La Torre de Babel

Ángel Polibio Chaves

Cuenta la historia sagrada que alguna vez, un grupo de hombres, en ejercicio de su soberbia, pretendió construir una torre para llegar al cielo y que su dios, enojado por ello, haciendo que cada uno hablara un idioma diferente, los confundió, con lo que fracasaron en su propósito.

Cuando miro lo que acontece en nuestro querido país, percibo que ocurre algo parecido, aunque no igual, pues no por soberbia, sino al contrario, por egoísmo, hablamos idiomas diferentes.

Así, si el Gobierno propone una reforma laboral para favorecer la generación de empleo, un pequeño grupo de personas que dicen representar a quienes ya cuentan con una ocupación formal, se oponen a ultranza.

Cuando casi todos anhelamos volver al ejercicio de nuestras actividades con cierta normalidad, para lo que se ha procurado que la vacunación llegue a la mayoría de la población, hay quienes defienden su derecho a no ser inoculados, desconociendo el derecho de una mayoría que procura protegerse y proteger a los demás.

Mientras algunos consideran que tiene derecho a disponer de la vida del ser que comenzó a existir a partir de la fecundación, otros pensamos que ese principio de vida debe ser respetado y que solamente en casos excepcionales puede justificarse el aborto.

Cuando un sector pretende que a través del poder adquisitivo de sus menguados ingresos se puede estimular la demanda y por ende la reactivación económica, el Gobierno a través de impuestos, reduce el circulante.

Quienes a duras penas podemos cubrir una remuneración, estamos expuestos a que por demagogia se incremente desproporcionadamente el salario mínimo, con lo que se produciría mayor desocupación.

En fin, es por ello que parecería poco factible alcanzar condiciones para superar la crisis, porque por mezquindad nos es imposible, por lo menos transitoriamente, renunciar a nuestras posiciones individuales en función del interés general.