¿A qué clase socioeconómica pertenece usted?

La mayoría de las familias ecuatorianas tiene bajos ingresos.

Durante la pandemia, la llamada clase media se hundió; mientras crecieron la pobreza y indigencia. Solo el 2% de los hogares se considera como acomodado.

Actualmente, cinco de cada 10 ecuatorianos con algún tipo de empleo (formal o informal) ganan $500 o menos. Ecuador tiene una economía con bajos ingresos y pocas oportunidades laborales.

La crisis se inició en 2015, cuando se desinfló la burbuja de la segunda bonanza petrolera; pero los problemas estructurales se profundizaron con la pandemia.

En el debate público se tiende a simplificar y decir que en el país solo hay pobres o gente con recursos para tener una vida acomodada. Sin embargo, dentro de la economía nacional se pueden diferenciar seis clases socioeconómicas.

En el sótano de la escala se encuentra la llamada indigencia. Según un último informe de la consultora Kantar, una familia es considerada como indigente si sus ingresos no superan los $160 mensuales ($5 al día).

Asimismo, un hogar entra en la categoría de pobre si su presupuesto está entre $161 y $321 al mes. En otras palabras, si un núcleo formado por cuatro personas (padres y dos hijos) sobrevive con un máximo de $11 cada día.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 32,2% de la población ecuatoriana es pobre; es decir, alrededor de 5,8 millones de ciudadanos están atrapados en una situación en donde los ingresos familiares alcanzan, en el mejor de los casos, un poco más de la mitad de la canasta vital.

Ni pobres ni clase media

En una especie de limbo, o purgatorio entre la pobreza y la clase media está ubicado el 41% de las familias con ingresos de entre $322 a $802 mensuales. Este segmento socioeconómico es denominado como vulnerable y sus miembros son los principales candidatos para convertirse en pobres si no se generan más oportunidades laborales.

Así, 1,85 millones de hogares (cuatro miembros) sobreviven con hasta $27 diarios. Esta población dependen de un sector público ineficiente que, aunque gasta mucho, provee servicio de baja calidad en temas cruciales como salud y educación.

Antes de la pandemia, el 39% de la población era vulnerable. Sin embargo, el porcentaje más alto de los últimos años es 42% y se alcanzó en 2016, a pesar de que los 10 años previos el Estado casi se triplicó.

Por un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) puntualizó que «lo importante no es gastar más sino mejor». A pesar de eso, Ecuador todavía tiene número en rojo en cuanto a calidad: más del 30% de los presupuestos públicos se malgastan, se van en corrupción o no dan resultados para la gente.

¿Clase media en extinción?

La pandemia provocó un desplome de la llamada clase media. El porcentaje de familias en este segmento cayó del 26% al 21% en solo un año. De acuerdo con Kantar, un poco más de 946.000 hogares actualmente tienen ingresos entre $803 y $1.605 mensuales.

En teoría, esos ingresos alcanzan para cubrir los $712,12 de la canasta básica, pero hay pocos datos sobre la verdadera realidad de este sector.

Ecuador no existen estadísticas actualizadas y el último censo poblacional data de 2010. En otras economías como la chilena, por ejemplo, hay datos detallados de la clase media sobre nivel de consumo, vivienda propia, educación, entre otros.

Dentro de este mismo segmento, pero varios escalones más arriba, está la llamada clase media alta. Aproximadamente, un poco más de 495.000 familias tiene ingresos de entre $1.606 y $4.012 al mes.

La reforma tributaria, impulsada por el Gobierno de Guillermo Lasso, afectaría a la mayoría de esta clase media alta. Según Patricio Alarcón, ex presidente de la Cámara de Comercio de Quito, los profesionales jóvenes, que son los que realmente impulsan el consumo nacional, deberán pagar más impuesto a la renta para financiar al mismo Estado ineficiente de toda la vida.

Dos de cada 100 hogares en la clase acomodada

Finalmente, apenas el 2% de los hogares en el país, es decir alrededor de 90.115 familias, tienen ingresos mensuales de $4.013 o más, lo que los convierte en clase acomodada. Este segmento, durante la pandemia, cayó un 1%; pero en los últimos 20 años no ha tenido cambios significativos.

Ecuador no ha generado condiciones para que más gente ingrese al tope de la escala socioeconómica. El ascenso social se pone cada vez más cuesta arriba para la mayoría de la población.

Así, por ejemplo, antes de la pandemia, el Foro Económico Mundial calculó que, en promedio, una familia pobre necesita 9 generaciones para llegar a la clase media. (JS)

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