El 90% de los ecuatorianos gana hasta $750 cada mes

HECHO. La mayoría de los ciudadanos hace ‘malabares’ para llegar a fin de mes.

Un poco más de 11 millones de ecuatorianos tienen ese nivel de ingresos, que es 2,66 veces menor que los $2.000 o más del segmento con mayores posibilidades.

Si se busca una explicación de por qué se puede definir al Ecuador como un país pobre, una de las evidencias más claras es la distribución de los ingresos. Del total de la población económicamente activa (12’236.130), solo el 1% recibe más de $2.000 al mes.

En el otro extremo, alrededor del 90%, es decir 9 de cada 10 ecuatorianos, alcanza una remuneración mensual de hasta $750, de acuerdo con cálculos basados en información del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censo (INEC) y organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Verónica Balseca, contadora y madre soltera de una niña, explicó que, incluso con título universitario y cursos de formación, su sueldo mensual llega a los $680.

“Vivo con mi hermana menor, pero ella apenas completa un poco más de $550. Al mes, como núcleo familiar, vivimos con un presupuesto de $1.200 para tres personas. Hay que hacer ‘malabares’ para que alcance. En la pandemia todo se complicó, pero desde antes se pagaba poco en el país”, dijo.

Aumento de la informalidad

Esta realidad tiene múltiples causas, pero una de las principales es que Ecuador tiene un tejido empresarial que crece poco, y un sector informal que está en constante expansión. El resultado es millones de personas a la ‘caza’ de pocos empleos formales, los cuales ofrecen bajos ingresos.

Así, aunque por ley se establezca el llamado Salario Básico Unificado (SBU) en $425 mensuales, después de la última subida decretada por el presidente, Guillermo Lasso, la realidad cuenta otra historia.

Dentro de la gran mayoría que gana hasta $750, más de 7,3 millones de personas (60% de la población) no supera un ingreso efectivo de $250 al mes.

Carlos Pinto, vendedor informal y padre de dos hijos, comentó que cuando era más joven se quedó a medio camino de una carrera universitaria, por lo que le ha tocado diferentes oficios.

“Con mi esposa, en los buenos meses, podemos juntar hasta unos $500 o $600. Con eso toca buscarle todas las vueltas posibles para que alcance. Hasta el chulco me ha tocado meterme cuando las cosas van peor, pero no lo recomiendo”, puntualizó.

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‘Todos somos clase media’

Dentro de las discusiones sobre el incremento en los pagos del impuesto a la renta, uno de los argumentos más repetidos es que “se está golpeando a la clase media”. Sin embargo, la pregunta de fondo es cómo se define a esa clase social en un país tan pobre como Ecuador.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado a finales de 2021, estableció que para estar en ese segmento se debe tener, en promedio, un presupuesto familiar de $860 mensuales.

Ese nivel es menor a los $2.000 de ingresos individuales recibidos por los ecuatorianos tiene que desembolsar más al Estado con la reforma tributaria del actual Gobierno.

David Jaramillo, economista, consideró que considerarse de clase media, dentro del debate público ecuatoriano tiene un gran componente aspiracional. “Para muchos significa, subjetivamente, haber superado las condiciones de vulnerabilidad y eventual pobreza que son parte de la vida cotidiana de millones, y al mismo tiempo, es mantener una aspiración del potencial futuro de llegar a ser de la clase alta. Así definido, subjetivamente, seguramente todos o la mayoría somos la clase media, porque no estamos tan mal, pero siempre quisiéramos estar mejor”, aseveró.

Uno de los problemas estructurales de Ecuador es que hay una base pequeña de personas con ingresos mayores a la media. Esa base, sobre todo en épocas de crisis, soporta más impuestos e incluso contribuciones especiales.

Eso solo cambiará, a mediano y largo plazo, con mayor formalización de la economía, más empleo adecuado y mayores ingresos.

¿Había una mejor alternativa a la subida del impuesto a la renta?

Sectores políticos, sociales y ciudadanos han reclamado que, antes de subir impuestos a los pocos que ya pagan, se debería cobrar a los evasores, y, por otro lado, hacer un recorte importante en el gasto público.

Sin embargo, la reducción de la evasión es a largo plazo. En C

hile, por ejemplo, un aumento de recaudación en el 5% por esta vía tomó 10 años de trabajo continuo. En el otro caso, el Gobierno ha asegurado que, hasta 2025, irá recortando poco a poco hasta sumar $3.000 millones de ahorro.

Por otra parte, las autoridades argumentan que se optó por las medidas de menos impacto para la mayoría de los ecuatorianos. En el acuerdo original con el Fondo Monetario Internacional (FMI), firmado por Lenín Moreno, se establecía medidas que habría afectado a todos, sin tomar en cuenta el nivel de ingresos: aumento de 3 puntos del IVA, impuesto a los décimos y utilidades, impuestos adicionales sobre los combustibles, eliminación de devoluciones de IVA, entre otros. (JS)

Con la pandemia la informalidad se incrementó, pero no solo en Ecuador, sino también en el resto de la región.
Con la pandemia la informalidad se incrementó, pero no solo en Ecuador, sino también en el resto de la región.

¿A qué clase socioeconómica pertenece usted?

La mayoría de las familias ecuatorianas tiene bajos ingresos.

Durante la pandemia, la llamada clase media se hundió; mientras crecieron la pobreza y indigencia. Solo el 2% de los hogares se considera como acomodado.

Actualmente, cinco de cada 10 ecuatorianos con algún tipo de empleo (formal o informal) ganan $500 o menos. Ecuador tiene una economía con bajos ingresos y pocas oportunidades laborales.

La crisis se inició en 2015, cuando se desinfló la burbuja de la segunda bonanza petrolera; pero los problemas estructurales se profundizaron con la pandemia.

En el debate público se tiende a simplificar y decir que en el país solo hay pobres o gente con recursos para tener una vida acomodada. Sin embargo, dentro de la economía nacional se pueden diferenciar seis clases socioeconómicas.

En el sótano de la escala se encuentra la llamada indigencia. Según un último informe de la consultora Kantar, una familia es considerada como indigente si sus ingresos no superan los $160 mensuales ($5 al día).

Asimismo, un hogar entra en la categoría de pobre si su presupuesto está entre $161 y $321 al mes. En otras palabras, si un núcleo formado por cuatro personas (padres y dos hijos) sobrevive con un máximo de $11 cada día.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 32,2% de la población ecuatoriana es pobre; es decir, alrededor de 5,8 millones de ciudadanos están atrapados en una situación en donde los ingresos familiares alcanzan, en el mejor de los casos, un poco más de la mitad de la canasta vital.

Ni pobres ni clase media

En una especie de limbo, o purgatorio entre la pobreza y la clase media está ubicado el 41% de las familias con ingresos de entre $322 a $802 mensuales. Este segmento socioeconómico es denominado como vulnerable y sus miembros son los principales candidatos para convertirse en pobres si no se generan más oportunidades laborales.

Así, 1,85 millones de hogares (cuatro miembros) sobreviven con hasta $27 diarios. Esta población dependen de un sector público ineficiente que, aunque gasta mucho, provee servicio de baja calidad en temas cruciales como salud y educación.

Antes de la pandemia, el 39% de la población era vulnerable. Sin embargo, el porcentaje más alto de los últimos años es 42% y se alcanzó en 2016, a pesar de que los 10 años previos el Estado casi se triplicó.

Por un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) puntualizó que «lo importante no es gastar más sino mejor». A pesar de eso, Ecuador todavía tiene número en rojo en cuanto a calidad: más del 30% de los presupuestos públicos se malgastan, se van en corrupción o no dan resultados para la gente.

¿Clase media en extinción?

La pandemia provocó un desplome de la llamada clase media. El porcentaje de familias en este segmento cayó del 26% al 21% en solo un año. De acuerdo con Kantar, un poco más de 946.000 hogares actualmente tienen ingresos entre $803 y $1.605 mensuales.

En teoría, esos ingresos alcanzan para cubrir los $712,12 de la canasta básica, pero hay pocos datos sobre la verdadera realidad de este sector.

Ecuador no existen estadísticas actualizadas y el último censo poblacional data de 2010. En otras economías como la chilena, por ejemplo, hay datos detallados de la clase media sobre nivel de consumo, vivienda propia, educación, entre otros.

Dentro de este mismo segmento, pero varios escalones más arriba, está la llamada clase media alta. Aproximadamente, un poco más de 495.000 familias tiene ingresos de entre $1.606 y $4.012 al mes.

La reforma tributaria, impulsada por el Gobierno de Guillermo Lasso, afectaría a la mayoría de esta clase media alta. Según Patricio Alarcón, ex presidente de la Cámara de Comercio de Quito, los profesionales jóvenes, que son los que realmente impulsan el consumo nacional, deberán pagar más impuesto a la renta para financiar al mismo Estado ineficiente de toda la vida.

Dos de cada 100 hogares en la clase acomodada

Finalmente, apenas el 2% de los hogares en el país, es decir alrededor de 90.115 familias, tienen ingresos mensuales de $4.013 o más, lo que los convierte en clase acomodada. Este segmento, durante la pandemia, cayó un 1%; pero en los últimos 20 años no ha tenido cambios significativos.

Ecuador no ha generado condiciones para que más gente ingrese al tope de la escala socioeconómica. El ascenso social se pone cada vez más cuesta arriba para la mayoría de la población.

Así, por ejemplo, antes de la pandemia, el Foro Económico Mundial calculó que, en promedio, una familia pobre necesita 9 generaciones para llegar a la clase media. (JS)

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¿Quiénes están dentro de la clase media ecuatoriana?

La clase media ha sido una de las más afectadas por la crisis.

Sus ingresos promedian los $860 mensuales. En promedio, una familia de clase media cubre la canasta básica y no paga impuesto a la renta.

En promedio, una familia típica de clase media tiene ingresos mensuales de $860. Sin embargo, esta clase social no es homogénea; es decir, abarca un amplio espectro de realidades económicas: clase media emergente, clase media media y clase media alta.

Según un informe del Banco Mundial (BM), publicado en julio pasado, si tiene ingresos de $13 a $70 diarios se la considera como parte de este segmento de la población. En otras palabras, como mínimo se necesitan $390 y como máximo $2.100 al mes.

Pero incluso en el nivel más alto, más de un contribuyente de clase media no paga impuesto a la renta. Actualmente, solo los que tiene ingresos mayores a $2.305 lo hacen, debido a los niveles de deducciones de gastos personales y los aportes al IESS.

Dentro del proyecto de Ley de Oportunidades, el Gobierno de Guillermo Lasso apuesta a que comiencen a contribuir con ese impuesto los miembros de la clase media alta. La carga sería de $192 al año, es decir, el 0,8% de sus ingresos anuales.

Familia y capacidad de consumo

La conformación de la familia de clase media sigue siendo la tradicional de mamá, papá y dos hijos. En promedio, los ingresos alcanzan para cubrir la canasta básica.

Solo 5 de cada 10 de esas familias de clase media tiene capacidad de ahorro. Pero gracias al acceso al crédito puede financiar cosas esenciales como la compra de una casa, un carro y el estudio de los hijos.

El 90% de los miembros de este segmento tiene deudas para cubrir ese tipo de necesidades. Para que eso sea posible, el nivel de bancarización de la clase media es cercano al 100% y tienen acceso a tarjetas de crédito.

Educación y empleo

En promedio, la clase media ecuatoriana tienen hasta el noveno grado de educación media. Actualmente, el 45% de los hijos de las familias de este segmento se gradúan de la universidad.

Alrededor de 5 de cada 10 empleos adecuados o formales en el país están ocupados por personas de la clase media. Según el BM, entre 2008 a 2014, un millón de personas ascendieron a la llamada clase media emergente, debido, en el 70% de los casos, a que accedieron a ingresos laborales estables. El restante 30% mejoró su estatus por beneficios públicos directos.

En otras palabras, el acceso a un trabajo de calidad es determinante para el ascenso social en el país. Por eso, la actual crisis pegó con más fuerza a la clase media. La pérdida de oportunidades laborales y la quiebra de empresas provocó que más 1,2 millones dejaran ese estrato social en el último año.

Las principales ocupaciones son: profesionales científicos, técnicos profesionales de nivel medio, personal de apoyo administrativo, directores y gerentes de pequeñas empresas, policías y militares. (JS)

DATO.- El 75% de la clase media está ubicado en las zonas urbanas del país.

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Un ingreso diario de $13 es el boleto para la clase media

La pandemia provocó el deterioro de calidad de vida a escala general

La pandemia deterioró el nivel de vida de la gente. Uno de los retos del Gobierno es plantear medidas que generen empleos de calidad.

Si una persona gana entre $13 y $70 diarios se puede considerar dentro de la llamada clase media. Según Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial (BM) para América Latina y el Caribe, una persona o familia es pobre si tiene ingresos menores a $5,50 al día, pero se vuelve clase media a partir de que genera algo más del doble de nivel mínimo.

«Son familias que tiene cierto poder adquisitivo; usualmente sus hijos van a las escuelas. Tiene un poco de ahorro y habitación sin problema. Son familias que ya han cubierto las necesidades más básicas del día a día, al contrario de las más pobres que deben pasar incluso días de hambre», acotó.

Sin embargo, la categorización del BM solo toma en cuenta el ingreso, pero hay otros factores cualitativos que determinan la calidad de vida. Por ejemplo, la clase media ecuatoriana es una de las peor conectadas y con menos acceso a servicios de calidad de la región.

Pandemia provocó retroceso de 20 años

La pandemia de la Covid-19 ha golpeado con más fuerza a la llamada clase media. Según  Jaramillo, la actual crisis significó un retroceso luego de cerca de 20 años de mejoramiento de las cifras sociales en la región.

En el caso de Ecuador, más de 1 millón de personas salieron de ese segmento económico y redujeron drásticamente sus ingresos y calidad de vida.

La institución prevé que la recuperación de la economía a niveles pre pandemia tomará entre tres y cuatro años; pero el aumento de la clase media es una meta de mediano y largo plazo. El primer paso que debe dar el Gobierno de Guillermo Lasso, en ese sentido, es brindar soluciones para que se genere más empleo de calidad. (JS)

 

Clase media ecuatoriana está menos conectada y tiene peores servicios que sus pares regionales

PROBLEMA. La mala conectividad complica el estudio y trabajo de las familias, generando pérdidas económicas y reduciendo oportunidades.

La crisis exacerbó problemas estructurales de conectividad, crédito y calidad de servicios de salud y electricidad para este segmento.

La pandemia golpeó, con especial énfasis, a la clase media ecuatoriana. Más de 1,2 millones salieron de esa condición social, hacia la clase económica baja y media baja, y quienes se quedaron tienen menos ingresos y necesidades no resueltas.

Previo a marzo de 2020, casi el 60% de las familias tenían ingresos diarios entre $30 y $70; pero ahora ese porcentaje se concentra entre $30 y $50. Es decir, se han perdido alrededor del 30% de los ingresos.

Según un nuevo estudio del Banco Mundial titulado ‘El gradual ascenso y la rápida caída de la clase media’, se ha retrocedido más de 10 años en los avances que se produjeron durante el último boom del precio de las materias primas.

La informalidad y el emprendimiento por necesidad crecieron más del 40% y las mayores caídas en el empleo formal se han dado en el sector de servicios y comercio. Además, durante las épocas de “vacas gordas” no se solucionaron los problemas estructurales que hacen más vulnerable a la clase media ecuatoriana.

Bajo acceso y mala calidad de servicio de internet

En comparación con sus pares regionales, los clasemedieros del país no solo tienen menos acceso; sino también menor calidad de internet fijo. El 55% de las familias reciben un servicio adecuado a sus necesidades, tanto en velocidad como confiabilidad (intermitencias, cortes, problemas).

La media en América Latina es de 70%, pero hay economías como la chilena, costarricense y uruguaya que superan ese porcentaje. Ecuador está en la parte baja de la lista, solo por encima de Bolivia, El Salvador, Honduras, Nicaragua, en donde el acceso es menor al 50%.

Esta realidad tiene un impacto directo no solo en las oportunidades presentes, sino también futuras. Rocío Luna, economista y socióloga, comentó que las familias pierden entre 10% y 15% de sus ingresos anuales por estas deficiencias.

“A futuro, los actuales niños crecen con vacíos educativos y de formación que reducen opciones laborales y planes de vida. Una buena conexión a internet cada vez más es tan importante como el acceso al agua”, dijo.

Diario La Hora solicitó información sobre la evolución de los reclamos por mal servicio de internet desde el inicio de la pandemia, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel).

Según estadísticas internacionales, la conexión puede ser hasta cuatro o cinco veces más lenta; y los problemas de conexión son hasta 30% más altos que en otros países vecinos.

Menos acceso al crédito

A nivel regional, seis de cada diez familias de clase media tienen acceso a crédito productivo y de vivienda. Sin embargo, en el caso del Ecuador, ese porcentaje es menor al 50%. Además, el monto promedio en el país es de menos de $5.000, mientras en el resto de América Latina supera los $8.000.

Ronald Vera, microempresario textil, comentó que todavía existen muchas trabas para obtener financiamiento y las tasas de interés no son viables para negocios que inician. “En Perú, por ejemplo, se puede obtener crédito productivo por menos de 5% de interés. Acá se debe pagar más del 10%. Los requisitos son demasiado inflexibles para los emprendedores”, acotó.

El porcentaje de acceso se reduce aún más si se toma en cuenta a las familias con jefas de hogar mujeres. En esos casos, menos del 20% consigue financiamiento no solo para el negocio, sino también para vivienda propia.

Malos servicios de electricidad

Aunque Ecuador tiene tarifas eléctricas que, en promedio, están por debajo de la media regional (0,1047 vs 0,16 por kilovatio/hora), la calidad del servicio está por debajo de los estándares. Así, sobre todo en la costa, los problemas de cortes de energía o intermitencias en los servicios son constantes.

En promedio, en un mes se puede llegar hasta 11 horas sin servicio, lo que provoca pérdida de productividad y de ingresos. En América Latina, ese número de horas está entre 5 y 8.

Fernando Salinas, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha, explicó que el país no maneja cifras detalladas e individuales sobre el impacto de la mala calidad de servicio para cada usuario o familia. “En otras partes se puede establecer cuántas horas de corte por usuario y cuantificar las pérdidas económicas. Aquí no hay eso y los reclamos pueden demorar meses sin garantía de obtener algún tipo de indemnización”, dijo.

Menos salud y alimentación

Otra arista de la crisis es que los sectores de clase media con menos ingresos, entre $13 y $20 diarios, han restringido su acceso a la salud y la alimentación durante la pandemia. Según una encuesta del Banco Mundial, casi la mitad de los miembros de las familias no han podido recibir todos los tratamientos médicos que han necesitado durante la emergencia sanitaria.

Ese porcentaje llega al 41,5% en Perú y a menos del 10% en Costa Rica.

Asimismo, se reporta que, en los últimos 30 días, alrededor del 40% de los adultos han tenido que saltarse al menos una comida al día por falta de dinero. Estas cifras visibilizan una clase media baja cada vez más vulnerable.

A la cola en acceso a internet de calidad

País % de familias
Chile 82%
Costa Rica 80%
Uruguay 77%
República Dominicana 75%
Argentina 72%
México 70%
Paraguay 69%
Brasil 68%
Colombia 65%
Perú 62%
Ecuador 55%
Bolivia 45%
El Salvador 40%
Haití 35%

La crisis económica arrastró fuera de la clase media a más de 1,2 millones de ecuatorianos

REALIDAD. El deterioro del mercado laboral redujo las oportunidades de desarrollo.

La capacidad de ahorro y consumo de la economía ecuatoriana fue gravemente afectada por la pandemia. Este segmento de la población económica se redujo del 32,2% al 24,7%.

En los primeros meses de la pandemia, cuando se implantaron las medidas más estrictas de confinamiento, el 77% de los hogares de clase media sufrió la reducción de alrededor del 50% de sus ingresos.

Según estimaciones de Unicef y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), esa reducción sólo se recuperó en los sectores con mejores condiciones económicas y, hasta diciembre 2020, provocó que la clase media se redujera del 32,2% al 24,7% de la población.

En otras palabras, la actual crisis arrastró fuera de ese segmento a 1 ‘236.482 personas o alrededor de 412.160 familias. Esas familias que en promedio conseguían ingresos de $860 al mes, ahora no superan los $420.

Con ese presupuesto mensual, ni siquiera se cubre la canasta vital de $501,17; mucho menos la canasta básica de $711,80.

Lorena Pumajero, dueña de un local de venta de almuerzos antes de la pandemia, comentó que desde abril de 2020 la situación se complicó y los ingresos de ese negocio como los de su esposo se fueron al suelo.

“Las ventas cayeron más del 80% y mi esposo se quedó sin trabajo en el sector de la construcción. Nuestros ingresos mensuales pasaron de más de $1.200 a menos de $500. Se ha recuperado algo, pero la situación sigue siendo muy complicada”, acotó.

Informales y vulnerables

Antes de la actual crisis, que no parece superarse en el inicio de 2021, cerca del 60% de la clase media contaba con un contrato formal de trabajo, y más de la mitad se desempeñaba en Pequeñas y medianas empresas (Pymes).

Esta situación, según Andrea Jaramillo, economista e investigadora, provocó que el impacto de la pandemia sea más fuerte. “La clase media, de la mano de la precarización del mercado laboral, ha venido retrocediendo desde 2015. En los últimos cinco años, anteriores a la pandemia, la economía del país sólo creció un promedio de 0,4%”, puntualizó.

Panorama

Las ayudas de emergencia y las propuestas como un gasto público adicional de alrededor de $2.400 millones para sostener los sistemas públicos de salud, educación y alimentación (planteado por Unicef), pueden impedir una mayor caída.

Sin embargo, a mediano y largo plazo solo el crecimiento económico, en porcentajes del 4% a 5%, y la generación de empleo de calidad permitirá recuperar el terreno perdido.

Entre 2005 a 2014, el aumento del precio internacional de las principales materias primas como el petróleo, la consolidación del sistema de dolarización y la generación de empleo de calidad provocaron que la clase media se duplicara.

Lamentablemente, a criterio de Alberto Acosta Burneo, analista económico, no se hicieron las reformas necesarias para construir un sector productivo más competitivo, dinámico y flexible. Es decir, se malgastó la bonanza en gasto público, pero se mantuvieron las mismas estructuras, por lo que un gran porcentaje de los puestos creados en el sector público no se pudieron mantener. (JS)

¿Por qué es importante la clase media?

Según Santiago García, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, el 75% de la clase media está ubicada en las zonas urbanas y tiene, en promedio, hasta el noveno grado de educación media. Además, este segmento representa alrededor del 8% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Su importancia radica en que es la que más invierte en educación y más ahorra. Asimismo, cuando un país tiene una creciente clase media aumenta el consumo; el establecimiento de nuevos negocios; y se promueve la estabilidad social y política.

Las principales ocupaciones dentro de este segmento son los puestos de directores y gerentes de pequeñas y medianas empresas; profesionales científicos, técnicos y profesionales de nivel medio, microempresarios.

“Al ser mayoritariamente asalariados, la aspiración predominante es que la economía funcione bien para conseguir y mantener un empleo. Es decir, les interesa que exista altos niveles de producción y crecimiento”, acotó García.