Patria: 24 de Mayo y versos con olor a Selva

Sara Serrano Albuja

“Guitarra que la cinta que llevas en el brazo/ aliente la esperanza/ cuando eches a volar el canto/ en esta noche abanderada/ como un 24 de mayo”. Desde la poesía, aludía el poeta quiteño Jorge Reyes a esta fecha histórica que no es un mero dato cronológico, sino que está cargada de significado, de heroísmo, de esa entrega que identifica a los que sienten a la Patria profunda. De la batalla del Pichincha, en su poema Cima de la Libertad, escribió Bruno Sáenz estos versos: “¡Oh, laderas de sangre! ¡Páginas de los libros prendidas, con tachuelas, del lomo de los cerros!”. Fue el propio realista Melchor de Aymerich, el enemigo acérrimo de los ejércitos quiteños libertarios y multinacionales del Mariscal Antonio José de Sucre en el Pichincha, quien, como como otros protagonistas del momento, señaló directamente al 10 de Agosto de 1809 como la fecha de Hispanoamérica que aspiró primogénita al poder político independentista: “América no se vio manchada con la insurrección hasta que los quiteños no dieron el escandaloso ejemplo de aspirar a la autoridad suprema”,  escribió Aymerich.  Por la gesta del 10 de Agosto de 1809, 86 patriotas del más alto nivel intelectual y humano fueron condenados a la pena de muerte. En el trágico holocausto del siguiente año, ocurrido el 2 de Agosto de 1810, cientos de quiteños que respaldaron a los próceres encarcelados, fueron asesinados en las calles a manos de los ejércitos de ocupación provenientes de Guayaquil, de Lima y otras ciudades; pero su semilla libertaria  eterna abrazó a toda Hispanoamérica. El dolor de la historia, tiene que transformarse en madurez, sabiduría y paz. Resulta triste, burdo, irrespetuoso y totalmente antipatriótico que justo en estos momentos, en que el país está enfrentando durísimos escenarios internos y externos, existan posiciones negacionistas de la historia en el Puerto Principal como la decisión de cambiar el nombre de la calle 10 de Agosto al de “República de Guayaquil”, esta afrenta ha sido ya cuestionada por la opinión pública y, de manera oficial y con mucha altura, por la Academia Nacional de Historia del Ecuador que pide la anulación del nombre de la calle “República de Guayaquil” como consta en su boletín electrónico. Qué diferencia es construir el auténtico país como lo soñó Espejo; qué diferente es la fraternidad real, el cuidado responsable y profundo al propio terruño que implica, también, reconocer el amor que otros tienen por su tierra, sus méritos y aportes y relacionarse con respeto construyendo una nueva humanidad. “Somos bendecidos de haber nacido aquí, terruño de utopías de esperanzas y de honor”, dice el poema de Patricio Jaramillo dirigido a su gente macabea que también escribe así del amor: “Soy tu poro lleno de chicha en la randimpa, que besas a cada instante enamorada”. Poesía en unidad con generosos cantautores, danzas y estudiantes de intrépidos pininos literarios, amor a la tierra y un orgullo para Ecuador fue el IV Festival Internacional Versos con olor a Selva realizado en Macas y en Sevilla, en la Unidad Educativa Bosco Wisuma. Marco Alulema Miranda, gestor de esta embajada cultural, convocó a poetas nacionales y de países hermanos a este encuentro que produjo también una antología poética que también me honra con algunos de mis versos. Espacio nos falta para nombrar a cada autor y su obra creadora. Un recital místico y suigéneris se vivió luego de la misa en el Santuario de la Purísima con la participación del Obispo del Vicariato Néstor Motesdeoca, el párroco Luciano Bellini y la comunidad. Los encuentros artísticos y literarios, cuando son hechos con transparencia y sin clientelismos politiqueros, son una muestra de lo mejor de cada casa, como canta Serrat. La lucha contra la corrupción y la oscuridad, es luz y cultura, amor patrio necesario y respeto a la memoria histórica.

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