domingo, noviembre 28, 2021
Editorial Columnistas Nacionales El coraje de pensar

El coraje de pensar

Fabián Cueva Jiménez

El himno nacional escuchado en circunstancias especiales despierta sentimientos de fidelidad y emoción. Va directo a la intimidad afectiva, provoca latidos más intensos y nos lleva hasta las lágrimas. Nos dice: somos parte de algo más grande, tenemos identidad nacional y nos eleva moralmente.

Razón tuvimos con lo de Tokio “2020”, conseguimos lo que en 100 años no pudimos y en apenas 10 días, medallas y diplomas para ecuatorianos. 

Contagiados de las heroicidades de Richard, Neisi y Tamara, muy poco o casi nada  comentamos de Miguel Guzmán y Jiamao Yu, también  nacionales, medallistas  de bronce en la Olimpiada Internacional de Matemáticas (Rusia), 619 estudiantes de secundaria de 107 países.

Ni Presidente ni  Ministra de Educación se refirieron a los éxitos académicos. No comentaron directamente,  no se les ocurrió pensar que: “país que no se alegra de sus triunfos académicos está condenado al subdesarrollo”. Debieron pensar que las Matemáticas son importantes en y para la vida,  estimulan el desarrollo intelectual y  ayudan a: razonar debidamente, ser críticos, comprender situaciones, encontrar soluciones prácticas a los problemas.

Sabemos que internacionalmente hemos reprobado en Matemáticas escolares, por eso es necesario un debate pedagógico: entidades estatales e instituciones externas. La Organización Olimpiada Matemática Ecuatoriana (OMEC), filial de la mundial,  que escogió y preparó rigurosamente a los medallistas, debe colaborar en: mejorar el aprendizaje, capacitar a  maestros, ampliar el programa a colegios públicos, revisar el currículo regular.

Las medallas olímpicas deportivas fueron por: corazón, empuje, vida dura, las académicas por: entereza, dedicación, sacrificio. Ojalá algún día, unamos las dos cosas y disfrutemos de la experiencia de Ana Liensenhofer, ciclista austríaca, oro olímpico, que puso en práctica su doctorado en Matemáticas, para resolver hasta los mínimos procesos de participación.

Necesitamos más emociones patrias; nos faltan las que tienen una carga de coraje para pensar.

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