¿Qué hacer cuando el trabajo nos desvela?

Iván Fernández Suárez, docente de la Maestría Prevención de Riesgos Laborales en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Una carga de trabajo inadecuada, una supervisión excesiva, las malas relaciones entre compañeros, conductas de acoso laboral, una incorrecta gestión del tiempo de trabajo o la «hiperconexión» digital son situaciones que generan fatiga y estrés y pueden interferir en el descanso nocturno de los trabajadores. ¿Cómo pueden abordarlo los afectados? ¿Qué políticas pueden adoptar las empresas para prevenirlo?

Nos encontramos en un momento de la historia de la humanidad en el que la inmediatez prima sobre todas las cosas. Queremos algo, lo compramos de inmediato, tenemos una duda, internet la resuelve en segundos, necesitamos aprender algo, siempre se encuentra un tutorial. Esta inmediatez se ha trasladado a todos los ámbitos de nuestras vidas, siendo el laboral uno de ellos. Las exigencias en el puesto de trabajo ya han salido de los propios lugares de trabajo y la hiper conexión digital ha provocado que en cualquier momento podamos trabajar, recibir o enviar un correo o tener un contacto mediante las diferentes redes sociales y herramientas digitales de trabajo.
Todo este contexto ha provocado que nuestra mente no tenga tiempos de descanso. Vivimos en un continuo estado de alerta en el que siempre hay algo que hacer, pedir, vivir, comprar o consultar. Y si no tenemos nada, ante la más mínima señal de aburrimiento, en nuestro bolsillo aparece el smartphone con contenidos ilimitados que eliminan ese descanso mental (aburrimiento) de inmediato.
Esto provoca una hiperactividad cerebral que no se ha visto en otras etapas del desarrollo humano. Nuestra mente no para, no hay descanso. Igual que nuestro cuerpo necesita una pausa cuando desarrolla una actividad física intensa, nuestra mente también necesita ese descanso. El que practica deporte es consciente de que si hace un sobreesfuerzo, los resultados son contraproducentes, pudiendo aparecer lesiones, incluso afectando al descanso. Estar excesivamente cansados provoca que sea más complicado descansar, por eso es necesario un equilibrio entre el esfuerzo realizado y los tiempos de reposo.
A nivel mental, no alcanzamos ese equilibrio, es más, lo hemos roto totalmente, provocando que nuestra mente funcione por encima de sus posibilidades a diario. Esta situación en muchas ocasiones provoca que en el momento de descansar nuestra mente se encuentre tan revolucionada que provoca dificultades para dormir. A este fenómeno se le ha denominado vamping (palabra derivada de vampiro).
El vamping viene a destacar tanto el efecto que las nuevas tecnologías tienen en la reducción del tiempo de descanso (perdemos de dormir por ver un capítulo de una serie, leer un correo o simplemente usar redes sociales) y el descanso es menos efectivo porque nuestra mente no para de darle vueltas a nuestros problemas por encontrarse sobreexcitada. Esta situación, en la que cualquier persona actual se puede ver identificada, es especialmente notoria en el ámbito laboral.
El trabajo es una de nuestras principales fuentes de alegrías y problemas ya que es una de las pocas herramientas que nos permite un crecimiento personal y social, además de un sustento económico. Por ello, muchas de nuestras preocupaciones están relacionadas con situaciones que vivimos dentro de las empresas o negocios de los que formamos parte. A esta situación la denominamos insomnio laboral, derivada del estrés generado por nuestras responsabilidades laborales y las condiciones en las que desarrollamos nuestro trabajo.
El vamping y el insomnio laboral tienen efectos directos sobre nuestro estado de salud. Por lo tanto, debemos establecer acciones destinadas a mejorar nuestra calidad de sueño. Estas se pueden aglutinar en dos grandes grupos, en los que se implican los dos actores fundamentales en nuestra calidad de sueño, nosotros mismos y los responsables de las empresas que marcan las condiciones laborales en las que desarrollamos nuestro trabajo:
Medida a nivel empresarial:
Establecer políticas de comportamiento destinadas a reducir los conflictos, situaciones de acoso, discusiones o cualquier situación que afecte a las relaciones sociales laborales.
Gestión de las funciones y responsabilidades, estableciendo tareas adecuadas a las capacidades de las personas que las desarrollan. Deben considerarse las exigencias mentales, los tiempos de trabajo y los descansos y analizar la fatiga acumulada de los trabajadores. De igual forma que se analiza el estado de una máquina mediante su mantenimiento, debemos comprender a las personas que forman parte de las organizaciones.
Supervisión y autonomía, buscar equilibrio entre el grado de supervisión de las tareas y la autonomía del trabajador. Buscar libertad pero garantizar el apoyo en caso de duda. El trabajo en equipo es una herramienta poderosa en los tres ámbitos descritos.
Medidas a nivel individual:
Analizar nuestras emociones, comprender cuál es nuestro estado de ánimo para reducir el sobre-pensamiento.
Mantener una adecuada higiene digital, intentar regular el tiempo de conexión digital y buscar descansos mentales, especialmente antes de dormir.
Reconocer cuáles son las situaciones que nos generan estrés y aquellas actividades (deporte, baile, lectura, etc.) que nos sirven como fuentes de liberación del estrés.
Tanto personas como empresas tenemos la responsabilidad de cuidar nuestra salud mental. El descanso es una parte fundamental de la misma. Desde el ámbito empresarial se debe abordar un estudio de los factores psicosociales que influyen en el estrés y la carga mental de las personas. Desde el ámbito individual debemos analizar nuestros estilos de vida y buscar una desconexión digital efectiva y hábitos de vida que nos ayuden a mejorar nuestro descanso y nuestra salud.