Racismo que Ecuador no quiere ver

Gabriel Adrián Quiñónez Díaz
Gabriel Adrián Quiñónez Díaz

Juan Ginés de Sepúlveda, un religioso franciscano, escribió un libro que desató polémica por su contenido y titular: “De las justas causas de las guerras contra los indios en el nuevo mundo”, para justificar como “justas” las guerras contra los indígenas y América contra la población originaria, explicando que los indígenas de América, no son humanos, sino subhumanos. Algo así como animales superiores, que no tienen el sentido del orden, pobres del concepto de la espiritualidad, sin noción del arte y el buen gusto, no tienen, según Ginés de Sepúlveda, humanidad. Desde allí, se aplicaba lo que se llama el racismo duro.

Otro religioso contemporáneo, Fray Bartolomé de las Casas, le contestó diciendo que los indígenas, la población originaria sí son humanos, sí tienen alma, pero son como niños, son como infantiles, jamás tienen la idea de predicción y hay que decirles y recordarles todo el tiempo lo que tienen y deben a hacer, ése es el racismo blando, éstas son las dos fuentes principales del racismo.

En las pasadas manifestaciones de octubre, se presentaron con crudeza, o en la polémica elección de Mónica Chalá, por ser la primera mujer negra Miss Ecuador, o como las tardes de ocio de un grupo de mujeres, “jugando” a ponerle las plumas a un indígena achuar, o el delito de odio al cadete Michael Arce, por ser un hombre negro, o los comentarios despectivos, racistas y de odio que se dan hacia los deportistas negros, incluso cuando se gana, son solo algunas variantes, vigentes en nuestro país. Así como la “propuesta” del Gobierno en la focalización de los subsidios, es reducir un problema que es más complejo aún problema como si fuera étnico o regional, es otra forma de racismo; al igual y asesina, es la que sufren nuestros hermanos esmeraldeños con la contaminación de la Refinería, y todo el daño mortal e incalculable a causa de la minería ilegal. El racismo blando en Ecuador está en los problemas y vida cotidiana de los ecuatorianos, subyace a la microfísica de la conciencia a la inconciencia de los contrarios, ese racismo incluso se promueve y acepta en los medios y Ley de Comunicación.

El racismo se vive en estructuras de privilegios. Por ejemplo, la pobreza es más alta, y el empleo adecuado más bajo, en nuestros pueblos originarios y nacionalidades, sin contar las históricas y permanentes problemáticas que ya existen.

Han sido siglos de luchas silenciadas, escuchadas y resueltas a medias, ¿nos callaremos?, No.

gabrieladrianqd@gmail.com