domingo, noviembre 28, 2021
Editorial Columnistas Nacionales Déjense de villanías

Déjense de villanías

Alfonso Espín Mosquera

Ante la necesidad de sacar a un país adelante, a ninguno de nosotros nos debería importar quién sea el mandatario o de qué tienda política venga, y peor a los asambleístas.

Nunca ha sido correcta la bajeza política, aunque en la práctica ha sido su maniobra común; esto es oponerse por oponerse, amparándose en el voto mayoritario, para desde el anonimato cumplir los designios de sus líderes. No es que no pueda haber oposición, debe existir, pero con estricto apego a la moral pública.

En esa misma línea, no es digno ni provechoso que aparezcan los excandidatos, los expresidentes, o los políticos prófugos, a pavonearse de sapiencia, si no fueron favorecidos con el voto y peor aún si están sentenciados por delitos cometidos cuando fueron gobierno, o investigados, como el excandidato Andrés Arauz.

Si se asoman estas “fichas”, huele  a desestabilización y venganza. Su presencia no es buena en un momento tan difícil para el país, producto de su propia irresponsabilidad en el pasado.

Hoy más que nunca, los asambleístas deben deponer sus malos comportamientos, por los cuales se vuelven odiosos cada día más y, atender y dar trámite a los tres proyectos que reemplazarán a la denominada Ley de Oportunidades, como buena rectificación de Lasso, de no presentar un mamotreto que compilaba todo.

El resto de políticos que no están en juego, que ya fueron gobierno algún día, o que tienen aspiraciones de serlo en el futuro, también deben permanecer prudentes, sin lanzar sentencias, sin hacerse los expertos, o los redentores, como medida inteligente, hasta para que mañana, si la gente vota por ellos, tengan un país que gobernar.

Es realmente una actuación “mafiosa” la de ciertos movimientos políticos que, por tener mayoría de votos en el Legislativo, se creen con la patente para aparecer en la palestra política del desastre, de este Ecuador en el que nos está pesando vivir a todos, pretendiendo dárselas de salvadores y aun haciendo estribillos “suspicaces”.

No hay presidentes ni gobiernos perfectos, pero sí  se pueden calificar de honestos o pillos y lo más importante para la Patria en estos momentos, es que todos nos ubiquemos del lado que hay que empujar para seguir caminando.

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