viernes, diciembre 3, 2021
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Segundo Salas Meza, dejó un legado en su hijo Segundo Salas Guzmán

Tres instituciones de Guayaquil lo formaron, la Filantrópica, el colegio Vicente Rocafuerte y la Universidad de Guayaquil.

Segundo Salas Guzmán nos recibe en su consultorio, asiste a la última de sus pacientes, con ello ha terminado sus ocupaciones, inicia la entrevista y cuando habla de su padre, el médico Segundo Salas Meza, se tocan fibras sensibles en su ser, logra contenerlas, esgrime unas palabras y escoge las correctas; “mi padre fue un ecuatoriano excepcional, que amó mucho a mi madre, que dio todo a Esmeraldas y que se fue muy joven de este mundo entregando amor a su pueblo”.

“Escucha mucho, habla poco y se menos emocional”, aquel consejo perdura en los recuerdos del médico Segundo Salas Guzmán, porque su padre Segundo Salas Meza, fue un erudito y destacado estudiante, de amor al prójimo y de una filantropía que rebasó las fronteras de la mezquindad humana.

Tal vez la historia tiene imprecisiones, pero el diccionario biográfico de Esmeraldas, escrito por Victoria Morán de Ojeda, la precisa, y escribe que Salas Meza nació en Limones, el 31 de enero de 1928, murió trágicamente a la edad de 52 años en un accidente de tránsito el 24 de abril de 1980, mientras ejercía las funciones de diputado esmeraldeño en el congreso de ese entonces.

Educación

Segundo Salas Meza fue un estudiante excepcional, que cumplió sus estudios de jardín y primer grado en la escuela La Providencia, lo que hoy es el actual colegio La Inmaculada.

Luego, continuó la primaria en la Filantrópica de Guayaquil. Un abrupto destino lo hizo perder a su madre a la edad de 12 años, pero su tío Tiberio Salas Pazmiño (+) lo acogió, le permitió vivir en la hacienda que él cuidaba, debía caminar 30 km diarios y aún así terminó sus estudios secundarios en el colegio Vicente Rocafuerte.

Al graduarse su vocación lo hizo orientarse a la medicina, conociendo eso, su tío lo recomendó con la Junta de Beneficencia de Guayaquil para que pudiese trabajar y vivir dentro de los hospitales, reconociendo su trabajo como enfermero, de allí explica su hijo Salas Guzmán, adquirió la experiencia necesaria para jamás rendirse con un enfermo.

“Él era muy ocupado, después de una cirugía él mismo hacía la de enfermero, cargaba a los pacientes hasta sus habitaciones que muchas veces eran en la planta alta”, describe con orgullo Segundo Salas Guzmán a su padre.

Legado

A Segundo Salas Guzmán el mejor legado que le dejó su padre fue su profesión y aunque en un principio reconoce haber dudado entre carreras como ingeniería química, agrónoma o petrolera hoy agradece a su progenitor por haberlo tomado del cinturón e inscribirlo en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Guayaquil. Institución que lo acogió en el primer año.

De segundo a séptimo cursó y culminó en la Universidad de Guayaquil, graduándose como médico general en el año de 1981. Tres años antes inició pasantías voluntarias con el pediatra Víctor Echeverría, quienes lo hicieron decidir por su especialización.

“Recuerdo que estábamos en el faro, en el Tercer Piso (Las Palmas) y le dije a mi padre que quería ser pediatra, él me abrazó y me dijo que estaba muy bien, que estaba muy alegre por mí”. (JSG)

Muerte

Segundo Salas Meza murió en un trágico accidente de tránsito en la vía Aloag – Santo Domingo, fue velado en el Congreso Nacional en Quito, se preparó un avión para su traslado a Esmeraldas, aquello no se dio. Su hijo explica hoy que esa decisión fue tomada en vida por su padre, quien le dijo a su esposa Gladys Guzmán de Salas (+), que sus restos permanecieran en el Cementerio General de Guayaquil. Ahora descansa en la puerta número 13, en línea recta, mano derecha, bajo tierra, en toda la esquina de una hilera cercana a unos 50 metros del mausoleo de Julio Jaramillo.

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