Que alisten sus mejores cuadros

Quienes se alistan para participar en las próximas elecciones presidenciales deberán tener clara la situación que enfrentan. Se dibuja en el horizonte un preocupante déficit fiscal, producto de la caída en la recaudación tributaria, el descenso en la producción petrolera y la fallida venta de activos del Estado. A ello, se le suma el probable fenómeno de El Niño y el potencial cierre, vía consulta popular, de la producción petrolera del ITT. En el cálculo político debe considerarse el aumento de la inseguridad, de ideologías radicales y los efectos de los sacudones geopolíticos internacionales.

Aunque Ecuador ya ha enfrentado y superado momentos álgidos, se requiere un liderazgo a la altura. Utilizar este período como trampolín para las elecciones de 2025 no facilitará los grandes desafíos que enfrentará el país hacia el final de la década, como los espinosos pagos de deuda y los nuevos saldos del IESS. Tampoco estaría bien —como en crisis anteriores—, que las principales fuerzas políticas se guarden sus mejores cuadros, empleen candidatos de segunda categoría como ‘carne de cañón’ y se escuden en el discurso de echarle la culpa al régimen anterior. A la larga, el país y el nuevo gobierno tendrán que asumir, de una forma u otra, los costos de la situación.

Esta campaña es una excelente oportunidad para llevar a cabo una adecuada pedagogía del electorado e inaugurar los nuevos liderazgos que la ciudadanía reclama. Pero ello requiere sinceridad, entrega y buena voluntad de parte de las principales fuerzas políticas.