El fantasma del fraude

    Giuseppe Cabrera

    Según como se pinta la situación a las 18:00 del domingo que escribo este artículo, se publicará este artículo y aún no tendremos resultados oficiales, por el contrario será un final de fotografía y probablemente no sabremos los resultados sino hasta bien llegada la noche, sea esto tipo 23:00, aún cuando ya tengamos los resultados del 100% de actas escrutadas y este resultado nos arroje un ganador, esta semana, aún se presentarán actas con novedades e impugnarán resultados para recuentos de votos y, no solo ahí, sino que seguramente llegarán a impugnar ante el Tribunal Contencioso Electoral, ¿por qué afirmó esto con tanta seguridad?

    Tres factores principalmente: unos resultados muy ajustados, que harán sentir aún más amarga la derrota para cualquiera de las candidaturas y, la resignación inmediata no parece una opción, vamos a tener que esperar que se cuenten todos los votos e incluso nuevamente para estar seguros de quién ganó, segundo: instituciones débiles, con baja credibilidad, en las cuales la gente no cree y no aceptarán los resultados incluso oficiales, todo el Estado está en un gran momento de desprestigio, por último y tal vez el más influyente y que sí depende de las candidaturas (los otros dos, son cuestiones coyunturales), que ambos candidatos tienen discursos abiertamente anti sistemas, ahora o antes han impugnado los resultados, se han negado a reconocerlos y han hablado de fraude.

    El fantasma del fraude siempre ha rondado las elecciones de la historia electoral del Ecuador y, muestra de ello son episodios como los ya vivimos en 2017 con Lasso o Moreno o, el famoso debate televisado de segunda vuelta entre Sixto Durán y Jaime Roldós o las acusaciones en la contienda entre Mahuad y Noboa.

    Todo esto habla mal de nuestra tan poco estructurada democracia, con instituciones de papel mojado, que duran lo que dura un proyecto político vigente. Así, al vaivén del discurso anti sistema nos tienen nuestros políticos y, esto hará más complicado lo que realmente necesita el país, que es un gran pacto social desde el primer minuto en que se conozcan los resultados oficiales y en firme de quién ganó la presidencia del Ecuador.