Sin pan ni pedazo, pero llenos de carroña

José Alvear

La premisa es sencilla: el país necesita un Código Penal fuerte, robusto, con sanciones que ayuden a combatir al crimen organizado y que frenen a la delincuencia. La realidad, tristemente, es que para los legisladores esa no es la prioridad.

La Asamblea Nacional se ha convertido en un escenario vergonzoso y lamentable, donde los ‘padres de la Patria’ parecen más preocupados por sus agendas políticas personales que por el bienestar de la nación.

Las reformas al Código Orgánico Integral Penal quedarán en el olvido porque, a unos cuantos genios, se les ocurrió hacer cambios a la medida de prófugos que buscan limpiar su historial de crímenes con la ayuda de lacayos que fingen ser asambleístas. O sea, mancharon una urgencia social, con una ambición personal. ¡Repugnante!

Y de paso, en medio del desconcierto social, aparecieron otros genios que disfrazaron su apoyo a las reformas para beneficio de un solo individuo. Sí, esos grupos políticos que fingieron demencia para esconder sus pactos oscuros.

Con burdas excusas, ellos pretenden hacernos creer que esto no fue orquestado, cuando es claro que, una vez más, las órdenes de los caudillos se pusieron por encima de la necesidad nacional.

El COIP es el brazo legal que necesitan militares y policías que se juegan la vida día a día en las calles. Es decir, la Asamblea está jugando en contra de quienes nos están protegiendo. Una vergüenza por donde se vea.

Ecuatorianos, recordemos bien a los asambleístas que enredaron las reformas al código penal con sus intereses egoístas. Son ellos, en gran medida, los responsables de que los delincuentes sigan burlándose de la Justicia. Eso no se puede perdonar.