Puestos vacantes en tres mercados de Píllaro

Aporte. Varias son las secciones en las que hay puestos disponibles.

La preocupación de comerciantes de diferentes centros de comercio de Píllaro y de las autoridades es latente debido al incremento del comercio informal.

Por ello, desde la Municipalidad se impulsa una iniciativa para que más comerciantes ingresen a los puestos disponibles en los mercados San Juan, San Luis y Mayorista.

A decir de las autoridades, desde la Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad, se ofrece la información necesaria de los puestos disponibles, así como la asistencia y acompañamiento para el trámite de adjudicación.

Los interesados pueden acercarse hasta las oficinas de esta dependencia ubicada en el primer piso del edificio Municipal.

Los comerciantes esperan que estas acciones permitan la reactivación económica en los diferentes centros de abasto del cantón.

Marcia Siza, comerciante, comentó que se requiere de la colaboración de la ciudadanía a fin de generar espacios seguros y ordenados para el desarrollo de Píllaro. (FCT)

Niños y adolescentes trabajan para comprar uniformes y útiles escolares

Problema. El comercio informal es uno de los más recurrentes trabajos donde se emplean niños.

Como cada mañana Silvia, de 9 años, llega hasta el centro de Ambato para, junto con sus padres, sumarse al comercio informal.

Caramelos, frutas, papel higiénico, entre otros son los productos que la pequeña lleva entre sus cosas.

Ella recorre diferentes calles tratando de vender los productos, asegura que esta semana debe reunir dinero para comprar la lista de útiles.

La niña es oriunda de Santa Rosa y aunque sus padres no la obligan a trabajar, ella pone ganas para ayudar y generar recursos para su casa, pues sabe que solo así podrá conseguir todos los materiales para seguir estudiando.

Me gusta mucho leer, me encantan los cuentos, las historias”, asegura al tiempo de comentar que en vacaciones logró reunir para comprarse una maleta nueva que le gustó mucho.

La madre de Silvia indicó que ella tiene dos hijos más, uno de 14 y otra niña de 6, y lamentablemente no le alcanza para darles a todos uniformes nuevos por ello Silvia y su hermano mayor son los que ayudan a trabajar.

En otro lugar de Ambato, en los alrededores del mercado Central, se encuentra Roció, nombre protegido, tiene apenas 11 años y ya lleva varios años ayudando a sus padres en la venta informal de productos agrícolas como tomate, limón, choclos.

 

 

Trabajo infantil

  • Trabajo peligroso: El trabajo infantil peligroso es aquel que pone en peligro la salud o la seguridad de un niño o niña, ya sea por su naturaleza o por las condiciones en las que lo realiza.
  • Tareas domésticas: Se considera que un niño o niña realiza tareas domésticas, cuando participa en tareas dentro del mismo hogar por 14 horas o más de lunes a viernes.

 

 

Para ella lo más importante es vender la mercadería que su madre le encarga, pues eso ayudará para que puedan comprar zapatos para el nuevo año lectivo.

“Siempre ayudamos a mi mamá y en vacaciones mejor salimos todos los días y vendemos más”, comentó al asegurar que necesita zapatos y zapatillas, pues usará el uniforme de los años anteriores.

Israel, de 10 años, recorre las calles con una caja de mascarillas y otra de caramelos, es parte del trabajo que realiza.

El pequeño trata de sonreír y jugar con los conocidos, mientras que ofrece a la gente que pasa sus productos.

 


TOME NOTA
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 
desde hace cuatro años, el número de niños que trabajan
ha aumentado en 8,4 millones en el mundo.

 

“No se vende mucho”, comenta mientras indica que hace ya varios años que trabaja y lo seguirá haciendo, aunque ingrese a clases, pues en la mañana asiste a las aulas y en la tarde trabaja, mientras que los deberes los realiza en la noche.

El padre de Israel manifestó que la situación económica es difícil por ello aún no compra uniformes, espera que le permitan a su hijo asistir con otra ropa hasta la próxima semana, donde aspira a vender más productos para comprar lo que Israel necesita.

 

 

EL DATO
En Quito, Guayaquil, Cuenca, Machala y Ambato, 
la tasa de trabajo infantil oscila entre el 0,7% y el 3,4%.

Los datos

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) más del 7.1% de la población infantil ecuatoriana de entre 5 y 14 años trabaja.

Además, da a conocer que el segundo trimestre de 2019, el 8,4% de los niños de entre 5 y 14 años de edad trabajaba, la cifra bajó a 7,4% en el mismo período de 2021 y a 7,1% en 2022.

El INEC también da a conocer que el trabajo infantil es un problema de los 221 cantones de Ecuador y en las cinco ciudades más grandes, como Quito, Guayaquil, Cuenca, Machala y Ambato, la tasa oscila entre el 0,7% y el 3,4%.

 

 

CIFRAS

  • 7.1% DE LA Población infantil ecuatoriana de entre 5 y 14 años trabaja.

 

 

Esta realidad se vive a pesar de los esfuerzos que se desarrollan desde las instituciones gubernamentales y de lo estipulado en el Código de la Niñez y Adolescencia.

Para la psicóloga Gisela Rodríguez, mucha gente de bajos recursos lleva a sus hijos a las calles y, aunque su afán no es obligarlos al trabajo, los orillan a que continúen en el mismo camino de pobreza, pues no existe una motivación más amplia para que puedan superarse.

La psicóloga aseguró que en la mayoría de niños se vuelve un hábito el trabajo y la posesión de dinero, situación que no la vive si es que trabajan, por ello deciden solo trabajar y alejarse de las aulas. (FCT)

 

 

Edad límite para empezar a trabajar

El Código de la Niñez y Adolescencia (CNA) define como edad mínima para el trabajo a los 15 años, considerando todo tipo de trabajo incluyendo el servicio doméstico.

En el caso del trabajo adolescente desde los 15 años, se plantea un límite de seis horas diarias a la jornada laboral durante cinco días a la semana, siempre que no perjudique el derecho a la educación y cumpla con todas las garantías legales y laborales, como mecanismos para proteger su integridad y garantizar su desarrollo.

Adicionalmente, se requiere de la autorización de los padres.

Informalidad arrastra a los niños a la calle

Trabajo. Varias son las actividades que realizan los menores de edad en la calle.

Entre juegos y risas, Darwin de 10 años, recorre las calles de Ambato junto a su madre quien vende frutas y legumbres.

Él acompaña a su madre junto con su hermana de 8 años, “a veces yo vendo más que mi mami”, cuenta mientras ordena unas mandarinas en fundas para continuar con la venta.

El pequeño asegura que es de una comunidad de Quisapincha, sus padres son de escasos recursos y que se dedican a la venta informal desde hace ya varios años.

“Nosotros veníamos con ellos porque no había con quien quedarnos y aprendimos a vender”, dijo al tiempo de asegurar que no abandonaron los estudios, pues reciben clases virtuales en el celular de su padre.

Caso similar es el que vive Javier, de 6 años, quien acompaña a su padre mientras limpia parabrisas o vende papel higiénico en los semáforos.

En cada cambio de luz del semáforo el pequeño corre con una franela para limpiar los espejos de los vehículos esperando unas monedas.

Como ellos, varios son los niños que se ven en los alrededores de los mercados, en paradas de buses, en los semáforos o en los parques de la ciudad, la mayor parte de ellos no estudian y los que sí lo hacen ingresan a medias de forma virtual.

Preocupación

Ángel Rodríguez, director del Hogar Santa Marianita, manifestó que la callejización de los niños se ha incrementado debido a diferentes factores, uno de ellos es la movilidad.

Según el experto, la realidad social y económica que vive el país hace que varias personas y familias enteras que experimentan situación de pobreza que impulsan a buscar sustento en las calles.

Mencionó, además, que el proceso migratorio de las comunidades hacia la ciudad e incluso hacia el extranjero hace que las familias se rompan y que los niños se queden a cargo de abuelos, tíos y más familiares que buscan recursos económicos en el comercio informal.

Desde el Consejo Cantonal para la Protección de Derechos de 
Ambato se articulan acciones con centros de atención.

Acciones

Desde el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) se informó que en Tungurahua se atiende a 960 niños y adolescentes tanto en las parroquias rurales que son las expulsoras, como en los sectores urbanos en donde se evidencia el crecimiento de la callejización.

Según se explicó, esta población se concentra a realizar actividades de comercio informal, por ello se está laborando con la modalidad de erradicación progresiva de trabajo infantil con 12 equipos de profesionales multidisciplinarios que realizan abordajes y acompañamiento a las familias de los niños identificados.

Además, desde el Consejo Cantonal para la Protección de Derechos de Ambato se articularon acciones con centros de atención a niños rescatados en las calles a fin de prevenir el trabajo infantil. (FCT)

 

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Deltacrón, nueva variante de coronavirus

Más división que ventas en los mercados

Reclamos. Comerciantes aseguran que se ha vendido puestos a gente nueva.

Algunos comerciantes denuncian supuestos actos de corrupción. La autoridad los desmiente.

La paciencia se agota en un grupo de personas que laboran en el mercado 17 de Diciembre, quienes hacen fuertes cuestionamientos ante la presunta venta “ilegal” de puestos.

A través de una rueda de prensa, un grupo de comerciantes, indicaron que muchos de sus compañeros se quedaron sin un lugar para ofertar sus mercaderías. Según ellos, desde que se dio la reubicación se observan rostros nuevos en esta área, quienes habrían pagado entre tres mil a cinco mil dólares por un local.

Pronunciamientos

Ammy Pérez recientemente vende mariscos en este mercado y manifestó que pagó tres mil dólares a un dirigente, a cambio de un espacio. “Escucho rumores que van a desalojar. No es justo que me quede sin puesto y sin mi dinero”.

Algunas personas revelaron que invirtieron 600 dólares para la construcción de la infraestructura, la misma que se levantó en el sitio donde funcionaba el estacionamiento.

Eduardo Rodríguez, integrante de la Asociación Manos Unidas, dijo que varios socios jurídicos se han quedado sin un espacio para trabajar. Cuestionó el accionar de ciertos funcionarios municipales y solicitó la intervención del burgomaestre para que se solucione este problema.

Otros mercados

Jorge Curipoma es parte del mercado La Alborada y asegura que el comercio ha decaído, ya que actualmente solo cinco compañeros acuden a laborar. “Sacaron a los comerciantes y vendieron los puestos”.

Las personas que trabajan en el mercado de barrio El Proletariado se sumaron a esta queja. En ese lugar laboran 32 socios, quienes aportaron una cuota económica para que se construyan aproximadamente 52 puestos.

“Pretenden hacer lo mismos y dañarnos el comercio. Habrá excedente de puestos, seguramente para venderlos y colocar a gente nueva que llega con mercadería que ya vendemos”, expresó uno de los comerciantes, quien prefiere mantener su identidad en el anonimato.

Respuesta

Olmedo Ludeña, titular de la Dirección de Mercados y Comercio en Santo Domingo, negó que existan actos de corrupción en los que estén involucrados funcionarios municipales e instó a las protestantes que acudan a la Fiscalía para que presenten las pruebas y denuncien.

“Hay personas nuevas en el mercado, pero han trabajado más de 20 años en la calle. Hay gente que ha invadido y se ha metido de manera irregular, pero estamos controlando aquello”, expresó Ludeña. (JD)

Cuotas
El pago de las mensualidades también fue crítica de algunos comerciantes, pues; decían que son muy altas. Ludeña dijo que cada metro cuadrado esta tasado en $ 4.86, lo que significaría que el local más grande no cancelaría más de $ 20.
El dato:
Olmedo Ludeña puntualizó que el mercado de La Alborada está a cargo de la Coordinación de Desarrollo Humano, porque existiría una disputa entre dos grupos.

Indisciplina ciudadana genera inseguridad en paradas de buses

Situación. La ciudadanía no tiene orden para esperar en las paradas, lo cual es aprovechado por la delincuencia.

En videos y fotografías quedan grabados los diferentes actos ilícitos que se registran en las paradas de buses urbanos del centro de Ambato, situación que preocupa a los usuarios.

El problema se agrava, según las autoridades, debido al desorden, indisciplina ciudadana y el incremento del comercio informal.

 

Realidad

Eran cerca de las 18:00 del lunes de feria, entre los gritos de oferta de productos, el anuncio del controlador del bus y el bullicio de la gente, se escuchó el grito de una mujer.

“Ladrón, ladrón”, dijo mientras un sujeto salió en precipitada carrera, y esquivaba a los comerciantes y usuarios que amontonados esperaban en la parada.

La ciudadana trató de perseguir al sujeto, sin embargo, este se esfumó entre la gente.

Esta es la realidad que a diario se vive en sitios como las paradas de la avenida 12 de Noviembre y Tomás Sevilla,  en la calle Juan B. Vela o cerca del mercado Modelo.

Verónica Buenaño, usuaria, aseguró que toma el bus frecuentemente en la parada de la avenida 12 de Noviembre y siempre debe estar al cuidado de sus pertenencias para evitar robos o hurtos.

“El celular me escondo por donde puedo y sostengo duro la cartera, una vez vi como a una chica le sacaban el celular de la mochila y me da miedo”, manifestó.

Teresa Yugcha, otra usuaria, aseguró que ha sido víctima de los dueños de lo ajeno por varias ocasiones e incluso ya sabe quiénes son los antisociales, pero muchas veces se escudan entre los mismos comerciantes que se aglomeran en las paradas.

Ella asegura que en realidad la inseguridad a diario se incrementa en estos sectores, pero la gente continúa aglomerándose.

“Es que no hay una señalética para que nos podamos ordenar y si unos pocos hacen fila llegan otros y se meten, por eso mejor cada uno sube como puede. No hay una cultura para tomar el bus en orden”, dijo.

 

EL DATO
Hasta el 2016 se hablaba de las ‘Paradas seguras’, 
pero el proyecto fue cancelado.

 

Desorden

Dorian Balladares, jefe de la Policía Judicial, manifestó que lamentablemente estos espacios son aprovechados para estos delitos, debido a las circunstancias que presenta el entorno, incluso indicó que todos los días existen individuos aprehendidos en delito flagrante.

“Falta trabajar con la comunidad a fin de tener espacios organizados, espacios controlados para que la confusión no sea utilizada por los delincuentes que aprovechan estas oportunidades para cometer sus delitos”, mencionó.

Según la autoridad, se dispone los operativos preventivos y los procesos investigativos son permanentes, además, se están desarrollando acciones para identificar a las bandas que laboran en estos sectores.

“Recordemos que hace no mucho tiempo fueron detenidos por un presunto delito de asociación ilícita varios ciudadanos que se dedicaban a cometer este tipo de delitos”, comentó.

Desde la Municipalidad de Ambato se conoció que con el Proyecto Bicentenario también existirá una regeneración y reubicación de varias paradas mejorando la percepción de seguridad en estos sitios. (FCT)

El comercio informal se desborda con la falta de agentes de control

Situación. El comercio informal empieza a ubicarse en otras calles céntricas del cantón.

12 de los 54 agentes de control Municipal de Ambato dieron positivo para Covid-19 durante la última semana de marzo, esto quiere decir, que actualmente la encargados del control del comercio informal entre otras competencias de la ciudad cuenta con 42 uniformados.

El coronel en servicio pasivo Fernando Torres, director de la Agencia de Orden y Control de la Municipalidad, mencionó que el reducido número de agentes de control perjudica el accionar en diferentes puntos de la ciudad.

“No es que los 54 agentes salen a la calle porque nos dividimos en dos grupos para realizar el trabajo desde la madrugada hasta la noche”, explicó el funcionario.

Patricio Carrasco, director del Consejo Municipal de Seguridad Ciudadana de Ambato (Comseca), en varias entrevistas también aseguró que el reducido número de agentes complica la labor que se debe realizar en el cantón, sin embargo, indicó que los operativos continúan ejecutándose de acuerdo a sus competencias.

 

Problemas

En las calles el comercio informal sigue avanzando, los vendedores solían ocupar los alrededores de los mercados del centro de la ciudad, pero actualmente ya se ubican en calles cercanas al parque 12 de Noviembre, Cevallos y Montalvo.

Las quejas de los dueños de negocios ubicados en esos sectores se enfocan en la falta de control, así lo asegura Pablo Martínez, dueño de un local ubicado en la Juan Benigno Vela, quien contó que desde el inicio de la emergencia sanitaria hay más personas tratando de ganarse la vida en las calles.

“No nos oponemos al trabajo de la gente, pero es necesario un control riguroso porque Ambato parece un mercado, antes era solo los lunes, ahora es casi todos los días”, explicó.

 

EL DATO
Actualmente se lleva a cabo un proceso de selección 
para que la ciudad cuente con 50 nuevos agentes.

 

Proceso

María Fernanda Solís, directora de Talento Humano del Municipio de Ambato, dijo que actualmente el proceso de selección de agentes de control se encuentra en pausa y que aún se espera la disposición de Alcaldía para retomarlo.

La selección se detuvo porque en el primer llamado realizado en diciembre del 2020 solo 11 aspirantes cumplieron con los requisitos solicitados.

En los próximos meses se realizará otra convocatoria para completar a los 50 aspirantes requeridos, quienes desarrollarán todo el proceso necesario para convertirse en agentes de control, hasta que eso ocurra, la ciudad continuará con un número reducido de uniformados en las calles. (RMC)

Alrededores de los mercados en Pelileo, copados de informales

Situación. Los vendedores se ubican en las veredas para ofrecer sus productos.

El comercio informal sigue ganando espacio en las calles de Pelileo, problema que se hace más visible durante los martes y sábados, días de feria en el cantón.

Los vendedores se ubican en los alrededores del mercado República de Argentina y de la plaza 10 de Agosto para expender un sin número de productos agrícolas, entre otros artículos como ropa, zapatos y bisutería.

Además de los comerciantes que recorren las calles a pie, también se pueden observar a otros que realizan la misma actividad, pero en carros particulares y camionetas evadiendo los controles que realizan los Agentes de Control Municipal de la ciudad.

Problemas

Las ventas autónomas generan inconvenientes a los propietarios de locales comerciales ubicados en el centro del cantón, así como también a los miembros de las plazas y mercados.

Carmen Moreno, vicepresidenta de los comerciantes que integran el mercado República de Argentina, dijo que la ciudadanía prefiere comprar en las calles evitando ingresar a los mercados.

“La informalidad aumentó desde que inició la emergencia sanitaria y eso provoca que los mercados pasen vacíos”, dijo la representante de los vendedores, quien aseguró que lo poco que se vende no genera los suficientes recursos para pagar el arriendo mensual por los cubículos.

Lidia Vaca, comerciante de la plaza 10 de Agosto, aseguró que la informalidad perjudica sus ventas, porque muchos de ellos venden los mismos productos que en los centros de acopio, pero más baratos.

“Nosotros aportamos todo al Municipio, pero vienen los informales se ponen en la calle y se llevan el dinero”, dijo la comerciante, quien aseguró que sus ventas disminuyeron un 40%.

 

EL DATO 
Pelileo cuenta con nueve plazas y mercados.

 

Situación

Daniel Oña, director de Servicios Públicos de Pelileo aseguró que la mayoría de comerciantes informales que ocupan las calles de la ciudad, llegan de otros cantones de la provincia.

Así mismo mencionó que los controles municipales son permanentes y que incluso se optó por reubicar a los vendedores autónomos en plazas con puestos vacantes para que desarrollen una actividad regularizada.

“Hemos pedido a los directivos de los mercados que nos acompañen como veedores para que quede constancia de los procesos de control que realizamos”, aseguró el funcionario municipal. (RMC)