Gracias, Matilde

Ana Changuín Vélez

El 10 de mayo de 2024 se marcó un hito histórico al cumplirse 100 años desde que Matilde Hidalgo Navarro ejerció el primer voto femenino en Ecuador y América Latina. Todo comenzó con su audaz solicitud para ser registrada en el padrón de las elecciones generales de Ecuador en 1924; la Junta Electoral se negó a tramitar su inscripción, pero Matilde confrontó a los miembros del órgano electoral citando el artículo de la Constitución ecuatoriana que establecía el derecho al voto sin excluir a las mujeres. Simplemente no se acostumbraba.

Matilde Hidalgo no solo fue pionera en el ámbito político, sino que su legado abarca múltiples áreas de influencia. Fue la primera bachiller del país, la primera médica, la primera sufragista de América Latina, la primera concejala, la primera vicepresidenta de un concejo cantonal y la primera mujer diputada.

Su valentía y perseverancia cambiaron el curso político en muchos países. Si el voto femenino no se hubiera convertido en una prioridad en la agenda política, el desarrollo democrático habría sido significativamente limitado. Sin la participación de las mujeres, las sociedades perderían un escudo vital que protege los derechos de la mitad de la población mundial.

Pienso en su valentía y tenacidad y en la meta común adoptada internacionalmente en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing; esto es lograr la participación política y distribución equilibrada del poder entre hombres y mujeres en la toma de decisiones. A 10 de enero de 2024, sólo 28 mujeres ocupan cargos de Jefes de Estado en el mundo, por lo que la igualdad de género en las más altas esferas de decisión aún está lejos. Según datos de ONU Mujeres recopilados hasta el 1 de enero de 2023, las mujeres representan el 22,8% de los miembros de Gabinete dirigiendo Ministerios que lideran áreas políticas; solamente en 13 países, las mujeres ocupan el 50% o más de los puestos de ministras del Gabinete que dirigen áreas políticas. Las carteras más ocupadas por ministras son Mujer e Igualdad de Género, Familia e Infancia, Inclusión Social y Desarrollo, Seguridad Social, y Asuntos Indígenas y Minorías.

Y es que a pesar de los avances logrados gracias a figuras como Matilde Hidalgo, la lucha por la igualdad de género en la política aún enfrenta importantes desafíos. A manera de ejemplo, las mujeres que se postulan como candidatas también enfrentan barreras significativas, como la falta de igualdad en organizaciones políticas, la discriminación en los medios y la violencia política de género. Por eso, el ejemplo de Matilde Hidalgo nos recuerda que cada pequeño avance en la igualdad de género en la política es un gran paso hacia adelante, en la construcción de una sociedad más inclusiva y equitativa para todos.

Desearía haber conocido a Matilde. Sin embargo, su legado me acompaña y compromete todos los días, en cada derecho que ejercemos las niñas y mujeres de este país.

Gracias, Matilde, siempre gracias.