lunes, enero 24, 2022
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Tiempos de la democracia

POR: Ramiro Ruiz R.

El presidente Lasso tiene el desafío de solucionar problemas económicos, políticos y sociales de un país quebrado. Inició las primeras soluciones el primer día de gobierno con el decreto que deroga el reglamento de la ley mordaza de comunicación.  A día seguido, legalizó el decreto del código de ética que deberán firmar obligatoriamente los secretarios de estado.

Los ministros no podrán contratar a familiares en sus carteras de Estado. Nadie utilizará la relación de parentesco con el presidente de la República para obtener beneficios del Estado.

Otro paso importante fue la reunión con las autoridades con el propósito de defender la seguridad ciudadana. “Es un problema grave y serio, que tiene sus raíces en la situación económica del país y en delitos transnacionales”.

Los problemas comienzan a despejarse. Ahora la sociedad civil debe arrimar el hombro en este desafío para terminar con el poder invisible vinculado con funcionarios y autoridades que permitieron el derroche y la corrupción. Comenzó el ambiente de progreso y las posibilidades de conseguir el bienestar ciudadano.

Sin embargo, la educación política ecuatoriana no ha variado. Ojalá no se escuche más los encendidos discursos de los opositores que defienden el socialismo duro.

La Asamblea Nacional debe proteger las libertades, y corregir las equivocaciones y debilidades de la vida democrática con algunas leyes sencillas que nieguen la impunidad y la libertad a los presos sin sentencia. Legislaciones que no permitan la violación a la Constitución. Negar la estatización de la producción privada. Impedir la interpretación política de las leyes para beneficio personal (autocracia). Desaparecer la demagogia como solución de los problemas. Paralizar el manejo de recursos, fondos y bienes del Estado en campañas políticas. Terminar con la persecución a la oposición. Cerrar el paso al intento de la creación de más burocracia privilegiada (ministerios inútiles y asesores ociosos). Prohibir el gasto de publicidad política innecesario e improductivo para el país (despilfarro de fondos públicos) y no servirse de la justicia en juicios fraudulentos y políticos.

El gobierno no sufrirá de soledad porque no puede existir democracia sin demócratas, no puede haber demócratas sin formación política. Entonces se requiere una cultura política permanente, que no se limite a la educación cívica y el estudio científico de la política,

El sistema de gobierno que presenta el presidente nos invita a revivir los anhelos de Simón Bolívar. El empeño del libertador en 1820, fue crear el principio de la libertad y los propósitos constitucionales de un gobierno democrático, republicano, popular, efectivo, sencillo, moralmente fuerte, capaz de sobreponerse a la anarquía y a la tiranía. Un gobierno, que respetará las organizaciones ideológicas y legales, con apoyo civil y gobernado por verdaderos hombres de Estado, civiles, patriotas, respetuosos de la institución armada. El progreso coincidirá con las necesidades de la república.

El gobierno democrático concebido por Bolívar tiene como rostros esenciales la relación orgánica de los poderes; la representación limitada o mandato imperativo; la alternabilidad en el ejercicio del poder, y la consideración del pueblo como la única fuente de soberanía.

Según Bolívar, “el sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política…. Sólo la democracia es susceptible de una absoluta libertad, libertad que define como el poder que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley”.

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