Batallas de la desesperanza

Después de una batalla todo mundo es general, pero otra batalla y más de lo mismo. Dos bandos supuestamente divididos entre derecha e izquierda. No es así, pues la derecha debería ser la que se rige por el principio libertad y la izquierda por el de esclavitud. La denominada derecha esquivando el bulto, complaciente, sin el principio fundamental que define la dignidad de una persona: libertad. La izquierda con programa, proyectos definidos, firmes en su principio fundamental: crear siervos … y con paciencia para llegar al poder y robar legalmente (como si les importase).

La derecha no aprovecha eventos como este y otros para hacer cambios a la realidad del país; como decía Ortega y Gasset:Otra revolución y más de lo mismo”. No hay cambios sustanciales después de estos desmanes de pobreza e ignorancia… y habrá otro sin que pase nada… Seguiremos ciegos y tuertos, con millones de individuos que son una gran carga de pobreza e ignorancia; y eso sin olvidarnos de la ignorancia de los 17 millones.

No es que la izquierda aprovecha algún evento para mejorar la Patria. Son apátridas; les vale un comino la Patria. Quieren revolución para vivir a costa del pueblo desnutrido e ignorante a quien dicen amar y cuando ya no hay qué robar, para vivir de las migajas que les arrojan los siervos que crearon.

El Ecuador no es un “país” sino un país-aje de naciones, por lo cual tampoco es una “nación”. No vivimos guerreando entre naciones, encontramos una forma más fructífera: vivir chantajeando y justificando nuestra pobreza a través de culpar al vecino, hipócritas que cantan libertad.

En este champú criollo de nacionalidades —unas del siglo V a.C hasta unos pocos del XXI—, ¿no sería menos violento una federación de ciudades estado de libre movilidad y competencia? Igual de disparatado era pensar en una Universidad San Francisco en los momentos en que la universidad ecuatoriana era, desde hace decenas de años, campo de batalla de delincuentes y vándalos —soviéticos contra chinos—.