Es el tiempo

    Andrés Pachano

    De las elecciones presidenciales del domingo 11 de abril, del frío comparar los votos de uno y de otro candidato, se develó una ingrata realidad, que se la sabía, se la percibía, pero no se la había medido: la verdad de un país dividido, hondamente fragmentado; y esa es una certeza de peligrosa dimensión.

    Una división persistentemente inoculada en la población durante los diez largos años de gobierno, precedentes a los cuatro del que agoniza, que se ha enraizado en la patria; por ejemplo ese reclame pernicioso del “nosotros somos más” fue una de las semillas de odio que ha germinado y ha partido en dos a la población de la patria.

    Muchos, muchísimos de los ciudadanos que acudieron al llamado del sufragio, con seguridad definieron su voto, no impelidos por su adhesión a determinada ideología, por una particular manera de pensar, por una creencia espiritual o por un culto determinado; no, lo habrán hecho motivados hondamente porque en la patria no se vuelva a instalar el odio como norma de conducta gobernante; el miedo como costumbre de vida, la revancha como penitente amenaza.

    Y sobre todo lo habrán hecho convencidos que lo imperativo en los actuales momentos de la patria, en estos momentos dramáticos de su historia, es la unión de los ecuatorianos, no en la manera de pensar, si en los grandes objetivos nacionales que son comunes e indispensables para todos. Lo habrán hecho –con seguridad- convencidos que las divergencias no son sinónimo de persecuciones, ni la razón de temores. Lo habrán hecho convencidos que es necesario el respeto a la honra y que el pensar diferente es un derecho más no un estigma. Quiero entender que aquellos votantes que definieron las elecciones, lo hicieron pensando en una convivencia armónica, sin los dislates del insulto. Que lo hicieron, pensando en la tolerancia como razón constructiva de la convivencia social. Los que inclinaron el resultado lo hicieron soñando en una tranquila convivencia.

    Es el momento de la reunificación de la patria, es el instante de la tolerancia y el respeto, es hora de la armonía para vivir y sobre todo el tiempo de la equidad social indispensable. Ese el reto del nuevo gobierno.