Canchón del mercado Reina del Cisne permanece cerrado a la venta informal

VENDEDORES. Las calles aledañas al mercado Reina del Cisne se llenaron de vendedores informales.

Desde tempranas horas del jueves 12 de mayo de 2022, agentes de la Policía Nacional y Municipal se ubicaron en los exteriores del canchón del mercado centro comercial ‘Reina del Cisne’ para evitar el ingreso de los expendedores informales, ya que el Municipio de Loja resolvió reubicarlos en el tercer piso de este centro de abastos, situación que causó malestar en los comerciantes.

Situación

La resolución del cierre fue tomada tras un informe presentando por la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) donde se indica que la parte posterior del mercado no cuenta con las medidas higiénicas necesarias para el expendio de productos.

Ligia Rodríguez, concejala del cantón y presidenta de la Comisión de Mercados del Municipio, asegura que la decisión tomada por la alcaldesa Patricia Picoita, solamente ha generado caos.

“Le solicitamos a la alcaldesa que abra inmediatamente el canchón porque la gente no puede estar en las calles. La Arcsa evaluó todo el mercado, no solo la parte exterior, además, está claro que aquí existe más limpieza que adentro del centro, por eso no justificamos este acto”, agrega.

María Teresa Agila, quien lleva comercializando sus productos en el canchón por tres años, expone que no fueron informados de la reubicación en ningún momento y todos los alimentos que pretendían vender para el sustento del día se quedaron almacenados en la bodega. Además, un asesor de la alcaldía les manifestó que “si las puertas no se abren, que vendan en las calles”, sin embargo, María no comparte esa solución.

Por su parte, Fernando Vaca, Comandante de la Subzona Loja No. 11, expresó el apoyo al Municipio en el control del lugar, además, dio a conocer que en la zona se estarían desarrollando actividades ilícitas.

Este viernes 13 de mayo de 2022 los vendedores formarán parte de la sesión de Cabildo y solicitarán a la alcaldesa que se les devuelva el espacio del canchón.

 

EL DATO

La tercera planta del centro de abastos ya se encuentra funcionando para la reubicación de los vendedores.

Informales y limpiaparabrisas en aumento en Loja

CRISIS. Decenas de familias trabajan informalmente en los semáforos de Loja.

Los semáforos de la ciudad están llenos de vendedores ambulantes. Autoridades realizan controles.

La presencia de vendedores ambulantes en las calles y principalmente en los semáforos, cada vez toma fuerza, al igual que personas dedicadas a la exhibición de malabares y limpieza de parabrisas, quienes aprovechan el rojo para realizar sus actividades diarias. La mayoría de estas personas no son de la ciudad, ni provincia, sino de la costa y de los países de Colombia y Venezuela.

Esta problemática se incrementó más en la pandemia del Covid-19. Ahora en cada semáforo existe una persona que realiza comercio ambulante que ofrece: galletas, chicles, mandarinas, franelas y kits de limpieza; otras trabajan en la limpieza de parabrisas. Esto es común en la Avenida Universitaria e Imbabura; Avenida Manuel Agustín Aguirre e Imbabura; Manuel Agustín Aguirre y Colón; Avenida Universitaria a la altura del hospital Isidro Ayora; Puente de Lea, y cerca del colegio Daniel Álvarez Burneo.

A ello se suman otros sitios como: sector El Mayorista; semáforo de El Valle; sector Las Pitas, entre otros. Aquí familias enteras, principalmente extranjeros, piden ayuda a los conductores, algunos ofertan chicles y unas pocas mandarinas para llevar el pan a casa. “Somos familias de bajos recursos, no somos ecuatorianos, pedimos para el almuerzo o cena, porque desayuno a veces no comemos, solo pedimos una moneda nada más”, expresó James Segovia, padre de familia de Venezuela.

De forma diaria estas familias consiguen entre 8 y 10 dólares de ganancia, sumado a propinas que dejan los clientes. “Lo único que tenemos es para comer, el hospedaje en ocasiones nos quedamos donde avancemos a llegar, sea en aceras, puentes o casas antiguas abandonadas. No venimos a robar, solo a pedir una moneda para comer”, contó.

En el semáforo del sector El Valle, en cambio, hay familias enteras con niños, adultos que venden productos y otros se dedican a la limpieza de parabrisas de vehículos. “Nosotros vivimos en la zozobra, primero por la inseguridad, porque no son gente conocida y segundo por el foco de contagio, considerando que no usan mascarilla y manipulan los productos que la gente solidaria compra al verlos en los semáforos”, comentó Alicia Rodríguez, habitante de la parroquia El Valle.

Fabián López, director de Seguridad Ciudadana y Control Público del Municipio de Loja, manifestó que la problemática de las ventas ambulantes en espacios públicos no solo es en Loja, sino a nivel nacional, sin embargo, se han tomado los correctivos y se ha procedido a retirarlos del lugar. “Hay madres con niños en brazos, otros que se dedican a la venta y es imposible de aislarlos, porque enseguida regresan y siguen con sus ventas en las vías”, relató.

La solución para López sería trabajar de manera articulada, entre Policía Nacional, Intendencia, Policía de Migración para que controlen, porque no son personas de Loja, sino de otras ciudades e incluso extranjeros de Colombia y Venezuela. “Antes habían personas dedicadas a la actividad, pero ahora, por la pandemia, se duplicó y son ciudadanos que en el día trabajan y en la noche se van a pernoctar en portales, puentes, pasos peatonales, entre otros lugares, donde construyen covachas para vivir, por lo que es complejo controlar con una sola institución”, finalizó.

EL DATO
Se estima que habría más de 100 personas que trabajan en semáforos en diferentes actividades en Loja.

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Alcaldía no tiene plan de reubicación de vendedores informales

OPERATIVO. Desde el 15 de octubre se realizan operativos de control y sanción en el centro de Quito.

El exalcalde de Quito, Paco Moncayo, dice que es necesario un estudio integral para detectar cuántos vendedores hay y dónde reubicarlos

 Uno de los principales objetivos de la alcaldía de Santiago Guarderas es recuperar el Centro Histórico.

El Alcalde, cuyo periodo termina en menos de 19 meses, presentó el plan de recuperación del casco colonial, en el que se contempla operativos de control y sanción a personas que hacen mal uso del espacio público, entre ellos los vendedores autónomos no regularizados.

Según la información de la Alcaldía, en Quito hay más de 1.000 comerciantes autónomos, pero solo 315 están regularizados. Guarderas dice que no es correcto que existan personas que ejerzan el comercio sin autorización ni normativa y que el plan busca ordenar, no solo la presencia de vendedores autónomos sino también la de personas en situación de calle, libadores, personas con problemas de adicciones y trabajadoras sexuales.

Guarderas destaca que a todos se les ofrecerá  protección y condiciones dignas “siempre que lo hagan con orden, disciplina y en los espacios públicos que les corresponden”. Sin embargo, no ha señalado cuáles son los espacios contemplados para iniciar una reubicación.

El Alcalde destaca que insistirá en el diálogo, con quienes quieren continuar en la informalidad. “No vamos a retroceder”, destacó Guarderas, durante la presentación del proyecto de recuperación del Centro, el 18 de octubre de 2021.

Operativos no son soluciones a largo plazo

José Vaca Jones, administrador de la zonal Manuela Sáenz (centro), indica que con este plan aspiran ordenar el centro hasta diciembre de 2021, solo así se podrá atraer más turismo y reactivar la economía.

Actualmente, dice Vaca, las autoridades de control realizan operativos y socializaciones con los habitantes de calle y comerciantes autónomos regularizados.

Para el exalcalde de Quito, Paco Moncayo, los operativos no son medidas de largo impacto, pues los vendedores salen un momento de su espacio pero luego vuelven o mandan a sus familiares.

El primer paso –dice Moncayo– es realizar un censo que identifique quiénes son los comerciantes no regularizados, qué espacios ocupan, con quiénes “y también identificar que no sean explotados por mafias (…) ha habido mafias que arriendan espacios para que vendan (…) hay que entender bien el problema”, dice.

Guarderas destaca que, en efecto el primer paso es un proceso de inventario y un censo con los grupos involucrados en la intervención.

Por su parte, Moncayo destaca que “no se puede improvisar” y que no se trata solo de “reprimir sino de crear oportunidades para que puedan subsistir” y recomienda que en torno a las paradas de buses, trole o ecovía se generen puestos de venta. El exalcalde, lamenta que no se hayan adecuado las paradas del Metro de Quito bajo esa lógica. “En todos los metros del mundo hay una infraestructura que parecen verdaderos centros comerciales, pero aquí no fueron capaces de pensar en eso”, añade y lamenta que una obra generadora de empleo siga estancada.

 Sanción para el comprador

“Es necesario establecer zonas de cero tolerancia para ventas ambulantes”, dice Moncayo. El exalcalde– quien estuvo dos periodos al frente de Quito– detalla que hay un lado de la informalidad que no se ve.

Y es que la normativa sanciona únicamente al vendedor informal, pero no al consumidor. Moncayo sugiere que se habilite una ordenanza que también multe a quien compra en la calle y dice que lo adecuado es dividir a Quito en zona de pequeña, mediana y cero tolerancia.

“Por ejemplo, un vendedor de artesanías no tiene nada de malo que esté en algún lugar del centro porque es parte del atractivo turístico”, agrega.

Vaca hizo un llamado a los vendedores a que saquen su Permiso Único de Comercio Autónomo (PUCA) o renovarlo. También dijo que hay otros que tienen PUCA para movilizarse, pero ingresan en otros espacios para los que no tienen permiso.

Las primeras intervenciones se han realizado en las calles Cuenca, 24 de Mayo, Flores y Esmeraldas y hasta el momento ya existen 54 sanciones a vehículos, 55 atenciones a personas en situación de calle, de entre 24 y 82 años, y se despejaron 1.303 ventas ambulantes, aunque no se los ha reubicado.

Daniela Valarezo, secretaria de Seguridad de Quito, detalló que existen espacios vacíos en mercados como La Merced (Centro Comercial) y que la idea es reactivar esos sitios (AVV)

En Quito hay más de 1.000 comerciantes autónomos, de los cuales solo 315 están regularizados.

“Hay casos en los que los vendedores tienen un puesto en los centros comerciales del ahorro, pero mandan a hijas, a sobrinas a vender en la calle”, Paco Moncayo, exalcalde de Quito.

“Por qué vemos solamente como culpables a los que venden y no a los vagos que compran. Se debe sancionar a los que compran en la calle, porque por no caminar al centro comercial”, Paco Moncayo, exalcalde de Quito.