Cuidar la democracia

Rosalía Arteaga Serrano

Para quienes estamos convencidos de que la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno, se vuelve necesario ahondar en los mecanismos para mantenerla en el tiempo, para protegerla de los ataques de quienes creen en los autoritarismos, no importa de qué tipo sean, para imbuirla en las nuevas generaciones, a fin de que no den por sentado que los regímenes democráticos durarán para siempre.

Estas reflexiones surgen a raíz de las recientes elecciones en República Dominicana, país que ha consolidado un modelo exitoso en los últimos años, sin que eso quiera decir que no tengan que enfrentar problemas y vicisitudes.

Las democracias funcionan mejor en pueblos que tienen un buen nivel de educación, en donde las asimetrías se corrigen y hay una mejor distribución de la riqueza. Es también importante relievar la existencia de oportunidades para los diferentes sectores, que sepan que pueden ascender en sus aspiraciones económicas y sociales y hacer realidad sus sueños.

La democracia siempre es perfectible y en ello hay que trabajar todos los días, con ahínco, con tesón, poniendo en ello todos los esfuerzos, sobre todo utilizando los mecanismos que la educación, tanto formal como informal nos ofrecen.

En países como el nuestro esto tiene más validez todavía, cuando sentimos que la fe en la democracia trastabilla, que hay interés en hacerla fracasar y en volverla un feudo en el que proliferen la corrupción, la pobreza, la inequidad.

Vale la pena hablar sobre democracia, hacer esfuerzos por consolidarla como el mejor bastión para ejercer la justicia social, la calidad de vida a la que todos los seres humanos tenemos derecho.