Fidal: los primeros 25

Rosalía Arteaga Serrano

Es refrescante volver la vista atrás. Es vivificador constatar lo que se ha hecho durante los últimos veinte y cinco años; es grato pensar en el camino recorrido teniendo como meta el mejoramiento de la calidad de la educación en el Ecuador y en otros países.

No se trata, en nuestro caso, de medir cuántos libros de memorias se han publicado, que lo hemos hecho, o tal vez la cantidad de reportes realizados, que también se han efectuado, o los eventos maravillosos que se han organizado con ceremonias brillantes, con grandes cantidades de invitados. Se trata más bien de pensar en cuántas vidas se han tocado, en cuántas se han transformado a lo largo del recorrido de esta institución creada al calor de las pláticas de los amigos que alguna vez estuvimos vinculados a una Red de Universidades Regionales, la UREL, cuando pensábamos en los vínculos que  existen entre los distintos estadios de la educación, sin dejar de pensar en el perjuicio que se ha causado por actuar en los estadios separados de la educación básica, la media y la universitaria, y no concebir a la educación como un todo que va encadenándose y que debe producir los resultados óptimos que den como fruto mejores seres humanos.

Este transitar de Fidal nos ha proporcionado la alegría de vincular a los periodistas con la ciencia, la de crear un primer esbozo de canal educativo, Edunet, la de avanzar en la creación de medios de comunicación especializados como son Edu@news y VerdEcuador, la de insistir hasta porfiadamente en la capacitación de los docentes y de directivos de los establecimientos educativos, generando para ello alianzas que han dado frutos.

Pero también ha sido Fidal la creadora del más importante Concurso de Excelencia Educativa de la región, con 15 ediciones que han cimentado su lema de buscar mejorar la educación en base a la excelencia de sus profesores, convocatoria que se ha extendido por 10 años a todos los países de Iberoamérica, así como también nos hemos empeñado en crear una iniciativa que ha dado frutos generosos, el denominado Centro de Formación para el Futuro, con la convicción de que “con mejores ecuatorianos tendremos un Ecuador mejor”, creando espacios de capacitación para cientos de jóvenes del país y algunos del exterior.

Fidal ha trabajado en temas ambientales, a través de proyectos como el de gestión de recursos hídricos y adaptación al cambio climático, ha abundado en cursos para los trabajadores de los gobiernos seccionales y legislativos, ha desarrollado una amplia misión con los migrantes a través del programa Todos Migramos.

Fidal viene siendo pionera en la investigación educativa y en la capacitación de maestros a través de sus programas Academia E-STEM y Blink, con lo que se ha posicionado como una abanderada de la formación científica para estudiantes y maestros en el país.

Como parte de su gestión ha estimulado la formación y el crecimiento de organizaciones como ASOBEL, constituida por exalumnos del Centro de Formación para el Futuro y la Asociación de maestros de Excelencia, conformada por ganadores y finalistas de los Concursos de Excelencia Educativa.

Los frutos del trabajo de Fidal son óptimos. Los hemos cosechado a manos llenas y queremos continuar con tareas que nos hemos impuesto, como la creación del primer eco-museo biblioteca del Ecuador, restaurando con amor una antigua casona del Centro Histórico de Quito que aspiramos poner al servicio en un mediano plazo.

Fidal cumple 25 años, no ha sido tarea fácil, pero está repleta de la satisfacción que el servicio puede brindar.