¿Es difícil entendernos?

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    El último proceso electoral nos deja una gran interrogante: ¿es difícil entendernos entre los ecuatorianos? La ciencia avanza a grandes pasos para encontrar soluciones a las enfermedades de los seres humanos; los científicos buscan soluciones que parecen inalcanzables; sin embargo, entre ecuatorianos parece que la química no funciona, una muralla invisible nos separa. En ocasiones puede más una mentira que llega al inconsciente ciudadano, que la razón de un pensamiento útil, práctico y futurista.

    Es enigmático que, en un país con 17 millones de ecuatorianos, puedan existir 283 movimientos políticos, 16 binomios presidenciales, 4.312 candidatos entre principales y suplentes para 137 integrantes de la Asamblea Nacional y 70 para el Parlamento Andino. Quizás tengan agendas distintas, puesto que los deseos de poder, necesidades y expectativas en cada movimiento político es un misterio indescifrable. En algunos casos, las ambiciones personales y económicas de reelección superan las expectativas de la gente y la sociedad.

    La relación entre compatriotas -se supone- debe ser siempre positiva, de apoyo y trabajo en conjunto, para salir de la crisis dejada por la afirmación simple, la repetición y el contagio de la razón populista. Las divisiones priman en la sociedad, el trabajo, con los amigos y con los más allegados. Existen muchos vacíos que nos alejan de los jóvenes, ¿será que no pudimos transmitir el amor a la patria, a la familia y el respeto a la sociedad, o será que esto ya no se considera importante?

    Así es y así fue nuestra patria, pero ¿tiene que seguir así de confundida?, ¿la mentira, la inseguridad, la corrupción y el crimen deben seguir todos los días? El cambio generacional es un hecho; existen diferencias y, por qué no decirlo, un choque de personalidades, experiencias y marcos de referencia y creencias. En esta época de agitación, prisa, temores y trágicas realidades cada persona camina encerrada en sus propios pensamientos.