domingo, enero 23, 2022
Editorial Columnistas Nacionales Los talibanes criollos

Los talibanes criollos

Ugo Stornaiolo

Hordas de talibanes imponen la “sharía” (ley islámica) en Afganistán y los talibanes criollos buscan caotizar al país. La asambleísta Bella Jiménez, segunda vicepresidenta, hizo algo nada “bello”: cobrar diezmos por trabajos en la legislatura y palanquear cargos en hospitales y en la Agencia de Tránsito. Otra talibán, la legisladora Rosa Cerda, fue suspendida ocho días por hacer apología del delito. Más asambleístas hacen lo mismo…

Otros talibanes, los correístas Lloret y Veloz, buscaron invalidar lo actuado por el excontralor Celi (su exaliado: diplomático de la RC en Argentina), para borrar vestigios del tufo dejado por la revolución ciudadana, parar procesos y desvirtuar fallos judiciales contra peces gordos, como el “mullah” Rafael que, desde Bélgica, busca anarquizar al país. El fundamentalismo correísta unido a Pachakutik, brazo político de los talibanes de la CONAIE, quieren deshacerse del presidente de fiscalización, Villavicencio, por sacar “trapos sucios” de asambleístas que fueron alcaldes, prefectos y funcionarios.

Por si falta, un asambleísta correísta, Tomás Burgos, incitó al pueblo (promovieron invasiones y las legalizaron en la década robada) a rechazar un radar en el cerro Montecristi (pasan muchas narcoavionetas), porque es “ancestral”. Talibanes por todos lados. Entre arroceros y transportistas que hacen paros hay rostros del correísmo para las seccionales de 2023. No hay que olvidar al talibán Yunda, con su ejército de abogados (algunos con licencia suspendida) dilatando procesos para sostenerse en el “califato” de Quito.

Otros talibanes, como los de la CONAIE, liderados por el “emir” Leonidas Iza, con intenciones golpistas, reclamando la eliminación de subsidios de los combustibles, especialmente del diésel, sabiendo que benefician actividades ilícitas. El gobierno lo invitó a dialogar, pero Iza envió pesos ligeros. No podía aceptarse su cargamontón de cien personas. Iza quiere “talibanizar” el país si no hacen lo que él ordena (como en octubre de 2020, junto con el “mullah” Jaime Vargas).

Poco les importa a los talibanes criollos que no haya dinero. El “mullah” Rafael y sus talibanes vaciaron la caja fiscal. Suspender el alza de combustibles acabaría con la economía y los talibanes del gremio de maestros querían aprobar la ley de educación intercultural sin financiamiento. Pero, en este momento, existen otros talibanes más peligrosos: los del narco-delito y las cárceles. Por algo, en el pasado, a este país se lo llamó “Absurdistán”…

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