El encuentro entre Lasso y Noboa

Salvatore Foti

Es un hecho verdaderamente importante que el actual mandatario se haya reunido con el flamante presidente electo, Daniel Noboa. Un acontecimiento de gran trascendencia para el país y, sobre todo, para Daniel Noboa. Espero que no se haya perdido ni una sola palabra de todo lo que le dijo y, especialmente, recomendó el estadista Guillermo Lasso.

Noboa debería tomar muy en serio lo que Lasso le ha recomendado y hacer exactamente lo contrario para que, al fin, las cosas mejoren aunque sea un poco. Seguramente, el mandatario le habló sobre cómo su radar nunca funcionó y de cómo, con un iPad, podrían controlar los cielos ecuatorianos y luchar contra el narcotráfico, o de cómo las cárceles están siempre ‘bajo control’ y por eso las matanzas son hechos aislados. Sobre la criminalidad, ya le habrán enseñado cómo firmar estados de excepción que no sirven para nada, o de cómo mentirle a la ciudadanía sobre lo bien que estamos mientras nos secuestran y nos matan por las calles.

Seguramente, también le habló sobre cómo los ecuatorianos literalmente huyen del país, prefiriendo enfrentarse a la muerte antes que seguir viviendo en un lugar donde no hay una sola institución que funcione y donde la Policía y las Fuerzas Armadas no pueden garantizar ni siquiera su propia seguridad. También le habrán hablado sobre salud pública y muchas otras cosas que ha ignorado olímpicamente a lo largo y ancho del país. Estoy seguro de que Noboa tuvo una clase magistral sobre cómo no se debe gobernar. Además, espero que Lasso termine muy pronto su libro y se lo dedique a Noboa para que pueda seguir instruyéndose sobre cómo no hacer las cosas.

En cuanto a los viajes y las reuniones inútiles, Lasso también le habrá instruido, pues tuvo que utilizar un ‘avión socialista’ que siempre quiso vender pero que fue otra promesa incumplida. Pero lo que me gustaría que le cuente es que todo es culpa de Correa, con la esperanza de que Noboa también aprenda a hacerlo al revés y se logre dejar a un lado el correísmo y el anticorreísmo, que tanto daño le hacen a la gente y al país.

Noboa debe gobernar con todos y para todos, y tiene una enorme responsabilidad que le impone seriedad y políticas de estado de gran alcance. En Ecuador, hoy hay esperanza porque Lasso por fin se va, pero Noboa deberá demostrar de lo que es capaz desde el primer día, porque el país no aguanta más y tampoco necesita más presidentes ineptos como el actual, que nos deja el peor y más violento Ecuador de siempre.