Crédito se redujo en sectores más afectados por la crisis

IMPACTO. La construcción es una de las actividades con menos financiamiento

Más del 65% de la cartera crediticia se concentra en tres actividades; mientras las fuentes de liquidez escasean para construcción, educación y turismo.

En los primeros meses de la pandemia, la cantidad de personas que accedieron a crédito cayó hasta 40% y el monto otorgado por los bancos y cooperativas se redujo hasta 45%.

El deterioro fue incluso mayor para clientes nuevos (90% menos). Es decir, en medio de la crisis, las instituciones financieras se concentraron en dar financiamiento a usuarios ya conocidos de los segmentos de más altos ingresos, dejando de lado a los más golpeados y vulnerables.

Esta situación comenzó a mejorar sustancialmente desde abril de 2021. Según el último reporte de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), el monto total de la cartera crediticia hasta julio de 2021 fue de $30.964 millones, lo que representa $2.306 millones frente al mismo mes de 2020.

Sin embargo, más del 65% de esa cartera se concentra en tres actividades; mientras otras se mantienen con financiamiento a la baja y escasos avances de recuperación.

Crédito en pocas manos

El comercio y la industria, a pesar de una caída inicial de hasta el 15%, concentran más de $15.300 millones en créditos, es decir, casi el 50% de la cartera. Luego, se encuentran los préstamos de consumo, incluidas las tarjetas de crédito, con más de $4.100 millones.

En estos tres sectores, más del 80% del financiamiento llega a las empresas y personas con más altos ingresos. El monto mínimo otorgado es de $5.000, por lo que queda por fuera la mayoría de la población. Ese fenómeno se repite con el microcrédito.

A pesar de la necesidad de liquidez, apenas un 20% de las más de 76.000 empresas que están constituidas en el país accedieron a financiamiento desde el inicio de la pandemia.

Las que lo han tenido más difícil son las Pymes, a pesar de que son la fuente de siete de cada diez empleos en el país. Esta realidad explica por qué el mercado laboral se deterioró de manera acelerada en el último año.

Construcción, turismo y educación entre las más afectadas

En la otra cara de la moneda, el deterioro del crédito para las actividades de la construcción continúa a la baja. Según un informe de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), la caída supera el 35% y el total de cartera entregada suma $1.231 millones.

Las ventas efectivas de viviendas se redujeron casi 60%, e incluso el financiamiento más barato, a través del Banco de Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess), cayó a menos de la mitad.

Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD, explicó que la situación del sector de la construcción es un claro reflejo de la crisis económica y la reducción drástica de los ingresos de las familias. “Hay poca demanda y trabas para financiar una casa, como también para temas como estudios”, dijo.

Otra de las actividades más afectadas es la educación. El financiamiento para estudios se redujo 18%. La cartera total sumó $327,5 millones, lo que significa el nivel más bajo en los últimos cuatro años.

Andrea Constante, contadora y madre de familia, contó que intentó sacar un préstamo para pagar la universidad de una de sus hijas, pero no se lo otorgaron porque no cumplía con todos los requisitos como nivel de ingresos.

“La crisis hizo que mi esposo y yo ganemos menos, por lo que no pudimos sacar el financiamiento. La única opción que nos quedó fue la tarjeta de crédito, aunque es más cara y el plazo para pagar es menor”, puntualizó.

Asimismo, el sector turístico (alojamiento y comida) ha sufrido una caída de casi el 46% en su acceso al crédito. El total de la cartera otorgada es de $449 millones, pero se necesita más del triple, sobre todo para darle liquidez a empresas agobiadas por pagos pendientes con proveedores y sector público.

La expectativa es que, a través de la nueva ley que está elaborando el ministro Niels Olsen, se puedan abrir líneas baratas, de fácil acceso, plazos largos y períodos de gracia.

Según el estudio de la RFD, las instituciones financieras deben revisar todos sus procedimientos y requisitos de acceso, debido a que la realidad económica y social cambió. De otra manera, aumentará la exclusión y la falta de crédito formal para la mayoría.

Eso último es el principal caldo de cultivo para el incremento del chulco y el financiamiento informal. (JS)

El país, sin política pública para afrontar crisis carcelaria

En el Ecuador existen 37 centros de rehabilitación social.

Ministerio de Gobierno y sociedad coinciden en falta de marco normativo para enfrentar el problema. Se proponen reformas legales y creación de política pública.

El presidente Guillermo Lasso dictó cuatro medidas la tarde de este jueves 22 de julio de 2021 para enfrentar la crisis en  las cárceles del país. Pero ninguna de estas incluye la designación del titular para el Directorio de Organismo Técnico, ente encargado de la regulación y planificación del Sistema Nacional de Rehabilitación Social.

La ausencia de ese funcionario genera que, hasta el momento, las ocho instituciones que conforman el Directorio no puedan definir y evaluar la política pública del Sistema Nacional de Rehabilitación Social.

Actualmente, el marco jurídico que cobija al sistema de rehabilitación social es la Constitución, el Código Orgánico Integral Penal (COIP) y el reglamento del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI). Sin embargo, a criterio de Vianca Gavilánez, abogada  de la Fundación Dignidad, es fundamental la creación de una política pública integral que dé respuesta a la grave situación que se vive en las cárceles.

La jurista señala que a raíz de la masacre de febrero de 2021, que causó la muerte de 83 personas privadas de la libertad, los jueces constitucionales emitieron dos sentencias que obligan al Estado ecuatoriano a conformar mesas de trabajo para la construcción de una política pública. Sin embargo, cinco meses después, dichas mesas entre Estado y sociedad civil no se han conformado, explica la abogada.

Esta preocupación sobre la falta de una normativa también la tiene el mismo Estado. El Ministerio de Gobierno presentó ante la Comisión de Soberanía de la Asamblea Nacional cuatro propuesta de normativa para fortalecer la institucionalidad.

  • Crear una Ley Orgánica de Régimen Penitenciario
  • Valorar los procesos abreviados en casos de reincidencia
  • Establecer un régimen especial penitenciario a través de reformas al COIP
  • Reformas al Código Orgánico de las Entidades de Seguridad Ciudadana y a la Ley Orgánica de Servicio Público para institucionalizar el cuerpo de vigilancia.

Vianca Gavilánez dice que estas reformas continúan el  carácter punitivo del sistema carcelario, que mira a las personas privadas de la libertad como personas que pierden todos los derechos. La jurista precisa que un interno solo pierde el derecho a la libertad, mientras que los otros derechos los sigue conservando como el derecho a la vida, a la dignidad, al trabajo, a la alimentación, entre otros.

Plantea que la política pública deba incluir:

  • Los estándares internacionales de derechos humanos y las Reglas Mandela, de Bangkok y de Tokio para procurar el buen funcionamiento de la estructura carcelaria
  • Mecanismos para la prevención de la tortura
  • Cambiar la visión del sistema penitenciario como un centro de castigo, por uno de un espacio de rehabilitación y resocialización
  • Asignación adecuada de presupuesto para el sistema penitenciario
  • Depurar la corrupción al interior de las cárceles. (MC)

Dato:

En los últimos 13 años se ha triplicado la población carcelaria. De 13 mil personas privadas de la libertad que se registraba en 2008, se incrementó a 40 mil recluidos en 2021, en  37 cárceles a nivel nacional.

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Biess entregó 1.750 millones de dólares en créditos en 2021

BIESS. La meta anual para préstamos quirografarios es 2.800 millones de dólares.

La participación del Biess en el mercado de consumo es del 29% y en el mercado hipotecario de 45%.

Durante el primer semestre del 2021, el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (Biess) colocó 1.750 millones de dólares en préstamos hipotecarios, quirografarios y prendarios que han beneficiado a 1 millón 200 mil afiliados y jubilados a nivel nacional.

Específicamente en hipotecarios se logró financiar 4.608 préstamos por un monto de 274 millones de dólares, que representa un cumplimiento del 54.8% de la meta anual programada para este producto crediticio, la cual se ubica en 500 millones de dólares.

Para Freddy Monge, Gerente General del Biess, las cifras logradas en préstamos para vivienda no solo permiten contar con indicadores de la gestión crediticia; sino que también reflejan el compromiso institucional y el apoyo al impulso del sector de la construcción hacia la dinamización de la economía nacional.

Por otro lado, el cumplimiento de la meta en préstamos quirografarios llegó en este periodo, al 50.9% reflejado en 1.427 millones de dólares entregados en 1’136.591 operaciones crediticias. La meta anual para este producto es 2.800 millones de dólares.

Mientras que en préstamos prendarios el Biess otorgó 47.7 millones de dólares en 68.039 operaciones.

El monto promedio mensual de préstamos quirografarios es de 1.286 dólares, mientras que los préstamos prendarios son otorgados a la ciudadanía en general, sin necesidad de ser afiliados a la Seguridad Social.

 

TOME NOTA

El Biess entrega mensualmente un promedio de 768 préstamos hipotecarios.

Clase media ecuatoriana está menos conectada y tiene peores servicios que sus pares regionales

PROBLEMA. La mala conectividad complica el estudio y trabajo de las familias, generando pérdidas económicas y reduciendo oportunidades.

La crisis exacerbó problemas estructurales de conectividad, crédito y calidad de servicios de salud y electricidad para este segmento.

La pandemia golpeó, con especial énfasis, a la clase media ecuatoriana. Más de 1,2 millones salieron de esa condición social, hacia la clase económica baja y media baja, y quienes se quedaron tienen menos ingresos y necesidades no resueltas.

Previo a marzo de 2020, casi el 60% de las familias tenían ingresos diarios entre $30 y $70; pero ahora ese porcentaje se concentra entre $30 y $50. Es decir, se han perdido alrededor del 30% de los ingresos.

Según un nuevo estudio del Banco Mundial titulado ‘El gradual ascenso y la rápida caída de la clase media’, se ha retrocedido más de 10 años en los avances que se produjeron durante el último boom del precio de las materias primas.

La informalidad y el emprendimiento por necesidad crecieron más del 40% y las mayores caídas en el empleo formal se han dado en el sector de servicios y comercio. Además, durante las épocas de “vacas gordas” no se solucionaron los problemas estructurales que hacen más vulnerable a la clase media ecuatoriana.

Bajo acceso y mala calidad de servicio de internet

En comparación con sus pares regionales, los clasemedieros del país no solo tienen menos acceso; sino también menor calidad de internet fijo. El 55% de las familias reciben un servicio adecuado a sus necesidades, tanto en velocidad como confiabilidad (intermitencias, cortes, problemas).

La media en América Latina es de 70%, pero hay economías como la chilena, costarricense y uruguaya que superan ese porcentaje. Ecuador está en la parte baja de la lista, solo por encima de Bolivia, El Salvador, Honduras, Nicaragua, en donde el acceso es menor al 50%.

Esta realidad tiene un impacto directo no solo en las oportunidades presentes, sino también futuras. Rocío Luna, economista y socióloga, comentó que las familias pierden entre 10% y 15% de sus ingresos anuales por estas deficiencias.

“A futuro, los actuales niños crecen con vacíos educativos y de formación que reducen opciones laborales y planes de vida. Una buena conexión a internet cada vez más es tan importante como el acceso al agua”, dijo.

Diario La Hora solicitó información sobre la evolución de los reclamos por mal servicio de internet desde el inicio de la pandemia, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel).

Según estadísticas internacionales, la conexión puede ser hasta cuatro o cinco veces más lenta; y los problemas de conexión son hasta 30% más altos que en otros países vecinos.

Menos acceso al crédito

A nivel regional, seis de cada diez familias de clase media tienen acceso a crédito productivo y de vivienda. Sin embargo, en el caso del Ecuador, ese porcentaje es menor al 50%. Además, el monto promedio en el país es de menos de $5.000, mientras en el resto de América Latina supera los $8.000.

Ronald Vera, microempresario textil, comentó que todavía existen muchas trabas para obtener financiamiento y las tasas de interés no son viables para negocios que inician. “En Perú, por ejemplo, se puede obtener crédito productivo por menos de 5% de interés. Acá se debe pagar más del 10%. Los requisitos son demasiado inflexibles para los emprendedores”, acotó.

El porcentaje de acceso se reduce aún más si se toma en cuenta a las familias con jefas de hogar mujeres. En esos casos, menos del 20% consigue financiamiento no solo para el negocio, sino también para vivienda propia.

Malos servicios de electricidad

Aunque Ecuador tiene tarifas eléctricas que, en promedio, están por debajo de la media regional (0,1047 vs 0,16 por kilovatio/hora), la calidad del servicio está por debajo de los estándares. Así, sobre todo en la costa, los problemas de cortes de energía o intermitencias en los servicios son constantes.

En promedio, en un mes se puede llegar hasta 11 horas sin servicio, lo que provoca pérdida de productividad y de ingresos. En América Latina, ese número de horas está entre 5 y 8.

Fernando Salinas, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha, explicó que el país no maneja cifras detalladas e individuales sobre el impacto de la mala calidad de servicio para cada usuario o familia. “En otras partes se puede establecer cuántas horas de corte por usuario y cuantificar las pérdidas económicas. Aquí no hay eso y los reclamos pueden demorar meses sin garantía de obtener algún tipo de indemnización”, dijo.

Menos salud y alimentación

Otra arista de la crisis es que los sectores de clase media con menos ingresos, entre $13 y $20 diarios, han restringido su acceso a la salud y la alimentación durante la pandemia. Según una encuesta del Banco Mundial, casi la mitad de los miembros de las familias no han podido recibir todos los tratamientos médicos que han necesitado durante la emergencia sanitaria.

Ese porcentaje llega al 41,5% en Perú y a menos del 10% en Costa Rica.

Asimismo, se reporta que, en los últimos 30 días, alrededor del 40% de los adultos han tenido que saltarse al menos una comida al día por falta de dinero. Estas cifras visibilizan una clase media baja cada vez más vulnerable.

A la cola en acceso a internet de calidad

País % de familias
Chile 82%
Costa Rica 80%
Uruguay 77%
República Dominicana 75%
Argentina 72%
México 70%
Paraguay 69%
Brasil 68%
Colombia 65%
Perú 62%
Ecuador 55%
Bolivia 45%
El Salvador 40%
Haití 35%

“Una mano que abriga y ayuda” benefició a 200 familias

DONACIONES. Se distribuyeron en Loja, Calvas, Gonzanamá, Espíndola, Paltas, Celica y Olmedo.

PROVINCIA. Un total de 7 empresas y varios donantes individuales se unieron a la campaña “Una mano que abriga y ayuda”, organizada por Minga Banco de Alimentos junto a Plan Internacional que promovió la donación de alimentos, vituallas y productos de higiene para ayudar a los damnificados por el invierno en la ciudad y provincia de Loja.

La provincia de Loja soportó desastres de gran magnitud por la afectación del invierno, que dejaron cuantiosas pérdidas materiales, indicó Freddy Romero Parra, gerente de Plan Internacional en Loja.

“Parte de las consecuencias del invierno fueron cierres de vías rurales, casas destruidas, deslaves que destruyeron un sinnúmero de inmuebles, sistemas de alcantarillado colapsados, pérdida de sembríos, que sin duda golpearon de manera fuerte a muchas familias” acotó Romero.

Entre las empresas que realizaron la contribución de alimentos y productos de primera necesidad, se destaca el aporte de ILE, empresa lojana que realizó la donación de 200 kits de especerías, infusiones aromáticas, mermeladas y más. Asimismo, la contribución de Diakonia, banco de alimentos; Imelda de Jaramillo, Induloja, y la ciudadanía en general.

Al decir de Jhoanna Córdova, coordinadora de Minga de Banco de Alimentos, resaltó que, para realizar la entrega de los kits y donaciones, se levantó una base de datos de acuerdo a la información otorgada por la Secretaría Nacional de Riesgos y el equipo técnico de Plan Internacional que trabaja en la provincia de Loja.

“Agradecemos el aporte que realizaron las empresas y la ciudadanía en general, con mucho optimismo se llegó a 200 familias de la provincia y ciudad de Loja, con kit de alimentos e higiene” mencionó Córdova.

Por su parte, Juan Vargas, beneficiario del cantón Olmedo manifestó: «estábamos en riesgo de perderlo todo, somos personas de la tercera edad y perdimos nuestros cultivos, gracias por el apoyo brindado para mí y para mi familia, los alimentos fueron de gran ayuda»

 

EL DATO

La ayuda llegó a 200 familias de la provincia y ciudad de Loja, con kits de alimentos e higiene.

La crisis se profundiza en Pichincha en el comercio y turismo

ECONOMÍA. Los quiteños tienen menos ingresos y capacidad de consumo. Los empleos informales han crecido aún más con la pandemia.

Quito concentra el 95% de la caída en ventas. Solo tres cantones han podido retomar los niveles anteriores a la pandemia.

Mientras otras provincias grandes como Guayas y Azuay tienen caídas en ventas de entre 1% y 5%, la crisis económica en Pichincha alcanza una contracción de más del doble en comparación con los niveles pre pandemia.

En total, entre enero y mayo de 2021, se perdieron casi $3.000 millones en ventas. De los 8 cantones de la provincia, solo Cayambe, Pedro Vicente Maldonado y San Miguel de los bancos se han recuperado, e incluso superado, los montos que se registraban en 2019.

Esos resultados se deben a la recuperación del sector agrícola y exportador, sobre todo relacionado con las flores y frutas de la sierra.

En los restantes cinco cantones, el pago de impuesto se ha reducido en más de $586 millones. El 95% de esa caída se concentra en Quito, que pasó de tributar más de $3.300 millones en 2019 a un poco más de $2.700 millones en 2021.

Arturo Mendoza, comerciante minorista, comentó que la ciudad está a la deriva en todos los aspectos. “Hemos tenido más restricciones que en otros lugares, pero con efectos nulos para contener la pandemia. El comercio y el turismo, que siempre han sido motores de la economía, no levantan cabeza”, dijo.

Menos dinero en el bolsillo

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el salario medio de un trabajador ecuatoriano llega a los $312,8. Sin embargo, el nivel en Quito es de $305,12 al mes. Esta realidad es consecuencia de que la informalidad aumentó casi 5%.

Además, los niveles de ingresos y horas de trabajos se mantienen bajos incluso para los empleos adecuados.

Andrea Llerena labora en una comercializadora automotriz y explicó que su sueldo se vio reducido en un 25%. “Yo he podido mantener mi trabajo; pero mi esposo fue despedido de su empresa. Ahora no tiene un contrato fijo, sino que factura por servicios específicos. Nuestro presupuesto familiar cayó un 45%”, acotó.

Con menos dinero en el bolsillo, la demanda no recupera sus niveles previos a la pandemia. De acuerdo con la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), aunque el comercio ha facturado más que en los peores momentos de 2020, la crisis se sigue sintiendo en las calles.

Hasta mayo de 2021, se había vendido un poco más de $6.800 millones, pero igual periodo de 2019, los montos superaban los $7.500 millones. Los sectores más afectados en la ciudad están en el centro histórico y el sur.

En el caso del turismo, incluido los servicios de alimentación y restaurantes, la caída es de casi el 50% en las ventas. La facturación pasó de más de $830 millones en 2019 a $431 millones en 2021 (periodo enero a mayo).

Holbach Muñeton, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo, puntualizó que la ocupación hotelera se mantiene entre 10% y 15% en Quito; mientras en otras ciudades como Guayaquil puede llegar al 40%.

En el negocio de los restaurantes y cafeterías, las pérdidas, solo en lo que va de este año, ya superan los $108 millones, sobre todo en los establecimientos pequeños y medianos. (JS)

La crisis del sector público golpea más a Quito

Del total de empleos adecuados en Quito, alrededor de un 30% dependen directamente del sector público. Los recortes, que iniciaron en 2019 y se profundizaron en 2020 con la pandemia, han provocado que alrededor de 30.000 burócratas hayan perdido sus puestos de trabajo.

Además, un gran porcentaje del tejido empresarial y servicios profesionales también están vinculados a contratos con el Estado. Así, los más de $3.000 millones recortados durante el Gobierno de Lenín Moreno han profundizado los problemas de desempleo e informalidad.

Al contrario, en ciudades como Guayaquil, menos del 15% del empleo adecuado está relacionado a la burocracia. Asimismo, en más del 60% de los casos, los desempleados en el puerto principal se reciclan en la economía informal.

En la capital, ese porcentaje llega al 40%, lo que provoca que las personas se queden más tiempo fuera del mercado laboral.

El pago de impuestos sigue a la baja

Cantón 2019 2020 2021
Cayambe 10’518.456 6’809.854 10’632.967
Mejía 15’685.172 9’187.620 12’560.226
Pedro Moncayo 8’885.374 4’221.803 7’555.222
Pedro Vicente Maldonado 548.757 415.920 722.218
Puerto Quito 450.543 231.799 341.473
Quito 3.314’378.772 2.360’233.262 2.751’889.234
Rumiñahui 120’922.253 93’453.385 101’722.161
San Miguel de Los Bancos 1’172.179 713.823 1’133.400
Total 3.472’561.506 2.475’267.466 2.886’556.901

Ciudades que más impuestos han dejado de pagar (enero a mayo de 2021)

Quito $562.489.538
Guayaquil $91.904.093
Cuenca $17.253.555
Ambato $16.983.344
Esmeraldas $1875.677

La generación milenial enfrenta tres crisis

REALIDAD. La situación económica presente y futura de los milenials se complicó más con la pandemia.

Con el mercado laboral más precario, los ingresos se redujeron y así la posibilidad de acumular patrimonio.

Los milenials ecuatorianos, que son los nacidos entre 1981 y 1996, han tenido que vivir crisis económicas y políticas. Los mayores de esa generación cumplieron la mayoría de edad cuando estalló la crisis bancaria de 1999.

Aunque también pasaron por el segundo boom petrolero, entre 2003 y 2014. Ahora, sus ingresos, capacidad de ahorro, e incluso oportunidades laborales son menores que las de sus padres a la misma edad.

Menos patrimonio que sus padres

“Cuando era adolescente esperaba que a mis 30 años ya estaría bien establecido. No sé, con toda la película armada de casa, perro y familia. Las cosas no han ido así. Tengo todavía una deuda por mi posgrado y la pandemia complicó más mis posibilidades de tener un mejor trabajo y sueldo”. Antonio Aguilar contó que en los últimos cinco años ha tenido cuatro empleos diferentes y ahora, a pesar de tener diplomas de cuatro nivel, gana menos de $800 al mes.

Según un estudio de la Reserva Federal de Estados Unidos, a nivel mundial los milenials alcanzan un patrimonio neto (activos menos pasivos) de $81.000. Sus padres, que pertenecen a la llamada generación Boomer, sumaban alrededor de $125.000 entre los 35 y 40 años.

En el caso de Ecuador, en promedio, los milenials no superan los $40.000; mientras hace tres décadas, sus padres ya habían podido construir un patrimonio de $85.000.

Anabel Rivas, economista y emprendedora, comentó que, aunque ahora hay un 50% más de opciones para comprar una casa, el costo es más alto debido a que los ingresos han caído entre 24% y 42%. Además, las prioridades ya no son las mismas de antes.

“Muchos milenials valoran más irse de viaje a la primera oportunidad, que tener que pagar la cuota mensual de una casa. Creen en acumular experiencias, más que en tener bienes. Pero a largo plazo, es decir al momento de jubilarse, eso puede cobrar una alta factura en la forma de bajos o nulos ahorros”, dijo.

Empleo más precario

De un total de casi 4,1 millones de ecuatorianos entre 25 y 40 años, alrededor de 1,6 millones tienen empleo adecuado; es decir, ganan al menos $400 mensuales y todos los beneficios de ley.

En otras palabras, el 38% de los milenials tienen una situación laboral estable y de ingresos mayores al Salario Básico Unificado. Según cifras del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC), casi un millón son subempleados, mientras que 1,5 millones están entre el desempleo y otros tipos de trabajos informales.

El mercado laboral ecuatoriano siempre ha tenido un alto componente de precariedad; pero en la generación boomer, hace 30 años, el desempleo y la informalidad afectaba al 45% y no a más del 60% como en las actuales circunstancias.

Michelle Mora, 29 años, explicó que egresó de la carrera de administración de empresas, pero nunca obtuvo el título. La situación económica la obligó a priorizar el trabajo, aunque no ha logrado estabilizarse.

“He pasado por todo tipo de cosas. Desde call centers, venta de cursos de inglés, hasta un breve paso en el sector público. Ahorita estoy intentado sacar un emprendimiento con unos primos, y trabajo media jornada en una importadora. No tengo idea de cómo será mi vida el próximo año”, acotó.

La jubilación en la cuerda floja

Cuando la generación boomer tenía máximo 40 años, el sistema del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se financiaba con 8 afiliados activos por cada jubilado. Esa proporción ha bajado a 5 a 1; y para 2045 llegaría, en el mejor de los casos, a 3 a 1.

De la mano de la precarización laboral, cada vez menos personas aportan al IESS y el pago de pensiones es cada vez más incierto para los ecuatorianos que ahora están en plena edad productiva.

Augusto de la Torre, execonomista en jefe del Banco Mundial para América Latina, explicó que un reciente estudio hecho con el Ministerio de Economía establece que el Estado debe desembolsar al menos $1.000 millones al año para sostener las jubilaciones a mediano plazo.

Sin embargo, incluso cumpliendo con el aporte estatal del 40%, el sistema ya no tendrá liquidez ni sostenibilidad para 2045, es decir, cuando los milenials de mayor edad lleguen a los 65 años.

Con un déficit creciente, que pasó de $86 en 2014, a casi $2.000 en 2020 se necesitan cambios estructurales para revertir el deterioro. Estos cambios incluyen aumento de la edad de jubilación y de los aportes mensuales.

Actualmente, casi 725.000 milenials están afiliados al IESS en relación de dependencia; mientras que como voluntarios e independientes están registrados 350.000 personas.

Así, menos del 30% de los ecuatorianos entre 25 y 40 años podría aspirar a una jubilación. En el caso de sus padres, el porcentaje promedia en más del 45%.

EL 24% de la población ecuatoriana tiene entre 25 y 40 años
Menos del 30% de los milenials tiene casa propia y un 45% siguen viviendo con sus padres después de los 30 años.

El 58% de empresas familiares ecuatorianas redujo sus ventas con la pandemia

La mayoría de esos negocios están los sectores de la industria y comercio

A nivel mundial, el porcentaje llega al 46%, lo que muestra un impacto mayor en el país. Solo una de cada tres empresas tuvo un aumento en su operaciones.

Hace tres años, casi el 70% de las empresas familiares registraban un crecimiento en ventas. Sin embargo, la situación de revirtió con la pandemia. Según un estudio de PwC Ecuador, ahora casi 6 de cada diez de esas empresas han registrado una caída de sus ingresos y sus operaciones.

Solo un 14% han tenido mejores resultados que en el pasado; y el 28% restantes han logrado mantenerse sin cambios.

Esas cifras ponen al país lejos del promedio mundial, donde el 46% de las empresas familiares perdieron ventas durante la actual crisis. En términos regionales, Ecuador solo está mejor que economías como la argentina, boliviana y venezolana, las cuales registran un impacto de más del 75%.

Reducción de sueldos y otros beneficios

A nivel mundial, el 31% de empresas familiares han tenido que bajar salarios. En el caso del Ecuador, el porcentaje sube al 58%. Roberto Rivas, dueño de un negocio textil con sus hermanos, explicó que se tuvo que reducir el pago de nómina y las horas de trabajo entre un 25% y 30%, debido a que la crisis les golpeó con un alto nivel de deuda y poca liquidez.

» También se redujo lo que nos toca a los acciones o dueños. No ha habido mucho margen de maniobra», dijo.

De acuerdo con PwC Ecuador, los pagos de bonos y dividendos se redujeron casi un 50%, mientras a nivel mundial no se superó el 31%.

Comercio e industria son los principales sectores

El 58% de las empresas familiares en el país están en los sectores de fabricación industrial y automotriz, y comercio al por mayor y menor. Un 6% se ubica en el sector de la salud; mientras que en telecomunicaciones y energía se registra un 3% en cada uno.

En el caso de los ingresos, 6 de cada 10 de esas empresas generan entre $21.000 y $500.000 anuales. Es decir, son micro, pequeñas y medianos negocios.

Antes de la crisis, el 35% ganaba más de $500.000; pero ahora la cifra cayó al 22%.

Una de las principales trabas para en enfrentar la nueva realidad es que solo el 31% de las empresas tienen un adecuado desarrollo tecnológico, por lo que, de acuerdo con Lucía Cabrera, economista y emprendedora, deberán realizar inversiones y buscar soluciones innovadoras. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las pymes ecuatorianas fueron las peor preparadas de la región para enfrentar la pandemia.

DATO.- El 75% de las empresas familiares en Ecuador son de primera y segunda generación.

Cinco meses de trabajo le cuesta a un informal cubrir la canasta básica familiar

REALIDAD. La compra de alimentos se lleva más del 60% del presupuesto familiar. El salario básico unificado en el país es de $400.

Más de 4 millones de ecuatorianos viven con $149,62 mensuales. La canasta básica ha aumentado de $557,44 a $710,95 en los últimos 10 años.

Entre ventas informales y trabajos ocasionales en construcción, Filandres y María Simbaña reúnen alrededor de $300 mensuales, es decir, cada uno aporta $150 a la economía familiar. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en el Ecuador 4’057.718 personas son catalogados como subempleados o con un empleo no pleno.

“Casi todo lo que reunimos se va en comida. Alguito de pollo, papas, unas verduritas y poco más. Los gastos de los guaguas también son duros y no le hablo de las deudas”, acotó María.

En los últimos diez años, la llamada Canasta Básica Familiar (CBF) ha aumentado su costo de $557,44 a $710,95 al mes. En ese mismo periodo, el ingreso de un informal pasó de $134,77 a $149,77 mensuales.

En otras palabras, el esfuerzo de cubrir esa canasta representa alrededor de cinco meses de trabajo para un ecuatoriano que sobrevive en el lado precario del mercado laboral. Incluso si se suma todo el ingreso familiar, por cada dólar que ingresa, se necesitarían $2,50 para poder acceder a esa canasta.

“Antes de la pandemia, pedimos plata a familiares para hacer un puestito de desayunos en la calle. Eso no resultó y nos quedamos jodidos con ese compromiso. Mis guaguas han tenido que ir a la casa de una vecina para eso del internet y las clases”, acotó Filandres.

Estadísticas desfasadas de la realidad

En noviembre de 1982 se estableció que para el cálculo de la CBF se tendría en cuenta una familia tipo de cuatro personas. En esa familia se considera que hay 1,6 perceptores, es decir, miembros que aportan con ingresos de al menos el Salario Básico Unificado (SBU).

En base a eso, el INEC dice que el ingreso promedio de la familia ecuatoriana es de $746,67 con corte a mayo de 2021. Con ese monto, se asegura que hay un excedente de $35,72 con respecto a la canasta básica.

Sin embargo, un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Ecuador, con corte al 31 de diciembre de 2021, establece que el 60% de las familias ecuatorianas generan ingresos anuales de hasta $6,930,5, es decir, alrededor de $577,55 al mes. La mitad de ese porcentaje no llega a los $400, lo que representa el Salario Básico Unificado.

Lorena Andrade, economista e investigadora, comentó que hace 8 años se hizo la última actualización de los componentes de la Canasta Básica Familiar, con el fin de incluir temas como el internet.

“Se necesita un enfoque completamente distinto. Los hábitos de consumo han cambiado y la realidad de las familias también. Es urgente un nuevo Censo Poblacional, pero la pandemia cortó todas las opciones del proceso en 2020; y todavía no hay una nueva fecha definida”, acotó.

Diego Olmedo, economista y socio fundador de Olmedo Inversiones y Finanzas, lamentó que sigamos a ciegas, sin posibilidad de hacer políticas públicas efectivas con estadísticas base de hace más de 10 años.

“En países como Estados Unidos incluso se puede tener datos poblaciones y de consumo cada mes, con desglose por estados y ciudades”, puntualizó.  (JS)

La ciudad más cara del país es Cuenca con una canasta básica de $736,31; mientras la más barata es Santo Domingo con un costo de $648,74.

75 productos se incluyen en la canasta básica

Casi con la misma estructura que se creó en 1982, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) calcula mes a mes el costo de la Canasta Básica Familiar. Esa canasta incluye 75 productos divididos en cuatro categorías.

Según la última publicación, con corte a mayo de 2021, el gasto en misceláneos es el más alto con $239,39 mensuales (incluye salud y educación); seguido de la alimentación con $229,0.

En los últimos meses, los mayores aumentos de precios se han dado en transporte, salud y educación.

Todas estas estadísticas se levantan en nueve ciudades del país: Guayaquil, Esmeraldas, Machala, Manta, Santo Domingo, Quito. Loja, Cuenca Ambato.

 

Comparativo cifras INEC vs realidad informales

 Canasta Básica Familiar INEC Canasta Informales
Categoría Gasto Mensual Gasto Mensual
Alimentos y bebidas $230 $180
Vivienda $193 $45
Indumentaria $49 $15
Misceláneas $239 $75
Total $711 $315
Ingreso familiar $747 $300