El FMI es uno de los principales prestamistas del Ecuador, pero los pagos a ese multilateral representan 3,45% del servicio de la deuda entre 2021 y 2023

HECHO. El ministro de Economía. Pablo Arosemena, se reunió con calificadoras de crédito para evaluar la situación de Ecuador.

El país necesita constantemente financiamiento. Los multilaterales ofrecen un interés bajo de entre 2% y 4%.

A solo cinco meses de que termine el acuerdo de financiamiento entre Ecuador y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y con 11 temas pendientes por cumplir para recibir el último desembolso, continúa vigente el prejuicio de que el orden fiscal del Gobierno de Guillermo Lasso ha tenido como principal objetivo pagarle a este multilateral.

Es decir, que las actuales autoridades han “escondido el dinero” para temas prioritarios como salud y educación con el único fin de entregarlo al FMI.

Sin embargo, si se analizan los pagos del servicio de la deuda pública, las transferencias a esa entidad internacional promedian el 3,45% del total entre 2021 y 2023.

Así, por ejemplo, el año pasado se pagó $224 millones sobre un total de $6.892 millones destinados a cubrir obligaciones con acreedores internos y externos. Este 2022 se proyecta pagar $120 millones y el monto llegará a $485 millones durante el próximo año.

En tres años, las transferencias al FMI sumarán $829 millones, lo que representa menos del 11% de lo que se gasta en un año en salud (3.252 millones), educación ($3.389 millones) y bonos sociales ($1.404 millones).

Según el ministro de Economía, Pablo Arosemena, el orden y manejo responsable de las cuentas públicas siempre ha tenido la meta de generar más espacio para destinar recursos a los sectores prioritarios; y no para pagar a los multilaterales.

Agregó que, en las actuales circunstancias, el financiamiento de los multilaterales es el más barato de todos los disponibles. Si se emiten bonos de deuda, la tasa de interés no es menor al 15%; en el caso de préstamos de Gobiernos, la tasa de interés está entre 5,5% y 8%.

“En los multilaterales hemos conseguido tasas de 2% y hasta 15 años de plazo. En el caso del FMI, hemos conseguido hasta 4 años de gracia”, puntualizó.

Entre octubre de 2020 y junio de 2022, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha desembolsado $5.800 millones en líneas de crédito para Ecuador. Además, durante los primeros meses de la pandemia, ese organismo también entregó un crédito de emergencia por $500 millones y una transferencia no reembolsable de $1.000 millones.

Eduardo Almeida, economista y consultor, explicó que los niveles de atrasos e incluso de recortes en el sector público habrían sido mayores sin esa inyección de liquidez. “Ecuador lleva más de 12 años con déficits fiscales permanentes (más gastos que ingresos). Eso se ha venido cubriendo con deuda”, puntualizó.

Deuda Interna

En 2021, los pagos de intereses y amortizaciones de la deuda interna fueron 1,45 veces mayores a los de la deuda externa. En el primer caso, los montos sumaron $4.088 millones; mientras en el segundo caso, el monto llegó a $2.804 millones.

Dentro de los acreedores de deuda interna, el principal participante es el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess), aunque también hay una creciente participación de la banca privada. Las tasas de interés promedian entre el 6% y 8%.

Los pagos a los acreedores internos seguirán siendo mayores durante 2022, pero la brecha se acorta. Así, se deberán transferir $4.453 millones frente a los $3.906 millones para los acreedores externos.

Por encima del FMI, los mayores montos del servicio de la deuda externa están en los $561 millones para el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF); los $311 millones para Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR); y los $1.419 millones en pagos al Eximbank y el Banco de Desarrollo de China.

Ecuador tiene una estructura de gastos muy rígida, según recordó Jaime Carrera, economista y miembro del Observatorio de la Política Fiscal. Por eso, el país es completamente dependiente del endeudamiento para cerrar su presupuesto de cada año. Esta es una de las razones de que Ecuador tenga la cuarta calificación crediticia más baja de América Latina.

Ese endeudamiento viene con crecientes compromisos de ir pagando las obligaciones que se vencen porque de lo contrario se le cerrarán las pocas puertas que aún tiene abiertas en el mercado interno y externo. (JS)

Con corte al 30 de junio de 2022, la deuda externa tiene un saldo de $44.216,3 millones; mientras la deuda interna suma $28.695,9 millones

Gasto público aumentó 14,5% en el primer semestre de 2022

Entre enero y junio de 2022, el gasto público total, dentro del Presupuesto General del Estado (PGE), sumó $11.613 millones. Ese monto representa 14,5% más que los $10.144 millones del primer semestre de 2022.

Los mayores aumentos están en las transferencias corrientes a Gobiernos locales, IESS, entre otros (90,8%); compra de bienes y servicios (21,4%); y sueldos (11,4%).

Por otro lado, los ingresos aumentaron 23,5% hasta los $11.267 millones. Así, se cerró el primer semestre de 2022 con un déficit de $346 millones.

El ministro de Economía, Pablo Arosemena, aseguró que está pendiente trabajar en la reducción de gasto público improductivo para poder destinar más recursos a los sectores prioritarios. “Se necesitan más maestros, médicos, policías”, puntualizó.

Además, esa reducción del gasto improductivo puede ayudar en la meta de ir reduciendo el peso de la deuda pública.

Riesgo país alcanza su mayor nivel en el último año de la mano de las protestas en las calles

Los altos precios del petróleo permiten, por el momento, necesitar menos deuda y aplacan el impacto de más riesgo país

En apenas dos días, ese índice subió hasta llegar a los 930 puntos. Esto encarece cualquier financiamiento externo a por lo menos el 12% de interés. 

Luego de dos días de protestas en las calles, que ya registran grandes afectaciones en el sector productivo sobre todo de la Sierra Centro y Norte, el riesgo país subió de 853 a 913 puntos. Ese índice, que mide el riesgo de que un país deje de pagar sus obligaciones, es determinante para establecer el costo de levantar financiamiento externo no solo para el Gobierno de turno, sino para los bancos y los inversionistas privados que quieran llevar parte de sus capitales a la economía ecuatoriana.

Actualmente, si la administración de Guillermo Lasso quisiera conseguir recursos extra, a través de la emisión de bonos de deuda pública, tendría que como mínimo 12,089% por financiamiento a cinco años; pero el costo sube hasta 12,846% si se busca un mayor plazo.

Ese nivel de tasas de interés es casi 6 puntos más alta que el 7,15% que tiene Colombia, Brasil o incluso Bolivia.

Por el momento, gracias a los altos precios del petróleo, Ecuador no tiene urgencia de levantar más deuda externa por encima de los desembolsos ya acordados con organismo multilaterales. Esto no quiere decir, como recalcó el ministro de Economía Simón Cueva, durante una entrevista con Diario La Hora, que nos sobre el dinero.

Hay momentáneamente más recursos, que podría sumar hasta $1.200 millones a finales de 2022, pero solo son un alivio momentáneo que impide aumentar el endeudamiento. Esto durará mientras se mantengan la cotización al alza del barril de crudo; y según Cueva, esos excedentes solo se pueden utilizar para reducir el stock de deuda y hacer inversiones en rehabilitación de infraestructura prioritaria. Sin embargo, si se destina a gasto corriente, el dinero se licuará casi inmediatamente y la necesidad de deuda se disparará desde el próximo año.

¿ Qué pasa si el riesgo país sigue en ascenso?

El ex ministro de Economía, Fausto Ortiz, explicó que una combinación de mayor crecimiento económico y aumento de ingresos fiscales ha permitido una reducción de $546 millones en el saldo total de endeudamiento público durante 2022. Sin embargo, el total de pagos en el pasivo estatal suma $77.965 millones.

En otras palabras, la subida del riesgo país por el momento no afectan porque las necesidades de financiamiento ha bajado e incluso se ha podido reducir al menos un poco la enorme deuda pública; pero Ortiz se cuestionó que pasará cuando se acabe el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y se necesite salir a emitir bonos para obtener más recursos.

El acuerdo con ese multilateral llega a su fin en diciembre de 2022; y a partir de ahí se reduce el dinero que llega de los organismos multilaterales

El actual ministro Cueva ha asegurado que, hasta el final de este periodo presidencial en 2025, se mantiene la meta de llegar al superávit fiscal, es decir, a que los ingresos sean mayores que los gastos y definitivamente se corte la espiral del endeudamiento público.

Sin embrago, para eso se necesita sostener altos niveles de crecimiento económico y que las presiones sociales y políticas, en medio de la alta inflación y la crisis, no disparen los compromisos de una escalada de gasto público que sea otra vez insostenible. (JS)

 

Ecuador busca extender acuerdo de financiamiento con el FMI

El Ministro de Economía (2do. i.) y el gerente del Banco Central (2do. d.) integraron la comitiva que viajó a Washington.

El país espera que el multilateral desembolse un total de $1.700 millones en 2022; y se extienda el vínculo hasta mediados de 2023. Una delegación ecuatoriana viajó en días pasados a Washington.

Entre el 18 y 22 de abril, una delegación de funcionarios ecuatorianos, entre los que estuvieron incluidos el ministro de Economía, Simón Cueva, y el gerente del Banco Central, Guillermo Avellán, participó de varias citas en Washington, Estados Unidos. Entre los encuentros más importantes estuvieron las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

A la delegación nacional se unió Francisco Jiménez, ministro de Gobierno, con el fin de presentar la idea de una de estabilidad política y reforzar el mensaje de que el Gobierno de Guillermo Lasso necesita un espacio de flexibilidad para utilizar una parte de los mayores ingresos petroleros y tributarios en algo más que solo reducir el déficit fiscal y pagar la deuda pública.

En medio de la revisión de los avances del acuerdo de financiamiento entre Ecuador y el FMI, la delegación ecuatoriana ha buscado desde el primer momento mostrar que se está actuando con responsabilidad, pero que si esa mejor salud en las cuentas estatales no se refleja en la calles, la situación de gobernabilidad se pondrá cuesta arriba.

Una de las reuniones más relevantes, en donde también participó Jiménez, fue con el Ilan Goldfajn, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI.

De la conclusión exitosa de la actual revisión, y de que se despejen las dudas sobre el manejo económico de los próximos meses, depende, según Fausto Ortiz (exministro de Economía), que llegue un desembolso un total de $1.700 millones durante 2022. Los primeros $700 millones se esperaban, en primera instancia, a finales de 2021, pero los retrasos en el inicio de la revisión, y luego los aplazamientos para su conclusión, han trastocado los plazos previstos.

Según las autoridades ecuatorianas, se espera que toque quede finiquitado hasta finales de este mes de abril. Además de la flexibilidad en el gasto, también se está negociando la posibilidad de que el acuerdo de financiamiento con el FMI no termine en 2022, sino que se alargue al menos seis meses más hasta mediados de 2023.

Esa extensión podría venir de la mano de más financiamiento para el país. Dicho financiamiento adicional es decisivo porque, aunque el déficit fiscal se reduzca de $3.800 millones a $1.500 millones hasta finales de este año, todavía quedan muchas necesidades por cubrir en medio de la crisis económica.

Un espaldarazo adicional del FMI, luego de que ese multilateral proyectó a la baja el crecimiento económico para Ecuador en 2022, será de gran ayuda para el actual Gobierno, el cual está perdiendo impulso para atraer inversiones debido a las dificultades para conseguir apoyo político interno para concretar reformas estructurales. (JS)

El 60% de la deuda pública se ‘cocinó’ en los últimos 8 años

El mal manejo del segundo boom petrolero se sigue pagando

En el último Gobierno de Rafael Correa y la administración de Lenín Moreno se aceleró el endeudamiento del país. 

Sin tomar en cuenta deudas de corto plazo con proveedores, gobiernos locales y otras entidades, como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), el endeudamiento estatal superó los $67.358 millones, con corte al 31 de enero de 2022.

Alrededor del 60% de esas obligaciones, que se pagan con los impuestos y el esfuerzo de los ciudadanos, tiene como origen el «chuchaqui económico», resultante del despilfarro del segundo boom petrolero ( entre 2007 y 2014).

Fausto Ortiz, exministro de Economía, explicó que, luego de que se agotaron los ingresos extraordinarios del petróleo, la mayor parte de la deuda actual se contrajo en los ocho años previos al actual Gobierno, es decir, durante el última administración de Rafael Correa y el único periodo de Lenín Moreno.

Ente 2013 y 2020, el déficit fiscal promedió los $5.000 millones al año. Esto representó más de $40.000 millones en nueva deuda solo para tapar el hueco de un Presupuesto General del Estado (PGE) con cada vez menos ingresos y cada vez más gastos.

Lo peor de este escenario ya complejo es que alrededor tercio de ese endeudamiento, o más de $14.500 millones, se fue compensar las pérdidas provocadas por importar combustibles y venderlos a precios subsidiados en el mercado local. Ese valor no toma en cuenta lo que se pierde por la producción de mala calidad en las tres refinerías nacionales.

Así, nos endeudamos, y seguimos pagando miles de millones anuales, por mantener un ineficiente sistema petrolero, en lugar de invertir más en sectores prioritarios como salud y educación.

No aprendemos de los errores

El Gobierno de Guillermo Lasso proyectó un déficit de $3.767 millones hasta final de 2022. Con la recaudación extraordinaria de la reforma tributaria, ese déficit podría bajar a $2.500 millones.

Si el precio del barril de crudo ecuatoriano promedia entre $80 y $83 hasta final de año (más de $90 para el WTI), los ingresos adicionales para el fisco podría ser de $1.000 millones. Esto quiere decir que, en el mejor de los casos, el déficit fiscal del país podría caer hasta los $1.500 millones.

Sin embargo, las intenciones de la Asamblea de derogar la reforma tributaria y la reciente aprobación del aumento salarial al magisterio, podría ‘comerse de un solo plumazo’ todos los ingresos extras para 2022.

Para reducir ese impacto, el actual Gobierno ha anunciado que los mayores sueldos para docentes se irán pagando de manera paulatina, de acuerdo a la disponibilidad de recursos.

A pesar de esta medida, Ortiz consideró que las presiones políticas y sociales para gastarse la «nueva bonanza» siguen latentes y en aumento, lo que podría provocar que se vuelva a desperdiciar otra oportunidad para tener unas cuentas fiscales más acordes con la realidad del país.

No solo que los sectores exportadores golpeados por la guerra entre Rusia y Ucrania piden ayudas; sino que el malgasto de los dos gobiernos anteriores han dejado falencias en el sistema vial y de salud. Esas falencias obligan a mayores gastos de emergencia, los cuales no están dentro del presupuesto para este año. (JS)

Ecuador tiene la cuarta calificación crediticia más baja de América Latina

PROBLEMA. El presidente, Guillermo Lasso, necesita buscar financiamiento por fuera de los organismos multilaterales

En 2022, el Gobierno tendrá que buscar alrededor de $7.500 millones de nueva deuda. Las fuentes de financiamiento serán limitadas y caras.

A pesar del primer impulso de confianza atado a la llegada al poder de Guillermo Lasso, los mercados internacionales y los bancos de inversión siguen viendo al Ecuador como uno de los peores pagadores de deuda en América Latina.

Todavía no se ven cambios estructurales sobre temas importantes como la reducción del gasto público ineficiente; y este 2021, a pesar de los esfuerzos por ponerse al día, los atrasos con proveedores, IESS, y otras entidades estatales podría cerrar en un valor cercano a los $2.500 millones.

En otras palabras, el país continúa siendo visto como una economía con profundos problemas de falta de recursos y gestión en el Estado. Por eso, la calificación crediticia es la cuarta más baja dentro de América Latina.

Solo Venezuela, Cuba y Argentina están considerados como peores pagadores que Ecuador.

Este contexto complica aún más el reto del gobierno de Lasso con respecto a buscar alrededor de $7.500 millones de nueva deuda para cerrar las cuentas en 2022.

El salvavidas de los multilaterales se agota

Fausto Ortiz, exministro de economía, explicó que el próximo año se tendrá un déficit fiscal (más gastos que ingresos) de $2.500 millones y se tendrán que pagar alrededor de $5.000 millones en amortizaciones de deudas anteriores.

De ahí salen los $7.500 millones de nuevo endeudamiento que se necesitan para 2022. Sin embargo, las fuentes de financiamiento a las que puede recurrir el país son limitadas y caras.

“Lo que nos salvó en los últimos dos años fue el aporte de los organismos multilaterales, sobre todo el Fondo Monetario Internacional (FMI). La mayoría del dinero que necesitamos el próximo año ya no podrá venir de esos organismos”, dijo.

Esta urgencia de fuentes alternativas de recursos llevó al presidente Lasso a anunciar, durante una entrevista del pasado 14 de diciembre de 2021, que el país volverá a emitir bonos de deuda a partir del primer trimestre de 2022.

Al respecto, Ortiz puntualizó que, “es mal momento. Creo que el país no está todavía listo para salir a los mercados internacionales. El riesgo país, si se lo mira actualmente, está arriba de los 800 puntos, lo que significa que si se emiten bonos nos van a cobrar por lo menos 10% de tasa de interés”.

Reforma tributaria solo le compra tiempo al Gobierno

Rodolfo Méndez, economista y consultor internacional, comentó que los ingresos adicionales relacionados con la reforma tributaria solo le darán un alivio temporal al gobierno de Lasso.

Así, los $1.300 millones que se recaudarán entre 2022 y 2023, por concepto de los impuestos especiales al patrimonio, le permiten reducir un punto porcentual en el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD); y trabajar con un poco más de calma en la reducción del tamaño del Estado.

“El mayor componente del acuerdo con el FMI era un ajuste de alrededor de $3.500 millones en el gasto público. Ese ajuste subió a $4.000 millones debido a la decisión de congelar el precio de los combustibles”, aseguró.

Hasta el momento no se ha transparentado una hoja de ruta para cumplir ese compromiso. Eso genera desconfianza y mantiene baja la calificación crediticia del Ecuador.

“Los recortes en el gobierno de Moreno no fueron técnicos. Se redujo gasto sin criterios de eficiencia y valoración del impacto en la calidad de los servicios. Eso no se puede repetir”, puntualizó Méndez. (JS)

El boletín de deuda no se publica desde agosto 2021

El ministro de Economía, Simón Cueva, anunció, al poco tiempo de asumir su cargo en mayo de 2021, que se cambiaría la metodología de registro de la deuda pública ecuatoriana. Para eso, se aseguró que momentáneamente se dejaría de publicar el boletín de endeudamiento estatal.

Sin embargo, a dos días de terminar 2021, la publicación no se ha retomado; y no hay fecha para que se concrete.

De acuerdo con el Ministerio de Economía problemas técnicos han trabado el proceso, pero no se explica cuáles. En teoría, se había establecido el 16 de diciembre pasado como el plazo para tener nuevamente datos oficiales sobre la deuda pública.

A través de la revisión de la ejecución presupuestaria, sin embargo, se puede calcular que el aumento neto del endeudamiento durante 2021 (ingresos y pagos de deudas anteriores) es de alrededor de $2.800 millones.

Clasificación de riesgo crediticio en América Latina

Bajo riesgo crediticio

Chile (A1)

Riesgo de crédito moderado

 México (Baa1)

Perú (Baa1)

Colombia (Baa2)

Panamá (Baa2)

Uruguay (Baa2)

Riesgo de crédito cuestionable

Paraguay (Ba1)

Guatemala (Ba1)

Brasil (Ba2)

Rep. Dom. (Ba3)

Honduras (B1)

Costa Rica (B2)

Alto riesgo crediticio (conocido como grado especulativo o “bono basura”)

Bolivia (B2)

Nicaragua (B3)

El Salvador (Caa1)

Ecuador (Caa3)

Argentina (Ca)

Cuba (Ca)

Venezuela (C)

Made with Flourish
Un préstamo con organismos multilaterales cuesta entre 2% y 5% de interés; mientras el financiamiento por bonos representa al menos 10% de interés.