El Riesgo de Desastres entendido desde la Economía Política

Priscila Amalia González Briceño

Como es de conocimiento, el riesgo tiene dos connotaciones; por un lado, las amenazas, que son todos los fenómenos naturales o actividades antrópicas que causan daño o pérdidas y, por el otro, la vulnerabilidad, que comprende todas esas características o condiciones que las vuelven susceptibles a las amenazas.
Para este análisis, he tomado como referencia el último evento sísmico que afectó a Haití, uno de los países más pobres de la región, que tiene un alto nivel de vulnerabilidad por las condiciones sociales en las que se encuentra y alto nivel de exposición a la amenaza por sismos por la ubicación en el sistema de fallas de la placa Caribe y Norteamérica.
Pero, ¿qué es lo que sucede realmente en Haití? ¿Por qué no ha superado los impactos devastadores del sismo de 2010, y ahora se suma esta nueva catástrofe? ¿La culpa es simplemente de los eventos propios de la naturaleza? ¿Los sismos son los que matan a las personas? Para todas estas interrogantes tenemos respuestas. Por una parte, la frágil economía política en la que se ve envuelto este país es una de las razones que impide que logre superar eventos pasados y, por ende, que se sigan sumando escenarios devastadores. Haití viene arrastrando las consecuencias de episodios como la esclavitud, la deuda externa, violencia, desigualdad, racismo profundo, por mencionar algunos de los ingredientes que se convierten en la receta perfecta para profundizar el riesgo de desastres.
En suma, la complejidad de sus circunstancias no deriva únicamente de la dinámica de la naturaleza, sino de la inestabilidad política, incapacidad institucional y pobreza extrema.
Esta es la dura realidad de Haití que nos permite ir más allá de la estrecha visión de que los fenómenos naturales son los factores más determinantes en crisis como la mencionada. Muchos países han sido afectados por diversos eventos peligrosos; sin embargo, quienes tienen una buena gobernanza y gobernabilidad frente a la gestión de riesgos han podido superar estas situaciones y ser más resilientes. Entonces, ¿nos quedamos con las frases “pray for Haití” o lo tomamos como ejemplo para superar la percepción inadecuada que se tiene sobre el riesgo de desastres?

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