Los antiselectorales en Perú

Los medios se volcaron al apoyo fujimorista. El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa veía a Keiko como un mal menor. Fujimori se pegó al escritor en busca de credibilidad.

El anticomunismo contra el candidato Pedro Castillo de Perú Libre y el antifujimorismo contra Keiko Fujimori de Fuerza Popular definieron el balotaje presidencial peruano. Las élites y otros sectores sociales temían que si ganaba Castillo flotasen las disputas “bárbaras” de Sendero Luminoso y el excarcelamiento del expresidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años por el asesinato de víctimas de los Barrios Altos y La Cantuta por el Grupo Colina, organizado desde el poder. Todo se dio en medio de acusaciones de campañas electorales de Fuerza Popular apoyadas por Odebrecht. Varios expresidentes han sido condenados por delitos similares; Alán García se suicidó en su casa, al filo de su arresto.

Los medios se volcaron al apoyo fujimorista. El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa veía a Keiko como un mal menor. Fujimori se pegó al escritor en busca de credibilidad. El estratega político Jaime Durán Barba adjetivó como primitivo (CNN) a Castillo, que cobró visibilidad por dirigir una huelga de profesores en Tacabamba (2017) y pregonar que los encarcelados debían ser liberados asumiendo la inequidad social. Se profetiza que Castillo es una amenaza que implantará el modelo chavista-castrista.

En este marco, las iniciativas, desde una serie de pasacalles a favor de la “democracia” y contra el “comunismo” hasta una masiva caravanas de autos de sectores poco afectos a movilizarse que acabó en la zona central de Lima y logró congregar a unas 5.000 personas, se multiplicaron. Iniciativas más descentralizadas fueron piquetes barriales y pegatinas de afiches en autos y bicicletas. Y, ya rayando en el delito, hubo presiones patronales sobre los trabajadores para que votasen por Fujimori para evitar su despido laboral. Estrategias continentales de los foros de Puebla y Sao Pablo del Socialismo del Siglo XXI y la Carta de Madrid tensaron la cuerda política entre el populismo de izquierda y la derecha: Otto Sonnenholzner, Patricio Donoso, Henry Kronfle son adherentes.

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