Pérdidas por $10,5 millones en la rehabilitación de siete tramos del ferrocarril

En mayo de 2020, se decretó la liquidación definitiva de este proyecto

La Contraloría determinó que la contratista a cargo de la rehabilitación del proyecto ferrocarril no realizó la reposición de 175.000 durmientes dañados. Esto ocasionó daños y que tres rutas quedaran fuera de servicio. 

Este 1 de junio de 2022, la Contraloría General del Estado (CGE) anunció que ha confirmado una responsabilidad civil de $10’555.825 contra la contratista a cargo del proyecto de rehabilitación del ferrocarril.

Esto se debe a que se incumplió la garantía técnica en la provisión de 175.000 durmientes de madera, en los que se identificaron daños que afectaron la funcionalidad de varios tramos de la vía férrea y dejaron tres rutas inoperativas.

Según al auditoría del organismo de control, esos 175.000 durmientes de madera fueron instalados entre 2012 y 2013 , pero se comenzaron a podrir menos de un año después aunque la mencionada garantía de la contratista aseguraba que la vida útil no era menor a 20 años.

«Auditoría constató fisuras, presencia de hongos, termitas y un avanzado estado de descomposición de los durmientes en las vías férreas, donde se identificaron los daños que generaron pérdidas por el valor de la glosa», puntualizó un comunicado oficial de la Contraloría.

La Empresa Ferrocarriles del Ecuador mantuvo cerradas las rutas Alausí-Palmira, Huigra-Bucay y Bucay-San Antonio, debido al mal estado de su infraestructura. Además, tuvo que realizar nuevas contrataciones para reemplazar los durmientes dañados y asegurar la operación de los tramos Yaguachi-San Antonio, Sibambe-Huigra, Riobamba-Palmira, Riobamba-Ambato y Quito-Latacunga.

La acción de control también señala que la firma proveedora no contó con un stock mínimo de durmientes para su reposición, en caso de contingencias en los tramos del ferrocarril. Este incumplimiento contractual no permitió que la Empresa Pública del Ferrocarril Ecuatoriano cuente con el material necesario para cuidar el estado de vías férreas y asegurar su funcionamiento.

La resolución de responsabilidad civil se desprende del informe que examinó los contratos para la adquisición de equipos, repuestos y durmientes para el proyecto del Ferrocarril, suscritos entre enero de 2013 y diciembre de 2018.

Este informe devela más evidencias del mal manejo de empresas estatales, el cual ha provocado que se acumulen pérdidas y perjuicios de todo tipo en los últimos 15 años.

Resumen de hallazgos

1.- 175.000 durmientes presentaron deterioro a un año de instalación, generando pérdidas por más de $10,5 millones.

2.- Los durmientes de madera se encontraron en proceso de pudrición o completamente podridos, requiriendo reemplazos totales o parciales en cinco tramos de la vía férrea.

3.-  Tres vías férreas fueron cerradas debido al mal estado de los durmientes.

Las empresas públicas en liquidación tienen $429 millones de deudas

PROCESO. TAME es una de los negocios quebrados por malos manejos.

La terminación de las liquidaciones, que se decretaron a mediados de 2020, deberá ser asumida por el próximo Gobierno. Se ha vendido el 30% de los activos y temas laborales pendientes

 

El próximo presidente, luego de asumir el mando del país el 24 de mayo de 2021, tendrá, entre las tareas urgentes de su agenda, que gestionar la terminación de los procesos de liquidación de 6 empresas públicas: Tame, Ferrocarriles del Ecuador, Centros de Alto Rendimiento, Correos del Ecuador, Medios Públicos y Siembra.

Esos procesos han tenido tropiezos y demoras. Así, por ejemplo, el gobierno entrante heredará pasivos, entre deudas y obligaciones por pagar, de $429 millones.

La venta de los activos es la principal fuente para ir cerrando esos compromisos pendientes. Sin embargo, solo se ha podido vender el 30%. Uno de los principales problema es que los terrenos no estaban registrados a ningún nombre. Por eso tuvieron que iniciar trámites para que sean de propiedad de las empresas.

Asimismo, en el caso de Ferrocarriles, el 80% de los bienes no se pueden comerciar, porque son considerados patrimoniales. Eso ha provocado que se tenga que continuar con gastos de mantenimiento de los trenes, con el fin de evitar su deterioro.

CASO. Los ferrocarriles generaron pérdidas para el país.

Por su parte, los aviones de Tame han ido perdiendo su valor. Además, tres de ellos eran arrendados y otros dos cumplieron su vida útil. Según las autoridades, el verdadero patrimonio de esta empresa son las rutas, las cuales se mantendrán en poder del Estado y servirán en caso de que, en los próximos años, se considere volver a tener una aerolínea nacional pública.

El personal se redujo en 85%

Entre 2017 y 2021, el personal de las empresas públicas en liquidación pasó de 6.174 a 900 personas, es decir, una reducción del 85%. Los pagos de liquidaciones no se han completado hasta que se terminen los procesos de cierre.

Sin embargo, en el caso de los 3.957 trabajadores que salieron hasta junio de 2020, cuando se decretó la liquidación, los recursos necesarios están financiados y se desembolsarán progresivamente.

Por otro lado, todavía no se ha determinado la fuente para el financiamiento de las desvinculaciones de los que todavía están en funciones. Ese compromiso requería alrededor de $7 millones adicionales, los cuales deberán ser gestionados por el próximo Gobierno.

Un caso particular es el de Correos del Ecuador que, a pesar del proceso de liquidación, no ha dejado de operar su servicio postal, debido a la cantidad de paquetería pendiente de envío. Según el decreto ejecutivo 1244, se ordenó que crear una nueva empresa solo para ese servicio, la cual operará, desde octubre 2021, con 230 de los 890 trabajadores que se tuvo en su momento. (JS)

Mal negocio para el país

Entre 2017 y 2021, las empresas en liquidación acumularon pérdidas por $300 millones. A pesar de eso, los saldos en rojo se redujeron en los últimos dos años. En 2019, se perdieron $80 millones y en 2020 se contabilizaron $18 millones más. Si no se hubiera emprendido los procesos de cierre, se estima que el perjuicio al Estado habría sido de $150 millones durante el año pasado.

Verónica Burbano, economista e investigadora, comentó que esas entidades nunca tuvieron estándares de calidad, controles efectivos de gasto y de productividad. “El dinero que venía desde el Estado hacía que las pérdidas no sean una preocupación real para los administradores de turno. Con la pandemia, los problemas se hicieron aún más evidentes porque, en casos como Tame y Ferrocarriles del Ecuador, las actividades se paralizaron completamente”, acotó.

En 2017, el Gobierno de Lenín Moreno recibió 21 empresas públicas, y, para mayo de 2021, 12 quedarán operativas, con un patrimonio de $35.000 millones, lo que representa $2.000 millones más que hace 4 años.

El manejo populista de la economía quebró empresas públicas, como Ferrocarriles y Correos

REALIDAD. La obra de Alfaro se tergiversó y mal utilizó en el correísmo.

Se iniciaron millonarias inversiones sin estudios ni sustentos y se inflaron ingresos con ventas a otras entidades públicas, para dar la impresión de que el Estado manejaba proyectos exitosos.

En 2010, el Gobierno de Rafael Correa creó una gran cantidad de empresas públicas, entre ellas Correos del Ecuador y Ferrocarriles Ecuador. Sin embargo, el manejo desde el principio fue populista e irresponsable. La premisa era que se podía gastar a manos llenas porque al ser público no era de nadie y, además, era casi inagotable.

El anuncio del inicio del proceso de liquidación, hecho por el presidente Lenín Moreno en mayo 2020, solo es la última parada de un viaje donde era más importante la publicidad y la imagen antes que construir entidades sostenibles y rentables, sin que el Gobierno tenga que constantemente tapar los huecos de las ineficiencias y pérdidas. Esos huecos se taparon con millones de impuestos pagados por los ciudadanos y que podría haberse destinado a mejores causas.

Sin norte desde el inicio

La empresa pública de los Ferrocarriles del Ecuador se creó sin estudios ni análisis serios de factibilidad y rentabilidad. Hasta 2020, las pérdidas acumuladas superaron los $160 millones y la inversión inicial nunca fue recuperada. Cuando se inició la liquidación, apenas tenía $1.000 en su cuenta en el Banco Central.

Correa gastó $368,8 millones para rehabilitar 506,7 kilómetros de vías férreas, pero, por ejemplo, Colombia, casi por las mismas épocas, destinó $60,27 millones para recuperar el triple, es decir, 1.403 kilómetros en tres grandes rutas. 

Además, el proyecto colombiano no se concentró, como producto estrella, en la creación solamente de un tren turístico de lujo, sino que se pensó para el transporte de acero, pulpa para papel, cerámica, insumos químicos, café, entre otros. En un principio, se calculó 5 millones de toneladas al año, pero se superó los 35 millones, lo que ha generado empleo y más inversiones.

Mientras tanto, el proyecto ecuatoriano no solo que no potenció el turismo, sino que tampoco se pensó en la producción o mejores conexiones como un tren rápido Quito- Guayaquil. En total, la Contraloría ha elaborado 30 informes sobre los malos manejos en los Ferrocarriles, donde se establece que los $20 millones de ingresos ni se quiera se sabe si son reales y cómo se gastaron, y estuvieron atados a contratos con otras instancias públicas como el ministerio de Educación.

Alimentos podridos y paquetes sin entregar

La empresa pública Correos del Ecuador no pudo aprovechar la época del boom de la paquetería y los envíos, atada al aumento del comercio electrónico, porque la pandemia la “sorprendió” sin inventarios y con un sistema manual de clasificación, donde la ubicación de un encargo en las bodegas podía demorar hasta 18 días. Además, el ingreso de la información del destinatario era principalmente manual, lo que generaba errores de digitación.

En 2010, subidos en la bonanza petrolera, la entidad comenzó con ventas de $40 millones, ligadas sobre todo a contratos con otras entidades estatales, y una nómina de 2.000. Sin embargo, los malos manejos e inversiones ineficientes provocaron que, para 2016, ya hubiera perdido la mayoría de sus clientes y, en promedio, tuviera pérdidas de $3,4 millones al año. Esas pérdidas no se transparentaron en los balances porque se cubrían con aportes del Gobierno y otro tipo de movidas contables.

Desde el anunció de la liquidación, en mayo 2020, se han descubierto graves problemas, como la compra de máquinas clasificadoras costosas que aún se están pagando y que funcionan al 3% de capacidad; y una flota de 450 autos donde solo operan 32 y de los 418 restantes no se sabe. Asimismo, existe casi un millón de paquetes no entregados y hasta 136,9 millones de toneladas de alimentos, destinados a desayunos escolares, que se pudieron en las bodegas desde 2015. (JS)

En promedio, los ferrocarriles perdieron $23 millones al año, lo que hubiera servido para dar empleo a 5.000 personas al mes con el salario básico.
En promedio, Correos del Ecuador perdió $3,4 millones en los últimos años, lo que hubiera servido para dar empleo a 730 personas al mes con el salario básico.