lunes, enero 24, 2022
Editorial Columnistas Nacionales Migración exasperada

Migración exasperada

Kléber Mantilla Cisneros

Detrás de discusiones tenues aparece con crudeza en los noticiarios mañaneros el enfrentamiento del Estado contra delincuencia organizada. El debate histórico de guerra versus paz: el gasto armamentista por el bien común, que intenta detener la escalada del narcotráfico y delincuencia callejera. Esa decisión de ceder recursos que no se utilizarán para resolver necesidades de alimentación, salud y educación, sino a cambio de seguridad armada, vigilancia, control y adaptación de nuevas tecnologías policiales.

Lo cierto es que el mayor escándalo mediático gira alrededor del derroche por el precio de los almuerzos y viáticos de la clase política mientras a la par se acumulan imágenes de asesinatos y se expande la violencia en la vía pública por la delincuencia; pero, poco sobre el ejercicio del poder para detener la demencial corrupción heredada; y nada sobre planes contra el desempleo como la ansiada reducción de tasas de interés en los bancos.

Es que aumentar impuestos a quienes ganan más de USD 2.083 al mes para pagar la factura de la pandemia es un pequeño trozo de una monumental catedral. Acreedores, inversionistas, prestamistas y hasta vendedores de armas esperan que se concrete la reactivación económica, caiga el gasto fiscal, desaparezcan impuestos y renazca la generación de empleo. Esto en un país donde la gente prefiere pagar 20 mil dólares a coyoteros y traficantes de personas para migrar a EEUU y Europa en vez de concebir el emprendimiento y micro-empresa como flotador del abismal naufragio financiero.

Son inaceptables las decisiones de la política del gobierno cuando no se ajustan a los ofrecimientos de campaña y optan por el abandono de los intereses del pueblo llano. Ejemplos: esa parcial propuesta de reforma a la educación superior, que también se planteó en la campaña, hoy termómetro de contradicciones; un Senescyt que no desapareció y recicló los mismos burócratas, con rectores corruptos del correato, que le adeudan a la Policía Nacional y seguridad social, tan impolutos y en sus cargos; universidades que no logran articularse a un sistema de educación global y necesidades empresariales pese a las intenciones y clamor de autonomía y libertad. Muy poco sobre gratuidad, calidad y eficiencia, que obliga a la juventud a una migración exasperada sin marcha atrás.

klebermantilla@yahoo.es
@kleber.mantilla

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