Vivir en sociedad

Rodrigo Contero Peñafiel

 La humanidad ha desarrollado una capacidad extraordinaria para que la gente pueda vivir dentro de grandes grupos comunitarios. Esto permite que cada uno desarrolle determinadas áreas de su conducta, para tomar decisiones que muchas veces no pueden ser realizadas de manera particular sino colectiva. Si recordamos la historia de nuestro país, resulta intrigante pensar como mucha gente pudo tomar decisiones perjudiciales para sí mismas y para la sociedad, dando su voto o apoyando a líderes que hicieron más difícil la vida de los ecuatorianos.

En tiempo de elecciones muchas encuestadoras, con cierta credibilidad o no, dibujan un panorama político de quienes podrían ser los potenciales candidatos a elegirse en un proceso electoral, permitiendo que los discursos de los interesados se acomoden a las circunstancias del momento y sobre otros candidatos. La apariencia física y el rostro de los postulantes son expuestos de manera permanente, permitiendo que los rasgos faciales se graben en la mente de la gente. De esta manera se logra que, en un juicio rápido e inconsciente, la fisonomía de cualquier candidato genere una reacción positiva, de acuerdo a sus facciones y mirada que, generalmente, requiere de un retoque para mejorar su imagen.

Si hacemos el esfuerzo consciente y razonado de vivir en sociedad, el cerebro y la política se ligan íntimamente, para generar respuestas a los problemas sociales; y, si sabemos seleccionar candidatos preparados y con un nivel profesional adecuado, estamos hablando de la política como ciencia que permitirá una práctica de gobernabilidad fructífera y con soluciones para los problemas de la comunidad. Los patrones de conducta de los líderes, ciudadanos y organismos de control electoral son claves para evitar errores que con frecuencia son reprochados por la ciudadanía.

La ciencia de la política consiste en aportar información valiosa, con conocimiento de los problemas y soluciones concretas y realizables. No se trata de llegar al poder para nombrar comisiones con un sinnúmero de asesores que recién se enteren de los problemas para plantear soluciones. En política la experiencia cultural y la preparación son esenciales.