jueves, enero 27, 2022
Editorial Columnistas Nacionales Importancia y urgencia

Importancia y urgencia

Carlos Freile

Saint-Exupéry en varias de sus obras y de diferentes maneras nos alerta sobre la diferencia entre lo importante y lo urgente. En la vida normal, la de todos los días, debemos preocuparnos por lo importante y dedicarnos en cuerpo y alma a ello; pero en ciertas circunstancias es perentorio poner toda la carne en el asador para enfrentar lo urgente. Es cierto que lo fundamental es el sentido de la vida, pero nadie lo busca si no ha satisfecho antes sus necesidades básicas, pues es urgente que el hombre coma.

Nuestros políticos no han entendido que el Ecuador pasa por un período crítico, es indispensable poner las bases sólidas para solucionar problemas graves en este momento, si para ello es necesario sacrificar temporalmente algo importante, pues habrá que hacerlo.

Cuando al final de la Segunda Guerra Mundial los obreros alemanes trabajaban diez horas diarias y cobraban ocho no hicieron huelgas reinvindicatorias de sus inalienables derechos laborales, más bien arrimaron el hombro con el convencimiento de que en unos años no solo volverían a la jornada normal sino que sus salarios y beneficios aumentarían a tono con la reconstrucción económica de su patria.

No sé nada de economía, por consiguiente no puedo opinar con solvencia si la nueva ley presentada por el Ejecutivo a la Asamblea es la mejor opción para salir de la crisis en que nos ahogamos, pero, basado en la opinión de personas conocedoras y sensatas, me inclino a aceptar que es un camino viable para iniciar el proceso.

No sé economía, pero no soy desmemoriado y algo conozco de nuestra Historia reciente, por eso les digo a los opositores de la Asamblea que ellos, o sus amigos, fueron responsables de la calamitosa situación en que nos encontramos.  Por una vez en la vida no juzguen las opciones desde sus mezquinos intereses sino desde la perspectiva de la totalidad nacional: sean realistas, vean lo sucedido en el mundo, los socialismos no producen riqueza ni promueven el desarrollo integral de las sociedades, al contrario traen hambre, miseria y corrupción. Abran los ojos y la mente.

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