jueves, enero 27, 2022

Golpe a golpe

Salvatore Foti

El país lejos de apuntar al consenso y a la estabilidad estatal e institucional, ha optado desde hace rato por una peligrosísima confrontación entre Carondelet y la Asamblea. 

Los reiterados llamados y amenazas de una posible muerte cruzada por parte de Lasso han exacerbado los ánimos y generado desconfianza; los asambleístas, especialmente aquellos de los bloques de mayoría, han implementado un legítimo “plan de sobrevivencia”, hacerse reenviar los proyectos de ley por parte del Ejecutivo asegurando mayor flexibilidad. Mientras, analizan otros  posibles caminos para contener y contratacar al Ejecutivo.

Resulta por ende obvio que los “Pandora Papers” y el involucramiento directo del presidente han significado una tremenda oportunidad para que ahora la Asamblea tome la batuta y sea ahora ella quien amenaza con argumentos preocupantes al primer mandatario.

De hecho, la comisión de garantías constitucionales simplemente cumplió con su deber al empezar su investigación y pedir que se aclare al país la postura del Ejecutivo.

Además, lo que dicha comisión hace es legal, pues remite su informe al pleno de la Asamblea para que todas las fuerzas políticas tomen en cuenta o desestimen dicha investigación. Así funciona la democracia parlamentaria.

Ahora depende del pleno de la Asamblea decidir si seguir adelante y ver si cabe la destitución del primer mandatario, quien con razón está preocupado pues es posible que se trate de una emboscada política que, dicho sea de paso, estaría muy bien estructurada e inclusive los comunicados aparentemente más conciliadores como los del PSC podrían pronto revelarse como parte de un plan muy bien articulado.

Así que ¡felicidades! Lo han logrado; tanto el presidente como los asambleístas han llevado esta confrontación a niveles con desenlaces muy perniciosos para el país. En pleno estado de excepción se ocupan de sus propias “muertes cruzadas”, pues los asesinatos que se dan a diario en Ecuador son dignos de un verdadero boletín de guerra; mientras, la prensa ya es coartada y amenazada directamente por las organizaciones criminales.

El Estado ha quebrado en algunos aspectos y, golpe a golpe, entre todos, están destruyendo al país.

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