibióticos, insumos para entubar, así como otros insumos médicos, equipos de protección personal, materiales de sutura y materiales de limpieza.

“¿Hasta cuándo tenemos que seguir en esta situación? ¿Hasta cuándo tenemos que seguir mendigando insumos?”, dijo la doctora y agregó que el Ministerio de Salud les prohíbe a los médicos pedir a los familiares de los pacientes que compren los fármacos por fuera.

Para contrastar lo dicho por los galenos, La Hora solicitó información al Ministerio de Salud Pública, sin obtener respuesta alguna.

Medicamentos caducados y falta de planificación

Esteban Ortiz, docente investigador de la Universidad de las Américas (UDLA), señala que el desabastecimiento de fármacos responde a una “irresponsabilidad de la mala administración desde el Ministerio de Salud”.

Ortiz destaca que la compra de medicamentos no se hace basada en estudios epidemiológicos y “obviamente a esto le sumo los actos de corrupción que han hecho un detrimento de las arcas del Estado y obviamente no tienen plata para comprar”.

Crespo coincide, y agrega que la compra de medicamentos se presta para actos de corrupción.

A esto se suma el hallazgo de medicamentos caducados (multivitamínicos, antivirales, analgésicos, antiinflamatorios, anestésicos y antibacterianos) en bodegas del IESS, que el mismo Jorge Wated, secretario de Gabinete, dijo que ha generado un perjuicio de $5,7 millones para el sistema de salud nacional, desde 2007. A esta cifra se le sumaría un millón de dólares que se pudieron canjear entre 2019 y 2020.

 La negligencia los condena a muerte

 El drama por la falta de medicamentos no solo alcanza a las familias cuyos familiares padecen de Covid-19 en estado crítico.

Tampoco hay fármacos para pacientes con enfermedades catastróficas o huérfanas.

Carla Zambrano, madre de una niña con fibrosis quística, quien no ha recibido su medicación hace más de dos meses. “Mi nena toma 28 pastillas diarias”.

Zambrano indica que los niños con esta enfermedad toman pastillas con cada comida, pero en el hospital Baca Ortiz ya no las entregan y esta negligencia, asegura, es “como una condena de muerte”.

La madre dice que no exagera pues una pequeña de 13 años, que padecía lo mismo, falleció tras interrumpir su tratamiento. Junto a otros padres, Zambrano ha acudido a la Defensoría del Pueblo para exigir al Estado los fármacos.

En el Baca Ortiz, que actualmente no tiene gerente, ocurre lo mismo que en el Eugenio Espejo, pues la inestabilidad de las autoridades trunca las negociaciones.

Por fuera las recetas pueden costar hasta $500. “Nos da impotencia no tener medios económicos para comprar la medicación (…) tenemos miedo de ver a nuestros hijos fallecer”, dice la madre con la voz quebrantada. (AVV)

Medicamentos que no hay en el sistema de salud pública

 Fentanilo
Tiopental
Enoxaparina
Remifentanilo
Levofloxacina IV
Claritromicina IV
Ácido acetilsalicilico
Buprenorfina
Gluconato de calcio
Amlodipino
Carbón activado
Clonazepam
Cloruro de sodio de 100 y de 250,
Epinefrina IV
Adrenalina racemica
Fenitoína
Norepinefrina
Paracetamol
Levofloxacina IV
Dopamina
Dexametasona parenteral
Ketamina
Midazolam de 15 y 50 mg
Rocuronio
Reminfentanilo

*Se usan para pacientes críticos con Covid-19, para pacientes con infecciones graves o para poder entubarlos.

Fuente: Médicos de Quito, Guayaquil y Ambato

 

 

 

Hospital Eugenio Espejo al borde del colapso sin medicamentos

El Hospital Eugenio Espejo es un centro de tercer nivel que atiende a pacientes con Covid-19 y otras patologías.

No hay fármacos relajantes, antibióticos, insumos para intubar o para suturar. Médicos piden correctivos urgentes, antes de colapsar. 

En el Hospital de Especialidades Eugenio Espejo (HEEE), en Quito no tienen ni insumos para suturar: gasas, hilo nylon, escalpelo, jeringas.

Por eso, este 11 de mayo de 2021, el personal de salud manifestó que  viven una situación muy crítica debido a la falta de atención por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP).

La cartera de Estado no ha escuchado sus pedidos de adquirir insumos médicos. Además dicen que viven en inestabilidad administrativa, pues han tenido cinco gerentes y siete directores médicos en tan solo un año.

Mercedes Almagro, presidenta de la Asociación de Médicos del HEEE, señaló que no cuentan con medicamentos básicos, como relajantes, antibióticos o para intubar. Tampoco tienen insumos médicos, equipos de protección personal, materiales de sutura, de limpieza y equipamiento.

A esto se suma la prohibición de decirles a los familiares que no hay fármacos. “El MSP prohíbe que los médicos digamos a los familiares que compren la medicación. ¿Cómo nos prohíbe si nosotros no tenemos con que atender a esos pacientes?”, destacó Almagro.

La Hora solicitó la versión del Ministerio de Salud, sin obtener respuesta.

La escasez no es nueva

Almagro detalló que la escasez de medicamentos e insumos no es nueva, sino de “hace mucho tiempo”, pero que ahora, ya al borde del colapso, han decidido alzar su voz.

El no poder generar contratos para adquirir insumos respondería a la inestabilidad de gerentes, que son quienes firman los contratos. Esto ha afectado el funcionamiento de todas las áreas, especialmente las críticas: terapia intensiva, emergencia, neumología y quirófanos.

Daños a la salud mental

Almagro indicó que hay casos de personal sanitario con depresión y ansiedad, tras un año de trabajo por sostener la pandemia de la Covid-19.

Para reducir el impacto en la salud mental de los trabajadores se incorporó personal especializado con el fin de que les brinde atención.

“Empezamos a hacer programas de recreación interna, tomando siempre las medidas de bioseguridad, pero por el cambio de autoridades estos fueron suspendidos. No se continúo”, explicó la doctora.

Para Almagro, el no contar con estos programas es negativo para el personal que ha venido trabajando sin descanso y cuya estabilidad emocional se ha quebrantado. (AVV)