Ecuador necesita más sangre nueva

Ecuador necesita más sangre nueva
Joffre Villalva Cassanello

Joffre Villalva Cassanello

Las donaciones de sangre son necesarias para mejorar el estado de salud de las personas o salvar la vida de otras; hay grupos en la población que son especialmente vulnerables a la escasez y seguridad de los componentes sanguíneos, como niños con anemia grave, mujeres embarazadas con hemorragias durante el parto y posparto, pacientes con hemoglobinopatías, personas que sufren accidentes, enfermos de cáncer, personas sometidas a intervenciones quirúrgicas (como trasplantes) o cirugías mayores y, personas que conviven con enfermedades crónicas relacionadas con el envejecimiento. En el país existen 20 bancos de sangre, 16 de ellos son privados, 5 son públicos y la mayor parte están concentrados en las ciudades de Quito y Guayaquil, dichos bancos de sangre son específicamente intrahospitalarios, es decir que colectan y procesan sangre y componentes sanguíneos sólo para el autoconsumo.

En Ecuador, la población que dona sangre de manera voluntaria se ha incrementado del 60,10% en 2014 al 69.32% en 2018, año en el que se registró más de 250 mil donaciones voluntarias. Sin embargo, algunas personas pueden tener el riesgo de contagiar enfermedades infecciosas a través de la donación de sangre. Por ello, la OMS recomienda que toda la sangre donada sea analizada para detectar posibles infecciones antes de su uso. La sangre debería ser sometida obligatoriamente a pruebas de detección del VIH, de los virus de las hepatitis B y C, y de la sífilis. Por cada 100 personas se necesita al menos 2 donantes de sangre, pero en Ecuador, en promedio apenas 1 persona dona sangre por cada 100.

El reto mayor para Ecuador es hacer de la donación “una verdadera cultura” para que la gente se acerque a donar voluntariamente. Esto implica que las personas sean conscientes de que es necesario este acto de solidaridad. El volumen de sangre que se dona 450 ml como de una persona de 60 kilos. La falta de donantes, las renuncias del personal especializado y la escasez de reactivos complican la labor de los bancos de sangre y ponen en riesgo la atención médica en caso de una emergencia nacional.