domingo, octubre 24, 2021
Editorial Columnistas Nacionales En Ecuador está en juego la democracia

En Ecuador está en juego la democracia

Salvatore Foti

Ha empezado la época pospandemia; una época histórica o por lo menos así lo han entendido muchos países del mundo que hoy vuelven a arrancar con más fuerza y cinismo que nunca. Y es que el mundo ha cambiado, pero el Ecuador no; o, mejor dicho, nuestra clase política no ha cambiado. Hoy nos “desencontramos” con un país que, lejos de ser solidario y compacto para enfrentar los desafíos de la pos pandemia, no solamente está dividido, sino profundamente polarizado y dispuesto a solucionar los problemas ideológicos y políticos, inclusive recurriendo a la fuerza y a la violencia. O por lo menos esta parece ser la receta criolla que desde el poder quieren adoptar para enfrentar de la mejor manera el cambio de época que estamos viviendo.

La Asamblea y el Ejecutivo ya empezaron la perniciosa carrera para ver quién destituye antes a quién recurriendo a cualquier medio con tal de obtener el resultado prefijado. No hay ni habrá contemplación puesto que de por medio está el poder y el poder no es negociable. La estrategia del gobierno es ir a la muerte cruzada mientras que aquella de la Asamblea es destituir al presidente por los Pandora Papers.

Mientras tanto la sociedad también se enfrenta con preocupante vehemencia entre un discurso que lejos de ser ideológico se ha vuelto racista y clasista y ya no pueden endulzarlo. Hay unos autoproclamados “cultos”, que tienen la razón, que acusan a otra parte de la población de ser inculta y vulgar por atreverse a cuestionar  al Ejecutivo, que hoy en día ya no propone leyes si no que las impone. Pero los que apoyan al actual gobierno no hablan de los Pandora Papers  ni de la gravedad legal que representa que el Presidente esté nombrado en dicha investigación. Tampoco hablan del fracaso estatal que estamos viviendo ni de la falta de medicinas en los hospitales, etc.

Es normal, según ellos, seguir ocultando lo que pasa en las cárceles, la delincuencia y la indefensión a la que está expuesto el ciudadano.

En Ecuador se ha legitimado, desde el Ejecutivo, una lucha de clases que está polarizando e inmovilizando al país. La situación es muy preocupante, pero son pocos los que advierten que hoy lo que está en juego es nada más y nada menos que la misma democracia. 

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