El mes del orgullo

    Carlos Arellano

    Para la comunidad GLBT, el Mes del Orgullo -junio- es un tiempo de celebración para recordar las luchas que este colectivo ha emprendido durante años en búsqueda de respeto, inclusión, libertad, tolerancia e igualdad.

    Junio permite visibilizar -aún más- el sufrimiento de miles de personas alrededor del mundo, quienes en su mayoría fueron –y seguirán siendo- perseguidos, discriminados, criminalizados e incluso sentenciados a muerte por manifestar y disfrutar libremente su sexualidad.

    Pero ¿por qué no existe un mes del orgullo heterosexual? Porque ningún heterosexual en ningún rincón del planeta ha sufrido intimidación ni ha sido torturado ni privado de su libertad, desaparecido o asesinado o encerrado en una clínica para que, mediante métodos de tortura, se pretenda cambiar su orientación sexual.

    En una sociedad homofóbica como la ecuatoriana que inmoralmente invoca el nombre de Dios para perseguir a las lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales, no tiene sentido profesar amor y al mismo tiempo catalogarlos como abominación ante los ojos de Dios o calificarlos como ciudadanos de segunda, disfrazando la homofobia y discriminación bajo el discurso del “respeto, pero no comparto”.

    A pesar de las dificultades que enfrentó y enfrenta la comunidad en Ecuador, especialmente de una iglesia cristiana que incita al desprecio por los GLBT, más unos cuantos exmandatarios y asambleístas que pretendieron gobernar y legislar según su religión, la despenalización de la homosexualidad, el reconocimiento de las familias diversas, la unión de hecho y finalmente la aprobación del matrimonio civil entre personas del mismo sexo representan las más grandes conquistas en tema de derechos de los últimos 25 años.

    La comunidad GLBT no procura restar ningún derecho a los heterosexuales, al contrario, busca que los derechos civiles que gozan las parejas de distinto sexo sean consagrados para cualquier ciudadano sin importar su orientación sexual, como el matrimonio civil entre personas del mismo sexo (en los países que no lo permiten) incluida la adoptación homoparental; a más de una vida libre de discriminación, persecución y humillación.