Sexting, inteligencia artificial y pornografía infantil: abramos los ojos

El comportamiento digital de los niños y adolescentes preocupa a padres y educadores. Hoy incluso concierne a la justicia, que enfrenta varios casos en los que deberá decidir cómo aplicar la ley a algunos jóvenes.

Desde siempre, los adolescentes han tentado a la ley y burlado las normas. Es típico de esa edad el impulso por llamar la atención, moldear su identidad y establecer su jerarquía ante sus pares. Sin embargo, hoy existe la posibilidad de que permanezca un registro digital de semejantes desafíos a los límites; eso exige de los adultos que los rodean un nivel distinto de conciencia y responsabilidad.

La práctica del ‘sexting’  —aquello de enviar o recibir mensajes de texto con contenido o imágenes sexuales, por cualquier plataforma o red social— es generalizada entre los jóvenes. Pone en especial riesgo a las niñas, a quienes se les pide —o presiona— con más frecuencia para que los envíen. Estas infracciones devienen luego en el uso de inteligencia artificial para montar imágenes de niñas en otras pornográficas; se pasa del “bullying” a comportamientos criminales tipificados en la ley como pornografía infantil.

La meta debería ser guiar a los adolescentes para que lleguen a la adultez sin una trayectoria digital ‘manchada’ que en el futuro podría complicar su vida o incluso terminar alimentando un pasado penal. La huella digital no se borra. Dado que los adolescentes son, por naturaleza, impulsivos y la madurez toma tiempo en llegar, esta es una conversación fundamental que debemos llevar abiertamente como sociedad. Padres, educadores y autoridades están llamados a tomar parte, pero los jóvenes son quienes deben estar siempre en el centro.