Pandemia silenciosa

Zuanny Miñaca Toro

Una nueva ola de contagios se ha desarrollado en las últimas semanas, la lucha de prevención contra este mal continúa día a día. Es importante llevar un cuidado constante y una gran responsabilidad para evitar a toda costa ser el punto blanco de este virus que puede afectar a nuestra salud física y mental.

Las enfermedades mentales o bien llamadas “epidemia silenciosa” ha venido afectando a varias personas desde años atrás, tras la aparición del COVID-19 se ha venido intensificando siendo hoy en día más común escuchar casos sobre depresión y ansiedad.

Según estudios, en 2020 los trastornos mentales cobraron mayor cantidad de vidas que el coronavirus, se estima que las personas con infección por COVID-19 son más propensas a desarrollar este tipo de patologías. Algunos factores que causan este malestar están asociados al aislamiento social lo que trae consigo estrés y ansiedad por falta de interacción social. La ansiedad y depresión van de la mano y tienen algo en común: afectan de forma emocional a las personas, por lo que es necesario llevar un control y buscar ayuda lo antes posible si es necesario. La salud mental no es un juego y debe ser tratada con respeto.

Gracias a Dios, es posible manejar este tipo de problemas, una forma puede ser conversando con nuestros seres queridos, hoy en día la tecnología nos ofrece un sin número de posibilidades para poder establecer una comunicación, el hecho de conversar o reír con alguien genera un alivio y armonía en nuestro ser, otra forma puede ser acudiendo a grupos de apoyo en línea, pero sin duda cuando esta se escape de nuestras manos, la ayuda profesional es la más adecuada. Esta generación quedará marcada por una pandemia que cambió el rumbo de la vida de muchos, especialmente de la niñez, pero cuando todo esto pase, será recordada como la generación resiliente que no se dejó vencer de la pandemia silenciosa.

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