La juventud que ni estudia ni trabaja

Pan y circo
Pan y circo

Álvaro Peña Flores

En América Latina, los jóvenes que ni estudian ni trabajan son comúnmente llamados ninis. Uno de cada cinco jóvenes entre 15 y 24 años no va a la escuela ni trabaja. En Ecuador, específicamente en Guayaquil, uno de cada cuatro jóvenes (más del 23%), entre 15 y 24 años, está catalogado como nini. En Quito, a su vez, uno de cada siete jóvenes está en la misma clasificación. Según estudios realizados, el perfil típico de una mujer nini es aquella que no ha terminado la educación secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable, con riesgo mayor de contraer matrimonio antes de los 18 años y embarazos en la adolescencia. Por otro lado, lo que contribuye a que un hombre se haga nini es la deserción escolar prematura por el deseo de empezar a trabajar y contribuir al sustento de la familia, en el mejor de los casos, si es que encuentran trabajo.

Según relatos de los jóvenes, la precarización laboral, familiar y educativa, por nombrar algunas, se han convertido en el caldo de cultivo para que la juventud se involucre de manera exponencial en el narcotráfico, en la delincuencia organizada, en el consumo de drogas y por ende se genere el subdesarrollo tanto a nivel personal como social.

Es urgente que el gobierno diseñe e implemente políticas públicas que se enfoquen en programas de capacitación y de emprendimiento con diseños innovadores, así como la prestación de servicios y empleo de calidad, de esta forma mejorar la productividad y el crecimiento económico a largo plazo. El éxito de la implementación de estos planes depende mucho del capital humano de una sociedad, una juventud educada y bien ocupada no tendrá espacio para vicios, antes bien, coadyuvará al desarrollo sostenible de nuestro país, involucrándose, por ejemplo, en el aparato productivo y la política, que tanta falta le hace al Ecuador.

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