Los controles de precios son fuego para el incendio de la alta inflación

La actual crisis tiene que ver con el impacto de los costos de producción en la economía familiar.

Esas medidas restrictivas pueden bajar precios por decreto en el corto plazo, pero luego llegan a provocar desabastecimiento, menos oferentes y más inflación.

Desde el año 2021, el nivel de precios en las economías a escala mundial se ha disparado a niveles no vistos en las últimas dos décadas. Esa alta inflación despierta la tentación de pedir a los gobiernos que establezcan controles de precios para detener el encarecimiento de productos y servicios que van desde los alimentos hasta los seguros privados de salud.

Sin embargo, poner precios oficiales o techos de lo que se puede cobrar a los consumidores no soluciona el problema, solo lo encubre. Por ejemplo, en el sector agrícola los costos de los fertilizantes y otros insumos básicos se han disparado entre 40% y más de 100% en el último año.

Si las autoridades ponen valores máximos de venta para bienes que cada vez son más caros producir se generan dos cosas: por un lado, los problemas de costos y cadenas de distribución no se tocan; pero se obliga a agricultores e industriales a que produzcan ganando poco o a pérdida. Esta situación, en última instancia, puede dar como resultado que un buen porcentaje de oferentes dejen el mercado porque ya no es rentable y se produzca escasez. Esa escasez, como una serpiente que se muerde la cola, genera más encarecimiento de precios.

Por otro lado, ante la imposibilidad de cobrar un precio que les permita cubrir sus costos y tener un margen razonable, muchos productores optan por reducir las cantidades y la calidad de los bienes.

En una nota publicada por Diario LA HORA el 10 de febrero de 2022, Christian Wahli, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), explicó que desde el año pasado esa industria ha tenido que ir sacrificando rentabilidad y calidad antes que subir los precios en la misma medida que se les han incrementado los costos.

“Con consumidores con menos ingresos, no hay mucho espacio para cubrir los altos costos mediante precios. Los productores han tenido que jugar con el margen para evitar traspasar todo el impacto al consumidor”, dijo.

Diego Olmedo, economista y empresario, comentó que antes que poner precios o techos oficiales, el Gobierno debe poner el foco en los problemas estructurales de las cadenas productivas. Uno de esos problemas es la intermediación, donde » existen verdaderas mafias» que pagan poco a los productores y luego venden más caro a industriales y comerciantes.

» En el país se debe entender cuál es realmente el modelo económico que se busca y apostar a la competitividad, con más tecnología e innovación. Eso, lamentablemente tiene efectos a mediano y largo plazo, por lo que a corto plazo se debe impulsar la reducción de costos (aranceles e impuestos), la diversificación de mercados y el fomento políticas de cooperativismo para que pequeños productores se unan para reducir el impacto de insumos y materias primas más caras», apuntó.

En el caso de los seguros privados de salud también ocurre lo mismo. En las últimas semanas, los clientes ha sido contactados por las aseguradoras para anunciarles subidas, en promedio, del 10% en las cuotas mensuales que les cobran mensualmente.

Si se establecen control de precios, la consecuencia directa es que las empresas ajustaran en los niveles de coberturas y pagos por enfermedad. Es decir, se puede bajar por decreto las cuotas, pero al final el cliente pagará más porque el seguro cubrirá menos enfermedades y tratamientos.

El problema real es que el mercado asegurador ecuatoriano es muy pequeño. El porcentaje no supera el 5% de las personas. Y, por eso mismo, hay poca competencia que permita abaratar costos y proveer opciones más económicas a los usuarios.

Carla Rivas, economista y emprendedora, puntualizó que el impacto de mercados más competitivos se puede ver en la evolución reciente de los pasajes en el sector aéreo. » La llegada de nuevos actores provocó que aerolíneas que no habían hecho rebajas en varios años, ahora las estén haciendo porque el consumidor no está irremediablemente condenado a usar solo sus servicios», añadió.

La clave es tomar medidas para bajar costos de producción

La tentación para establecer controles de precios también llegó hasta el presidente de la Republica, Guillermo Lasso. En una entrevista del pasado 5 de abril de 2022 dijo que “Tenemos que ponerle un techo al precio del pan, y para eso está el Gobierno y vamos a tomar decisiones”.

Esas declaraciones prendieron todas las alarmas dentro del mismo Gobierno, por lo que un par de días después el Ministerio de Producción salió a decidir que ese tipo de medidas restrictivas son contraproducentes y que se están estudiando vías para reducir los costos de producción.

Esas vías incluyen eliminar o disminuir al mínimo aranceles relacionados con insumos y materias primas

Asimismo, se analiza reducciones adicionales al Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) para abaratar el costo de los fletes, otro de los factores que ha empujado al alza el incremento de precios.

Lasso dispuso la reducción progresiva de la tarifa del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) en un cuarto de punto porcentual (0.25%) por trimestre durante 2022, hasta llegar a una tarifa del 4%.Se espera que las autoridades y diferentes sectores se reúnan en los próximos días para definir las medidas frente al alza de precios.

En países como Perú, que tiene combustibles completamente liberalizados, una medida implementada para reducir el impacto de los altos precios internacionales fue la eliminación de ciertos impuestos y cargas. (JS)

 

El pan podría costar 25 centavos

El incremento del precio de la materia prima que es utilizada por los panificadores, ha variado el costo del pan, y también han bajado las ventas.

Para los artesanos, dueños de pequeños o grandes locales dedicados a la producción y venta de pan en Esmeraldas, el alza de precios en el producto representa una salida que les permite sostener el negocio; tal es el caso de Marco Muñoz, dueño de una panadería y pastelería, ubicada en el centro de la urbe, quien dice, que actualmente se elabora un pan más pequeño y hace 15 días decidió subir el pan a 12 centavos su valor, pese a que tiempo atrás viven las consecuencias en los costos de materia prima. “Prefiero bajar la producción a estar perdiendo todos los días; sin embargo, se mantiene la calidad del producto”, dijo.

Agrega que los costos operativos siguen igual, las ventas han bajado en las panaderías; en el día se vendía a unas 50 personas y ahora llegan aproximadamente a 12 ciudadanos. Anteriormente se elaboraban 1.000 panes diarios y ahora se realizan 100, es decir se bajó un 90% en la producción debido al costo operativo, causando un problema a los panificadores de la zona.

Precios

Por ejemplo, la harina de 20 dólares ahora les cuesta a los panificadores $37, la manteca margarina de $22 subió a 38 dólares; asimismo, el precio de los huevos de $2 la cubeta actualmente un panadero paga 3,35 dólares. El precio va variando según el negocio y los precios que el proveedor le entregue a cada local dedicado a la venta de pan.
Muñoz explica que el justificativo de los proveedores es la escasez de la materia prima, el incremento en los precios del transporte, la cosecha se ha desvalorado por fallas de la naturaleza o hasta incluso estrategia política.

Por su parte, el escenario para las personas dedicadas a la repostería también es desalentador. Geraldine Quintero, repostera, indica que la situación es complicada porque trabajan directamente con harina y en el procesamiento de los alimentos; el aceite antes lo adquiría a $2,20, ahora casi oscila a los 3 dólares y con respecto al precio de los envases plásticos también se ha aumentado a un dólar. Pese a la situación trata de buscar otras alternativas para producir sus productos.

Los reposteros también son afectados por el alto costo de la harina y otros productos.
Los reposteros también son afectados por el alto costo de la harina y otros productos.

La emprendedora de Dulce Orquídea Repostería, indica que una torta que costaba $20 ahora la entrega a $25 con la diferencia que aumenta bocaditos como una estrategia para incentivar al cliente en su compra.
Quintero recomienda que, ante el aumento de precios en el producto final, es importante estudiar el mercado y ver qué producto se puede sacar como alternativa o más pequeños, u otras cosas que no afecten directamente al consumidor final.

«Es importante estudiar el mercado y ver qué producto se puede sacar alternativamente que no afecten directamente al consumidor porque es quien paga al final”
Geraldine Quintero,
Propietaria de Dulce Orquídea Repostería en Esmeraldas

Pedido

En mayo pasado de 2021 la Unión de Panificadores del Ecuador con representantes de provincias como Esmeraldas, Guayas, Pichincha, Loja y Carchi fueron protagonistas de marchas para subir el pan de 12 a 20 centavos, situación que se reactiva frente al alza de precios por materia prima.
Ante la incógnita de precios finales, ciertas asociaciones de panificadores del Ecuador requieren la posibilidad que el presidente Guillermo Lasso les permita importar directamente los principales insumos productivos para reducir de alguna forma el impacto en los costos porque el consumo de pan y tortas es alto sobre todo en fechas especiales ya que la gente tiende a comprar y con ello ayudan a reactivar el sector de los panificadores y reposteros. (CS)

PARA SABER
El pasado 7 de marzo integrantes de la Unión de Panificadores realizaron un plantón en el centro de Quito en rechazo al costo de los insumos para elaboración de pan.

Costos de repuestos de vehículos “por las nubes” al iniciar el año

PRECIOS. Los aceites son los artículos que más subieron desde el año pasado.

Repuestos en Loja con costos altos, sin embargo, la demanda es regular. El incremento sería del 10% y 15%.

Los costos de los repuestos y accesorios de vehículos en la ciudad de Loja se incrementaron, unos con el inicio del año 2022 y otros artículos ya desde finales de 2021 en más del 10% y 15%. Los más afectados son los propietarios de vehículos que tienen que pagar más, pese a la crisis económica que atraviesa el país a causa de la pandemia del COVID-19.

Altos precios

Uno de los artículos que se incrementó desde el 2021 es el aceite, anteriormente, el ‘Kendall’ costaba 18 dólares, ahora, el mismo galón está a 24 dólares; la varilla de medir el aceite costaba 5.50, ahora pasó a seis dólares; los rulimanes pasaron de 16 a 18 dólares; las bandas de distribución incrementaron de 5 a 5.50 y 6 dólares; el juego de pastillas pasaron de 15 a 17 dólares; el filtro de combustible varía entre 5 y 5.50, al igual que el filtro de aceite cuyos valores están entre dos y tres dólares.

El filtro de aire varía entre cinco y 5.50 dólares; las rotulas oscilan entre 20 dólares en adelante, las cuales también subieron dos y tres dólares. “Pese a los nuevos valores que vienen desde las distribuidoras a nivel nacional, la gente continúa comprando porque son repuestos básicos que se requieren para los vehículos, caso contrario no pueden rodar”, señaló Luis Ríos, vendedor.

Razones

Rafael Astudillo, comerciante de repuestos y accesorios, reveló que cada mes varían los costos, el alza no es nueva; desde la pandemia subió el costo de los fletes de las embarcaciones y con ello el valor para los negocios, haciendo que al final, el afectado sea el transportista. “Los importadores ya nos han advertido que en este 2022 por lo menos habrá unas tres subidas de precios. Hasta ahora tenemos un 10% y 15% de alzas, también sumado al costo de la gasolina que actualmente está cara”, destacó.

El aceite es uno de los artículos que más ha subido, pasaron de 18 a 23 dólares en algunos casos, igual ocurre con el juego de pistones que pasó de 40 a 48 dólares; los kits de embrague pasaron de 80 a 90 y 95 dólares, según Astudillo. A ello se suma el juego de neumáticos, en el caso de las más pequeñas de rin 13, los valores van desde los 37 dólares por cada llanta, llegando a costar más de 250 dólares el neumático de un camión.

Crisis económica

Richard Jaramillo, propietario de vehículo, manifestó que actualmente está complicado tener un carro, peor si no es nuevo, porque toca ir constantemente a la mecánica, en algunos casos. “Solo analicemos la situación con un salario básico para mantener la casa y los gastos del carro, no hay plata, ahora ya no es rentable, mejor es pagar los 0,30 centavos del pasaje del bus, porque caso contrario nos llevaría a la quiebra. El hecho no solo es en los repuestos, el gasto también se duplica al momento de cancelar al mecánico, ya que ahora cualquier chequeo supera los 20 dólares hacia arriba”, recalcó.

 

EL DATO

Costos de los accesorios y repuestos ‘por las nubes’ desde finales de 2021 e inicios de este año.

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Baches le cuestan tiempo y dinero a los quiteños

OBRAS . El asfalto de una vías tiene una vida útil de 12 a 15 años. La falta de mantenimiento incide en su deterioro.

Que el 80% de las calles capitalinas tengan baches afecta el bolsillo y también pueden causar siniestros.

El vehículo de Héctor Crespo es su medio de trabajo y no hay un día en el que no esquive un bache en Quito.

Crespo recuerda, que hace dos meses, una noche en la que llovía su vehículo cayó en un hueco, en la avenida 6 de diciembre (sector norte).

“Me vi perjudicado con la llanta, el aro y parte del amortiguador también sufrió daños. En esa oportunidad fue de tal magnitud el impacto, que hasta tuve que ir en una guincha”, cuenta el hombre que no solo perdió horas de trabajo, sino dinero pues debió pagar entre los repuestos y la guincha, más de $150.

El caso de Héctor no es el único. El carro de Wolfang Durán, quien trabaja en delivery, cayó en un hueco y el rin de dos de sus llantas se dobló.

“También esto ocurre mucho en zonas de la parte de Cumbayá y Tumbaco, donde tengo compañeros, y tienen los aros de las llantas doblados o daños en los amortiguadores”, comenta

Parches sobre baches

En 2017, la comisión de movilidad del Concejo Metropolitano conoció el Plan Operativo de Rehabilitación Vial de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) ya que el 80% de las vías en Quito había cumplido su vida útil. Actualmente, la situación es la misma, 8 de cada 10 calles tienen baches o parches que pronto serán baches de nuevo.

Solo entre 2017 y 2019, el Municipio asignó cerca de 49 millones al plan de repavimentación. Sin embargo, los cambios de administraciones, la falta de maquinaria y estudios técnicos sobre la carga vehicular han hecho que el proceso no siga su curso y las calles vuelvan a su mal estado. Así lo explica Olger Valdivia, ingeniero civil.

Carolina Villacís, ingeniera civil, dice que otra causa para que una repavimentación no funcione es el  usar un sello que no era adecuado para unir la estructura vieja con la nueva o puede ser que el pavimento nuevo cuando lo colocaron no estaba a la temperatura adecuada.

Durante su posesión como alcalde de Quito, Santiago Guarderas, indicó que impulsará un plan “agresivo de bacheo” de las calles de la ciudad. Al momento, tras menos de tres meses de gestión,  se han repavimentado 5,2 kilómetros.

 Daños mecánicos = accidentes

LA HORA realizó una encuesta en la que preguntó a la ciudadanía ¿ha sufrido tu carro daños por los baches en Quito? El 80% de 200 votantes contestó que sí.

Carlos Cueva, dueño propietario de Mekatron, dice que los principales daños que sufre un vehículo a causa del mal estado de las vías cayendo a un bache, por ejemplo,  es que se desalinee, se pueden reventar las llantas, se pierde el balance del aro o se dañan los cuchos o pujes del amortiguador.

Cueva destaca que ha tenido un incremento de atenciones a carros por cambio de amortiguadores. “Solo hoy cambié a tres carros, eso se sabe hacer mensual”, detalla.

Los daños mecánicos pueden, no solo representar gastos, sino también provocar accidentes. “El frenado del carro va a tardar más, cuando esté con un amortiguador malo y en las curvas el amortiguador lo que hace es dar estabilidad que no va a tener”.

Otro de los problemas es el daño en la dirección, lo que hace que el chofer no tenga el control del volante.

Cueva detalla que los quiteños invierten, una vez al año, en la revisión anual de sus autos que es un requisito para la matriculación. Pero tener que hacer esto, dos o tres veces genera fuertes gastos que varían de acuerdo al tipo de auto y repuestos.

Por ejemplo, el cambio de amortiguadores en un carro Aveo podría costar entre $80 y $120. Mientras que un Ford o Toyota podría llegar hasta $700.

Esto se ve reflejado en estudios citados por el colectivo ‘Constructores Positivos’ en los que se calcula que los daños vehiculares, por calles en mal estado, representan para los ciudadanos de entre $20 millones y $30 millones al año. (AVV)

Caer en un bache daña los amortiguadores de un carro. El cambio de estos puede costar entre $80 y $700.
Quito tiene 8.900 kilómetros de vías

Sobre el exalcalde de Quito, Jorge Yunda, la Fiscalía abrió una investigación por la supuesta existencia de irregularidades en contratos de repavimentación.

 

Costos e impuestos enlentecen la telefonía móvil en Ecuador

Las quejas de los usuarios son constantes sobre acceso y calidad.

Las arcas del Estado han recibido millones de las operadoras, pero el servicio no ha mejorado ni se ha ampliado su cobertura. 

Este 25 de noviembre de 2021, la Asociación Global del Ecosistema Móvil (GSMA) develó un nuevo informe que, entre sus principales conclusiones, establece que los altos impuestos y costos cobrados a las operadores de telefonía móvil han provocado que no se invierta en mejoras tecnológicas y de servicio.

Los usuarios ecuatorianos se han visto directamente afectados porque la velocidad de descarga es 40% menor que la media regional. Además, se ha retrasado en más de un año la meta de alcanzar una cobertura del 80% en 4G.

El resultado es que el internet móvil es de los más caro y lentos de América Latina.

“En Ecuador, los pagos anuales, en particular las tasas administrativas por uso del espectro, se han vuelto una porción creciente del costo de este recurso. Esta fuerte carga ha reducido la capacidad y los incentivos para invertir de los operadores, perjudicando a los usuarios”, señala Lucas Gallitto, director para América Latina de GSMA

El estudio asegura que el costo del espectro en Ecuador está tres veces por encima del costo de la media regional. Mientras en 2010 representaba el 10% de los ingresos recurrentes de los operadores, ahora se come el 16%.

Adicionalmente, se ha entregado un menor volumen de espectro que sus pares en otros países de América Latina. A fines de 2020, Ecuador había asignado alrededor de 280 MHz de espectro para uso móvil, muy por debajo del promedio regional de 400 MHz.

Así, se configura un escenario de poca eficiencia donde hay un espacio grande de crecimiento, pero que es desaprovechado porque se privilegia cobrar más a las operadoras. No hay innovación ni incentivos de mejora

Gallitti recalcó que el alto costo, definido en un gran porcentaje por el Estado, y no por oferta y demanda, ha generado efectos negativos tanto en el despliegue de nuevas redes como en la calidad del servicio de telefonía móvil en el país.

De acuerdo con el estudio, la renovación de la banda de 1900 MHZ fue siete veces más cara que la medida en América Latina; y los de banda de 900 y 1700 MHZ fue cinco veces más alta.

Todas estas situaciones deberán ser tomadas en cuenta por el actual Gobierno dentro del proceso de negociación que ya lleva a cabo con las empresas de servicios móviles para la renovación de los contratos de concesión de espectro. Ese proceso debe concluir en el 2023.

Dentro de la reforma tributaria que se está tratando en la Asamblea, las autoridades nacionales han incluido la posibilidad de que las empresas de telefonía puedan pagar parte del espectro con inversiones directas para ampliar los servicios para sectores remotos.

En los últimos años, los impuestos y tasas cobradas a las operadoras no se han destinado a mejoras en el sector de telecomunicaciones, sino que han ido al saco roto del presupuesto estatal para cubrir gasto corriente.

Así, por ejemplo, los Gobiernos de los periodos anteriores recibieron más del doble de lo necesario para cerrar la brecha digital, pero lo malgastaron en otros fines. (JS)

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El sector rural está a las puertas de una crisis en 2022

Los pequeños productores son los más vulnerables a la crisis.

Los precios de los insumos importados, problemas con la mano de obra, falta de planes y ayudas a los productores, cocinan un panorama sombrío para el campo.

Paso a paso es, cada vez, más evidente la configuración de una tormenta perfecta para el sector agrícola y pecuario. El aumento en el precio del gas natural, a niveles superiores a los alcanzados en la crisis de 2008, está provocando un creciente encarecimiento y escasez de importantes insumos como fertilizantes, herbicidas, nitrogenados, urea.

Los precios de los insumos han tenido un salto de entre el 40% y 100%. Esta situación ha puesto por las nubes los costos de producción en el campo ecuatoriano (a nivel mundial también), lo que da como resultado que se restrinjan al mínimo, o de plano no se hagan nuevas inversiones en el sector de cara a 2022.

El empresario y agricultor Geancarlo Murrieta explicó que «al no poder sembrar porque sería salir a pérdida, los campos se quedarán botados y con ello se dejará de requerir de mano de obra. Juro que no es pesimismo, es una dolorosa realidad».

En otras palabras, la escasez y encarecimiento de materias primas para la siembra podrían provocar, a su vez, escasez o una provisión limitada de algunos de los principales productos agrícolas en el mercado nacional. Eso, por su parte, empujaría un aumento de precios y del costo de la canasta básica.

De acuerdo con Murrieta, la producción agrícola, bajo las condiciones actuales, no es negocio a menos que sea lo suficientemente grande para tener economías de escala o la productividad por hectárea esté por encima del bajo promedio nacional.

Cereales, verduras y hortalizas, inclusive productos cárnicos y lácteos (pastizales para el ganado) requieren una serie de productos químicos cada vez más costosos. Asimismo, los precios de otras materias primas precios como el trigo y maíz se han disparado a niveles  a los de 2012.

Loren Vera, por su parte, puntualizó que, a pesar de que el año pasado incursionó en con su esposo en la siembra de arroz y soya, ahora el proyecto se queda en suspenso.

«Este ciclo no vamos a sembrar, los costos de los fertilizantes y ciertos otros productos están por los cielos», acotó

A escala mundial, la envergadura de la crisis se visibiliza en situaciones como el riesgo creciente de que Brasil no pueda cumplir con sus compromisos de exportación de café. Asimismo, otros países como Rusia y China están limitando sus ventas al exterior porque la caída de su producción local se está quedando corta frente a la demanda interna.

Por el lado de la oferta de insumos, los problemas alcanza a la gigante noruega Yara, la cual ha anunciado que reducirá en 40% su fabricación de amoniaco y otros materias primas para la producción agrícola como consecuencia de los precios récord de gas natural.

Fernando Ríos, mediano productor, comentó que en Ecuador se debería estar pensando en ayudas directas a los agricultores, en lugar de exigir el mantenimiento del subsidio a los combustibles.

«Lamentablemente, la economía nacional no está preparada. No existe reservas ni tecnología para enfrentar crisis y shocks externos; pero se debería estar hablando de cómo evitamos una caída del agro», concluyó. (JS)

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Gobierno plantea 4 acciones para bajar los pasajes aéreos

Los costos en el mercado aeronáutico ecuatoriano siguen siendo altos.

Se busca ampliar la competencia y el número de vuelos disponibles, tanto nacionales como internacionales. Los resultados se verán a mediano plazo.

El ministro de turismo, Niels Olsen, reconoció que uno de los consensos dentro de la sociedad ecuatoriana es que se debe conseguir que los pasajes aéreos tengan costos accesibles a cada vez más personas.

Para lograr este objetivo, el funcionario aseguró que el Gobierno le apuesta a una combinación de acciones.

En primer lugar, se dio un paso en el mejoramiento de la competitividad de las aerolíneas con la eliminación del 5% del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD). Esta medida no tiene efectos inmediatos, pero reducirá los costos de operación de las empresas y permitirá firmar acuerdos de Cielos Abiertos con Estados Unidos y Panamá durante 2022.

En segundo lugar, se apunta a incentivar la apertura de nuevas rutas y frecuencias en aeropuertos secundarios. Así, a través de reducción de tasas, se premiará a las aerolíneas que establezcan, por ejemplo, vuelos regulares desde y hacia destinos con poca oferta como Santa Rosa, Latacunga y Esmeraldas.

Las mismas rebajas de tasas se implementarán, mediante acuerdo ministerial, para destinos internacionales.

En tercer lugar, Olsen recalcó que se está trabajando en estimular la demanda a través de la promoción de Ecuador en conjuntos con las aerolíneas.

A finales de noviembre 2021, 15 productos turísticos y 6 aerolíneas internacionales presentarán las ventajas del país a más de 150 agentes, tour operadores y prensa en Estados Unidos.

Más mercado y menos regulación

En cuarto lugar, todas las acciones anteriores confluyen en la meta de ampliar el mercado para que la competencia abarate los pasajes. El Gobierno no contempla ningún tipo de mecanismo de control de precios.

«¿Regular los precios es la solución? No. La industria aeronáutica responde a oferta y demanda. Como gobierno necesitamos crear un clima favorable para impulsar la competencia. Regular los precios causaría el efecto contrario», puntualizó el ministro de turismo.

Sin embargo, el funcionario reconoció que los resultados no serán inmediatos.

«Me gustaría decirte que sí; sin embargo, toma tiempo. Lo importante es que ya empezamos y poco a poco se están viendo resultados», acotó.

Hasta el momento, entre los principales resultados visibles se detallan: la apertura de vuelos directos a New York, Lima y Coca por parte de Avianca; nueva conexión a Loja y Cuenca, además de frecuencias adicionales a Manta con Latam; más vuelos a Houston a través de United Airlines.

Finalmente, el pasado 16 de noviembre 2021, se lanzó al mercado una nueva aerolínea nacional con el nombre de EquinoxAir. En un inicio, esta aerolínea cubrirá la ruta Quito- Guayaquil, con la conexión a las Islas Galápagos. (JS)

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El 68% del pasaje aéreo desde Ecuador son tasas e impuestos

El transporte aéreo sigue siendo caro en el país, a pesar de la eliminación del ISD al sector.

Una de las cargas más pesadas es el tributo llamado Ecodelta, el cual grava con $50 todo pasaje emitido desde Ecuador hacia otro país

Se considera que una de las principales trabas para potenciar a Ecuador como destino turístico es el alto costo de los pasajes aéreos. Desde 2015, organismos internacionales como la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) han recomendado constantemente que se revise la estructura de tasas y tributos que terminan pagando los ciudadanos.

Por ejemplo, un pasaje Quito- Bogotá para la próxima semana tiene una tarifa por servicio de $96; pero a ese valor se suman $203,35 en una serie de recargos.

Recargos

  • Cargo por seguridad Quito: $3
  • Impuesto Aeropuerto Bogotá: $41
  • Impuesto Aeropuerto Quito: $57,67
  • Impuesto transporte Ecuador: $11,52
  • Impuesto turismo Colombia: $15
  • Impuestos facilidades aeroportuarias Ecuador: $5
  • Impuesto turismo Ecuador: $50
  • Impuesto tarifa administrativa Ecuador: $2,16
  • Tarifa administrativa web: $18

En otras palabras, el 68% de lo que se está pagando por el pasaje se paga a los gobiernos y a los administradores de los aeropuertos.

A través de su cuenta de twitter, Nicolás Larenas, piloto aeronáutico y analista de temas del sector, explica que solo reduciendo el impuesto al turismo en Ecuador (conocido como Ecodelta) se podría ver una diferencia apreciable en el costo final.

«Colombia también tiene un impuesto al turismo, pero es de $15 y se cobra a quienes viajan hacia el país. Acá se cobra $50 por salir de Ecuador», dijo.

El Gobierno de Guillermo Lasso ha reconocido que uno de los aspectos más perniciosos de ese tributo es que no solo que encarece el pasaje, sino que el 98% de lo recaudado no va a su supuesto objetivo de financiar la promoción turística del país, sino a la caja fiscal para todo tipo de gasto público.

Los altos costos no solo afectan a los viajes al exterior, sino que también se mantienen como un problema en el mercado interno. A vísperas de un feriado largo (cinco días) en noviembre, usuarios como Tito Torres comentó que los vuelos nacionales duplicaron su valor desde el inicio de la pandemia.

Así, por ejemplo, un vuelo Quito Guayaquil se puede encontrar en, al menos, $135 (adquirido con anticipación); pero llegar a más de $240 si se adquiere a última hora.

En estos casos, las tasas e impuestos representan entre el 40% y 60% del costo final.

La solución no es el control de precios

Larenas considera que se puede bajar los costos para los usuarios, pero la vía para hacerlo no es a través de controles de precios o la imposición de techos mínimos y máximos.

«La aviación mundial funciona en base a las reglas básicas del mercado de oferta y demanda, por lo que obligar a las aerolíneas a operar con topes o mínimos se contradice a la auto regulación del mercado e incluso, contra lo que podríamos decir, buenas prácticas impulsadas por IATA y otras organizaciones», sostiene.

En este sentido, lo que sí resultaría efectivo es impulsar la llegada de la mayor cantidad posible de nuevos competidores al mercado. Esa llegada no afectará a los operadores existentes, pero sí reducirá los precios.

En el caso de los impuestos, se puede trabajar en establecer un IVA diferenciado o reducido para el sector; bajar o eliminar el Eco delta y el tributo Ecuador Potencia Turística (se cobra sobre los pasajes emitidos en el extranjero con destino a Ecuador).

Por otra parte, aunque las tasas aeroportuarias y de seguridad financian el funcionamiento de los aeropuertos y las inversiones en infraestructura por parte de los concesionarios privados, sí se puede hacer optimizaciones para reducir la carga.

En Chile, por ejemplo, se logró reducir el 40% de esas tasas en el aeropuerto, según Arturo Merino Benítez, de Santiago.

¿Qué pasa con la eliminación del ISD?

A inicios de septiembre 2021, el Gobierno de Guillermo Lasso concretó su ofrecimiento de eliminar el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) para el sector aeronáutico.

Ese impuesto, sin embargo, no se estaba cobrando en los pasajes, sino que se cargaba a los ingresos de las operadoras o aerolíneas. En este sentido, su eliminación no tiene un impacto directo e inmediato en el costo para los usuarios.

Su real beneficio es que reduce los costos de operar desde el país y abre la puerta a que haya más competencia en el mercado. Así, con más jugadores ofreciendo vuelos, los costos deben ir reduciéndose en el mediano plazo.

El reto, tanto para los actuales como para los nuevos participantes, es establecer ahorros y optimizaciones en sus operaciones para que puedan obtener una buena utilidad sin depender de pasajes caros. (JS)

DATO:- Para evitar pagar más por compras de última hora, se recomienda que, en la medida de lo posible, se adquiera pasajes para rutas internacionales con tres meses de anticipación; y con un mes en caso de rutas domésticas.

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Salario medio de un trabajador ecuatoriano es hasta 26 veces menor que en economías más productivas

HECHO. Solo el 30% de los empleados en el país gana más de $400 mensuales.

Generar un empleo formal es más caro en el país, por los problemas estructurales, como un menor nivel de estudio.

En promedio, un trabajador ecuatoriano gana un poco más de $3.602 al año, o el equivalente a $300,2 mensuales. Ese nivel, que toma en cuenta tanto a los empleos formales como a los informales, es hasta 26 veces menor de lo que gana una persona en las economías con más ofertas laborales y más productivas del mundo.

Así, por ejemplo, a pesar de no tener establecido un salario mínimo por ley, Suiza es uno de los países con el ingreso medio más alto para sus trabajadores. Llega a los $95.365 al año, lo que representa casi $8.000 mensuales.

La lista de las 10 economías que mejor pagan se cierra con Bélgica, donde un asalariado medio recibe más de $57.000 anuales, es decir, casi $4.800 al mes.

A nivel de América Latina, Ecuador incluso no llega al promedio regional de $310 mensuales. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establece que en el país existen excesivos costos de contratación debido a que existe una productividad baja.

Inversión cara

Para generar cada nuevo empleo formal se necesitan, en promedio, alrededor de $15.000 en Ecuador. Sin embargo, la inversión en las economías más productivas del mundo es de menos de la mitad, es decir, por debajo de $7.500.

Esto se debe, según Vanessa López, economista y consultora empresarial, a que el mercado laboral ecuatoriano tiene varios problemas estructurales.

En primer lugar, los trabajadores tienen menores niveles educativos y de preparación en nuevas tecnologías. Menos de dos de cada diez empleados han completado la instrucción secundaria.

En segundo lugar, de la mano de esos bajos niveles de preparación, cada trabajador ecuatoriano es, en promedio, 90% menos productivo por cada hora laborada. Por ejemplo, un asalariado en el país necesita más de seis horas para producir lo mismo que uno en Suiza, o cuatro horas para equipararse a la productividad de países nórdicos como Islandia o Dinamarca.

Esa realidad no es solo responsabilidad del empleo, sino también de los deficientes niveles de inversión en tecnología e innovación.

De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), menos del 10% de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) tienen acceso a financiamiento para mejoras tecnológicas o de procesos productivos.

Ese nivel es determinante en la oferta laboral en el país porque las Pymes generan casi el 70% del empleo formal.

Las leyes no crean empleo

En Ecuador, la ley establece que todo trabajador debe ganar $400 al mes como mínimo. Sin embargo, solo tres de cada diez personas con algún tipo de ocupación económica alcanzan ese nivel de ingreso o uno mayor.

 López puntualizó que entre más restrictiva es una normativa laboral menos empleo de calidad se genera. “Los ingresos de los trabajadores no se pueden establecer por decreto. Las leyes deben facilitar la vida de empresarios y trabajadores, crear condiciones para la inversión y la contratación, pero no poner camisas de fuerza”, acotó.

De acuerdo con Andrés Viteri, consultor en optimización empresarial, el país debe ir a contracorriente de su práctica habitual de crear modalidades de contratación para cada sector o actividad.

“Más del 80% de las contrataciones actualmente se concentran en cinco tipos de contratos. Hay que fortalecerlos y ampliar el espacio para la negociación directa entre empleado y empleador. Solo así se podrá cumplir con la oferta de campaña de subir a $500 el salario mínimo”, dijo.

¿Cuántos trabajadores precarios realmente tiene Ecuador?

Según el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), se considera que un ecuatoriano tiene un empleo adecuado cuando gana $400 o más al mes, o si tiene acceso a beneficios como la afiliación a la seguridad social.

Con corte al 31 de agosto de 2021, se registran 2’770.656 personas que se benefician de esas condiciones. Pero, la pregunta de fondo es si ganar más de $400 significa no estar precarizado.

Los bajos niveles de ingresos tienen consecuencias directas como poca o nula capacidad de ahorro, y, solo eso ya constituye menor calidad de vida y perspectivas a mediano y largo plazo.

Según la consultora internacional Procesos, al menos la mitad de los, en teoría, empleados adecuados en Ecuador tienen niveles de ingresos menores a $800.

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