lunes, diciembre 6, 2021

¡Qué pena!

Paco Moncayo Gallegos

El Estado ecuatoriano está asentado sobre una espléndida geografía. Su condición andina y equinoccial le permite disponer de varios pisos climáticos y constituirse en uno de los países más biodiversos del planeta. Sin embargo, su agreste topografía ha constituido un fenomenal obstáculo para la integración nacional. Según Leopoldo Benites Vinueza: “El Ecuador es un drama en la geografía. El factor geográfico actúa en él con una intensidad primordial… La geografía no es un factor aglutinante, unificador, sino por el contrario, dispersante, centrífugo. En vez de un país ha creado tres países aún imperfectamente unidos. …”. Por esta razón, los grandes estadistas ecuatorianos, se caracterizaron por su afán de integrar el territorio nacional: García Moreno fue un incansable constructor de carreteras; Eloy Alfaro construyó un ferrocarril que proyectó hasta el río Curaray. Velasco Ibarra fue otro apasionado por la vialidad.

Quito, la ciudad más poblada del Ecuador, vive atrapada en su geografía. Desarrollada a lo largo de un estrecho corredor de sesenta quilómetros que se constriñe al límite en su Centro Histórico, la ciudad se ha desbordado hacia los valles de Los Chillos y Tumbaco. Para integrar el territorio metropolitano, tiempos atrás se diseñó una red vial y un sistema de movilidad humana sostenible que lastimosamente el populismo echó a perder. De los túneles planificados para unir Quito con las parroquias nororientales se construyó el primero y se optó, luego, por una alternativa que reemplazaría al segundo, denominada ‘Solución Guayasamín’, que ha quedado en nada; de los trenes de cercanía u otra solución de transportación masiva para los valles, ya no se habla. ¡Qué pena!

Guayaquil, ahora la segunda ciudad más poblada del país, ocupa sitio central en la cuenca hidrográfica más rica e importante del Pacífico sur. Como el Puerto principal requería una mejor conexión con el resto del país, gobiernos nacionales y locales visionarios impulsaron la construcción de puentes que aseguran esa conectividad. Hoy, en el paquete de oportunidades de inversión presentado por el presidente Lasso, destaca la construcción de un quinto puente de acceso a la pujante ciudad. ¡Bien por Guayaquil! ¿Y Quito? 

Artículo anteriorGalápagos
Artículo siguienteLa extrema derecha está de moda

Más columnistas

La Hora TV