Consejo estudiantil

Diana Luzuriaga

Estimados lectores, el paso del tiempo nos permite ir cavilando sobre las diversas situaciones que atravesamos como sociedad, en esa línea pongo sobre la mesa el análisis de los consejos estudiantiles, un tema que pareciera simple, pero no lo es. De hecho, es fundamental en la vida democrática del ciudadano desde su infancia. Es el lugar indicado donde debe surgir la más esperanzadora semilla de líderes sociales, con real sentido del bien común y valores.

Se constituye como la primera vinculación de las niñas, niños y adolescentes con la democracia, y la representación política. Razón por la que amerita ser tomado con mucha seriedad, y darle la relevancia que tiene en la formación del carácter y buen criterio de los jóvenes e infantes. Con pena profunda vemos pasar generaciones por las instituciones educativas sin que se comprenda su objetivo. Se lo ha tomado en muchos de los casos como un momento de ocio, escogiendo a los más populares como broma, sin responsabilidad, sin propuestas, basta con hacer una campaña divertida y comprar votos a través de dádivas.

Los jóvenes están siguiendo un mal ejemplo de lo que es la política señores padres de familia y educadores. Sabemos de dónde viene ese ejemplo y todos sufrimos sus nefastas consecuencias, inequidad, corrupción, delincuencia, etc. Si aspiramos a tener una mejor sociedad, empecemos por educar bien a nuestros hijos. Es primordial que entiendan que los votos no se compran, se tienen que ganar debatiendo propuestas que beneficien a todo el colectivo. Esa es la tarea que nos corresponde promover en las instituciones educativas y en los hogares. Nelson Mandela, líder, activista y político, dijo “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

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