Círculo vicioso, el ‘remake’

    Juan Francisco Mora

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    En lenguaje cinematográfico, un ‘remake’ se refiere a la nueva versión de una película ya existente, generalmente de algún éxito o alguna obra clásica.

    En la política ecuatoriana, este concepto cabe a la perfección para describir el momento actual: la misma trama, la misma línea argumental, los mismos escenarios y únicamente nuevos actores; esta reedición de la tragedia política nacional es claramente un ‘remake’ con el desenlace ya conocido: un país en donde la mayoría de la población deteriora su calidad de vida mientras los políticos no rompen el círculo vicioso.

    Círculo vicioso que impide articular a los poderes del estado alrededor de las soluciones a los problemas urgentes de los ecuatorianos. Cuando el país más necesita la construcción de acuerdos entre la clase política y las instituciones a su cargo más se evidencia la falta de diálogo, de consensos, de soluciones, de voluntad política.

    Declaraciones de uno, réplica del otro; acusaciones de uno, aclaraciones del otro; denuncias del uno, contrataque del otro… Es un círculo vicioso de juegos políticos que, en blanco y negro, no da respuestas efectivas crisis de las familias ecuatorianas.

    No es nuevo, ha sido una condición permanente en la larga y turbulenta historia política del Ecuador. Pero lo que todos esperaríamos es que quienes están en funciones políticas en este momento rompan con ese histórico círculo vicioso y demuestren su capacidad de ceder posiciones personales y encontrar unos acuerdos mínimos. Es hoy.

    ¿Es tan difícil confluir en un pacto social por el Ecuador? ¿Es tan difícil dejar los intereses particulares y tomar decisiones de bien común? ¿Es tan difícil romper el círculo vicioso de la política? Parece que sí.

    Y mientras tanto espectamos una nueva versión de la misma historia, este ‘remake’ que poco a poco va desvaneciendo la ilusión colectiva de que el largometraje político ecuatoriano termine con un final feliz…