domingo, diciembre 5, 2021
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El error de idealizar

Rodrigo Contero Peñafiel

Es la acción de engrandecer algo o a alguien más allá de sus cualidades reales, es la utilización de la fantasía para enaltecer a una persona o algún tema. Idealizar a una persona es conferirle un grado de perfección que ningún ser humano posee, lo que supone -a su vez- ponerse en una posición de inferioridad; este es un proceso psicológico muy frecuente en personas con la autoestima baja.

Idealizar a las personas es un error muy grande que trae consecuencias estresantes y dolorosas. Por desgracia, es algo que se aprende desde temprana edad y no precisamente como una técnica para mejorar. Se idealiza a los profesores creyendo que saben todo, cuando en realidad los valores y principios se aprenden desde la casa; la decepción llega cuando al pasar el tiempo los atributos no son como las esperábamos.

Idealizar el matrimonio genera una dependencia emocional muy grande que puede terminar en una decepción familiar, pues no existe alguien con el significado de perfecto. El comportamiento de las personas se genera en la medida de su capacidad intelectual para entender y conocer a otras personas dentro de las relaciones familiares y sociales, es decir de acuerdo a las actitudes que cada una de ellas tiene; no por ello podríamos ubicarlas dentro del campo de la perfección o la psicopatología.

Las personas deben actuar buscando hacer siempre las cosas bien y sin errores, es imposible agradar a todos, pero si podemos evitar la crítica y equivocarnos menos. Nuestras actitudes no siempre serán las correctas, habrá que aceptar las limitaciones que tenemos todos sin caer en la mediocridad ni en lo absurdo. El querer encontrar a la persona perfecta es un error que provoca angustia y desencanto, es imposible agradar a todo el mundo, nadie es bueno ni malo para todo.

Una persona con una autoestima baja busca amistad u otro tipo de vínculo, con alguien que considera es muy seguro de sí mismo y pueda darle protección. Por otro lado, existen individuos que disfrutan ser idealizados y se consideran perfectos, pero esconden un profundo complejo de inferioridad, a pesar de manifestar aires de superioridad en su entorno. Idealizar a las personas induce al desconsuelo.

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