Quito: hermosa de corazón y gran carácter

José Alvear

Es la mejor descripción de la capital ecuatoriana, que cumple 489 años de fundación.

Una ciudad que nace entre doce volcanes —como el Pichincha, el Cotopaxi o el Cayambe— inevitablemente va a ser cuna de gente noble y con carácter.

Se trata de la capital americana de la cultura y la primera ciudad en ser declarada patrimonio de la humanidad.

Quito es una ciudad cultural por su casco histórico; una ciudad divertida, para todos los gustos. Es de las pocas en el mundo con un bosque dentro de ella y eso, por ejemplo, le da su toque de hermosura.

Es la ciudad de las revueltas, la que hace sentir su ira a los malos gobernantes y los saca corriendo, cual ratas. Bucaram, Gutiérrez, o el mismo Lasso son testigos de ese carácter.

Su clima es tan cambiante como el de sus bellas y corajudas mujeres; como la ‘libertadora del libertador’, Manuela Sáenz —quien puso de cabeza a Simón Bolívar— o Santa Mariana de Jesús, que ofreció su vida para cesar las epidemias y terremotos que sucedían en Quito; y no podemos olvidar a Carlota Jaramillo, entre las máximas exponentes de la música nacional, “la Reina del Pasillo”.

Bajo el cuidado de la Virgen desde El Panecillo, se encuentra una ciudad moderna, pero con tradiciones; una ciudad católica, con un casco colonial impresionante.

Eso es Quito: una ciudad amable y acogedora, que recibe a todos sus hermanos de otros lugares y, si es necesario, los adopta.

La linda capital, luz de América, me ha brindado vivienda, grandes amigos y trabajo.

¡Viva Quito!